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4 Opinión LUNES 25 11 2002 ABC MIGUEL ÁNGEL YÁÑEZ POLO Médico, fotógrafo y escritor Me duelen los silencios de Sevilla Más que el médico o el fotógrafo, ahora habla el escritor. Su primera novela, Stabat Mater, que hoy presenta en el Ateneo el narrador Carlos Muñiz Romero, casi treinta años después de ser escrita TEXTO: PABLO FERRAND FOTO: ARCHIVO ¿Por qué el título de Stabat Mater? -Responde a las rememoraciones de lo que significa el retablo de azulejos de la calle Santander en una doble vertiente: primero por lo que tiene de recuerdo de mi infancia y de mi madre y, segundo, porque en el retablo hay un compromiso de la búsqueda de la propia fe, donde aparecen y desaparecen cosas, como el Cristo. Es una exploración del tiempo y del espacio, que no tienen que ver con el túnel del tiempo, sino con la metafísica, un viejo problema que no se va nunca, pero me sorprende que esta búsqueda siempre ocurre en Sevilla. -No es habitual que una ópera prima tarde tantos años, casi treinta, en publicarse. -Tiene su historia. En principio, las primeras obras se quedan en el cajón. Fue José Luis Ortiz de Lanzagorta quien me insistió mucho en que la publicara, y diez o doce años después de escribirla, la presenté al Premio Andalucía. En un principio me comunicaron que la obra estaba premiada, pero finalmente no se publicó, y ahora aparece en una colección de noveUna portada que las premiadas, roza lo kitsch que edita la sociedad Nicolás Monardes. La intención es que- ¿Le ha hecho parezca una estampita algún cambio de primera comunión. en el texto? Yo aparezco vestido- -No, porque era de primera comunión mi primera noveen todas mis novelas, la y ya la habían y esto es un kitsch tan leído otros escrideliciosamente históritores como Lanzaco como el sevillano gorta y Ernesto que se viste de nazareSábato. Es una esno al morir pecie de fidelidad a mí mismo de no tocarla. No ha ocurrido así con la última novela, Entre la baraúnda, comenzada en 1984 y dejada dormir varios años hasta que la terminé con retoques. Esto de dejar dormir los libros es bastante frecuente, porque se le puede coger asco a los materiales, a los personajes, por un problema pasajero, y luego, cuando pasa, se retoman con muchas ganas. Sábato me confesó que tenía más obras sin publicar que publicadas. ¿Es un libro sobre la muerte? -Hay un problema crucial. Hagas lo que hagas, te salen siempre las mismas cosas: los signos te llevan a la muerte. Me obsesiona el paseo por la Sevilla vacía y ver que ha muerto gente como yo. Hay una presencia constante de gente histórica. Me acuerdo, sobre todo, de personajes no importantes como yo, que no hayan representado nada en la escala de valores de Sevilla. Se me ha ocurrido ir al cementerio y biografiar alguna persona desconocida. -El capítulo de la procesión refleja uno de los momentos más críticos con su ciudad. -Es la procesión de los fantasmones de Sevilla: académicos, eruditos, artistas. Reperesenta la vida del vulgar: el Rocío, las tapas, el mundo sensitivo, el de las personas que se creen que hay ciudadanos de primer y se- gundo orden. -También la feria que describe es poco ortodoxa. -Está escrito con mucho cariño, pero es la antiferia, es la feria de los otros sevillanos que no ponemos un pie en ella, la de las viejas vestidas de negro y la de los farolillos negros que tapan la luz. -Hay en este libro una sabia combinación de lo macabro, lo tétrico, lo onírico y lo esperpéntico. -En esta novela se llega a lo esperpéntico, una faceta muy sevillana pero distinta a la de Valle Inclán. Lo esperpéntico en Sevilla es más natural y profundo, responde a raíces genéticas. Es como una fruta madura, en la que el esperpento es la cáscara y dentro está el misterio de la vida y de la muerte. -Resulta curioso que el capítulo sobre la destrucción de Sevilla esté escrito en los años setenta, en plena euforia destructiva. -Hay aquí un doble sentido, por una parte, el de la Sevilla que me han destruido tanta gente que conocemos y que viven, como por ejemplo, el Teatro San Fernando y, por otra, la conclusión de que para llegar a la propia idea de la ciudad, hay que cortar por lo sano para que Sevilla renazca sobre sus propias cenizas. ¿Tienta más la envidia en Sevilla? -En mi novela Kant amigo mío aparece el pudridero de la envidia, un lugar donde va la gente que no puede más para transformar la envidia en mariposa. En Sevilla, se nota más la envidia, porque la gente lleva muchas horas de parlanteo callejero. Me duelen los silencios de Sevilla. Aquí la envidia es más mala y silenciosa. ¿Qué significado tiene el zapote del palacio de San Telmo? -El zapote representa la historia de Sevilla, la buena y la mala, y la que no se puede intervenir porque ya está hecha. Por eso es un sitio ideal para morirse.