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VIERNES 18- 4- 86- ESPECTACULOS ABC, pág. 81 Crítica de teatro Gran reválida de López Rubio: La puerta del ángel en el Espronceda Titulo: La puerta del ángel Autor: José López Rubio. Dirección: Cayetano Luca de Tena. Escenografía: W. Burman. Intérpretes: María del Puy, Miguel Ayones, Carmen Rossi, Luisa Armenteros, Mary Leiva, Pepita Martín y Manuel Salguero. Teatro Esproceda. Tras un larguísimo silencio, uno de los brillantes autores de los cincuenta, José López Rubio, vuelve a la escena con un drama que, según confiesa, había empezado y dejado inconcluso hace quince años. Tan extremada lentitud en el periodo de elaboración dramática no es nuevo. Ya Celos del aire uno de sus mayores triunfos, había sido objeto de una decantación semejante. La puerta del ángel está muy lejos, no sólo temporalmente, de aquélla. Es un drama en el que la realidad ni se estiliza ni se evade. InMaría del Puy cluso es, como la propia pieza, construida con un entreacto de quince años, el epílogo, la solución de un drama previo. López Rubio plantea el problema de una mujer sola que quince años después de la muerte de su marido, asesinado, se ve atenazada por dos pasiones: el anhelo orgulloso de la restauración de fama y el sexo. Por satisfacer su reivindicación ante la sociedad que le ha vuelto la espalda, está dispuesta a los mayores sacrificios. Por conservar al hombre, al macho, causa de su desairada situación, lo haría todo. La situación es cerrada. Es una situación límite. Enclaustrada en su casa, entre la criada cómplice y extorsionadora y el antiguo amante, esgrime un arsenal de argucias femeninas frente a sus cómplices y torturadores. Aún más, ante el supremo enemigo que es la consideración pública. La complejidad de esos elementales impulsos se desarrolla en planos constantemente progresivos, en una fina teoría de causas y de efectos, dentro de una apretada estructura teatral. Como hace veinte, treinta años, López Rubio es el autor de la pieza bien hecha, del diálogo verdadero, sin prescindir de una depurada calidad literaria. Sólo ha desembarcado de su tradicional bagaje aquel tipo de humor un tanto anglosajón característico de la primera, y lejana, etapa de su carrera. Cayetano Luca de Tena ha cuidado con primor la estrecha galería de caracteres trazada por el autor, adensando sus matices con una bien establecida gradación de silencios, expresiones gestuales en el marco de un realismo formal que ya define desde el primer momento el ámbito escénico y el juego de luces, nunca simbólico, siempre atenido con rigor a las acotaciones temporales. Así, María del Puy y Carmen Rossi mantienen un duelo de tensiones, de tradiciones y complicidades en el que ambas actrices dan figura a dos personajes de cierta semejanza, como si fueran el objeto y la imagen de un espejo deformante. Cada una, imagen deformada de las pasiones de la otra. Precisas, muy seguras, más tornasolada, María; más vigorosa, Carmen; porque así lo exigen sus respectivos cometidos. Miguel Ayones ha madurado mucho. Su composición del cínico amante de las dos mujeres, del hombre que quiere cobrarse la deuda que con él han contraído, está hecha de matices gestuales, de medida sequedad verbal, de apropiada actitud física. Junto a ese trío protagonista, Luisa Armenteros hace una ingenua temblorosa, tímida, enamorada, en la que palpitan et miedo y la emoción. Manuel Salguero apura de naturalidad, de buen tono interpretativo, sus dos escenas, y las señoras Leiva y Martín cumplen con decoro una escena que es necesaria para expresar toda la presión social en el problema de la protagonista. La puerta del ángel es una sólida pieza dramática, diríamos que del mester de clerecía del buen teatro. Interesa, sorprende y alecciona. Algo importante que estaba olvidado. Lorenzo LÓPEZ SANCHO (Información gráfica en páginas finales de huecograbado) El concierto de San Ovidio de Buero Vallejo, hoy, en el Español Madrid. S. E. El concierto de San Ovidio es una dramatización basada en un episodio histórico que tuvo lugar en la Francia del siglo XVIII. Una barraca en la feria de San Ovidio, de París, presentó una orquestina de ciegos de carácter cómico- burlesco. La imagen de este lamentable espectáculo provocó en Valentín Haüy el deseo de dedicar su vida a demostrar la educabilidad de los ciegos. Antonio Buero Vallejo ha utilizado este episodio para construir un conflicto dramático, que tiene su origen en el enfrentamiento de dos personalidades antagónicas en su Concierto de San Ovidio que se estrena esta noche en el teatro Español. Dirigida por Miguel Narros, con escenografía de Andrea D Orico, con la colaboración de Mario Bernedo, está interpretada por Manuel Tejada, Charo Soriano, Ana Latorre, Pepe Caja, Pedro del Río, Félix Navarro, Juan Gea, Ana Marzoa y Francisco Vidal en los principales personajes. En su versión, Buero Vallejo enfrenta a Valindin y David. Valindin es un hombre ambicioso, arribista y dotado de una gran capacidad de simulación. En ef comienzo de la función se dirige a la priora de los Quinte Veintes (institución que ofrece asilo a los ciegos) para exponerle su idea de organizar una orquestina, ocultándole el carácter de gran bufonada con que pretende dotarla, prestándola como si de un proyecto filantrópico se tratara. De la misma forma y hasta el último momento, ocultará a los ciegos que ha elegido para trabajar con ét la verdadera intención de su proyecto. Los ciegos son seres avasallados y maltratados, hombres acostumbrados a mendigar su pan por la calle con ayuda de algún instrumento musical En el grupo de los ciegos destaca David por su esperanzada confianza en demostrar a los videntes que ellos son hombres como los demás y no animales enfermos Por esta razón, David acogerá con especial entusiasmo ef proyecto de Valindin y convencerá al resto de tos ciegos para que acepten. Cuando el engaño sea descubierto y los ciegos tengan que soportar et ridículo de su esperpéntica actuación, el enfrentamiento entre David y Valindin alcanzará toda su intensidad. Buero Vallejo ha realizado un interesante texto, que ahora, al cabo de los años, vuelve a los escenarios madrileños con honores de estreno, de la mano del teatro municipal madrileño, en cuyo montaje han colaborado también ía Organización Nacional de Ciegos (ONCE) y el pintor Rafael Canogar, que ha realizado la parte gráfica. Paralelamente a las representaciones de El concierto de San Ovidio se celebrarán otras actividades, como son la celebración de diversos coloquios sobre Antonio Buero Vallejo y su teatro, un concurso de pintura, seminario sobre El concierto de San Ovidio lectura dramática de El tragaluz a cargo de diversos actores; recital de Poesía y tiempos de M. Vázquez Montalbán, dirigido por María Ruiz, y una mesa redonda con actuación musical en homenaje a Buero Vallejo, que se celebrará el próximo día 21 de mayo. La sonámbula de Belliní, en la Zarzuela Madrid. S. E. La soprano italiana Cecilia Gasdia cantará hoy en el teatro de la Zarzuela la ópera de Bellini La sonámbula una obra que no se representa en Madrid desde hace diecisiete años. Cecilia Gasdia- d e veinticinco añosestá considerada como una de las primeras voces jóvenes del mundo- sustituyó a Montserrat Caballé en 1984 en Ana Bolena de Donizetti, en el teatro de la Scala de Milány obtuvo et premio María Callas de 1983. La sonámbula es una de las óperas que recuperó para el repertorio del siglo XX María Callas, fue estrenada en 1831 y narra la histeria de una joven que es rechazada por su novio porque éste la encuentra en la habitación de otro sin saber que es sonámbula. La música de Bellini, bucólica y llena de dificultades para los cantantes, debido a las agilidades que deben realizar tiene las características propias del denominado bel canto Esta ópera se ofrecerá, además de esta noche, los día 21, 24, 26 y 29 del presente mes, dirigida en la escena por José Luis Alonso, con escenografía y diseño de luces de Simón Suares. Robert Paternostro dirigirá la música con la Orquesta Sifónica de Madrid (Orquesta Arbós) y el coro titular del teatro. También intervienen en ¡os papeles principales Dalmacio González, Mabel Perelstein, Paloma Pérez Iñigo, Laszlo Polgar, Alfonso Echeverría y Julio Pardo.