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ABC VIERNES, 3 DE AGOSTO DE 2012 abcdesevilla. es estilo ABCdelVERANO 81 De moda Este británico, de 37 años, está revolucionando Hollywood. Es el actor del momento rector que puso a una mujer en esas circunstancias y lo hizo de una forma natural. En ningún momento sentí que era un personaje, sino una mujer real tratando de sobrevivir y así tenía que ser. ¡Quién no la recuerda con el pelo corto y esa jodida camiseta! Solo Ridley se atreve a tanto. ¿Le gusta el vestuario que Ridley Scott ha creado para usted en el filme? -Es sensacional. Creo que mi personaje está creado de una forma muy interesante. Una mezcla entre ejecutiva y militar, con estructura, pero al mismo tiempo moderna, femenina. -Hablemos de política, una de sus pasiones. ¿Tiene confianza en Obama? -Sí. Soy una devota fanática de Barack, me gusta lo que dice y cuando se le cuestiona creo que es importante mirar al pasado y ver los líderes que hemos tenido en ese cargo. Para mí Obama es un hombre que inspira. ¿Cuál ha sido la lección más sorprendente que ha tenido sobre la naturaleza humana a través de los personajes que ha interpretado? -Que todos somos capaces de cualquier cosa. Las películas que interpreto tienen algo catártico para mí, porque soy muy disciplinada en el trabajo, me obligo a retarme constantemente, pero también adoro mi vida, tanto que no la comprometo ante mi profesión. No tengo una agenda, ni sigo un plan establecido, me guío por mi instinto y mis ganas de trabajar en buenos proyectos. No quiero hacer un filme comercial plano simplemente para vender muchas entradas de cine. ¿Se siente cómoda rodando escenas de desnudos? -Si forman parte de una secuencia interesante, por supuesto. No le tengo miedo al cuerpo humano y me siento cómoda dentro del mío. Crecí educada como bailarina de ballet y el cuerpo forma parte del aspecto físico a la hora de contar una historia. No me gusta aparecer desnuda, me vuelve insegura, en eso soy como cualquier otra mujer, pero como artista lo doy todo. Michael Fassbender Me gusta correr riesgos A. MARTÍNEZ LOS ÁNGELES Vestido con cazadora de cuero, camiseta azul y vaqueros, Michael Fassbender se presenta a la entrevista de lo más natural. Nos encontramos ante el británico que está revolucionando Hollywood. El éxito ha llamado tarde a su puerta; ya ha cumplido los 37. Deslumbra con sus enormes e intensos ojos azules, sus músculos y esa sonrisa perfecta que le han convertido en el actor del momento. ¿Cómo se enfrenta a sus personajes como el de Prometheus -Me fijo en los detalles que encuentro en el guión. Suelo leerlo diez veces al día. Los grandes directores son buenos manipuladores. Me gusta hablar con los directores, entender qué quieren del personaje y de mi interpretación. Me gusta correr riesgos. Si te vas a estrellar, qué menos que hacerlo marcando diferencias. No voy por la vida con red de seguridad. ¿Por qué decidió rodar Prometheus -El guión y el director me ayudan a decidirme. En este caso, era la posibilidad de trabajar con Ridley. Scott. Me gustó la estructura de la historia, el tema, cómo se ha ejecutado para que sea una película comercial. A veces los guiones son fórmulas y uno ya sabe lo que va a ocurrir en la página 12. Con esta historia yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando y despertó mi curiosidad. ¿No le importó convertirse en androide? -Mi personaje no era un secreto como en las películas anteriores. Obviamente, ser un robot cambiaba mi forma de entender la interpretación. Tenía que hacerle humano sin serlo, cambiar su físico. Ha sido un papel muy complicado. ¿Cómo creó su personaje? -Estaba todo en el guión. Luego hablé con Ridley y le propuse mis ideas. Pasamos mucho tiempo hablando de mi personaje y al final él me sugirió que viera The Servant de Dirk Bogarde, donde se hace referencia a Lawrence de Arabia. También me dejé influir por David Bowie en The Man Who Fell to Earth vi Blade Runner de nuevo y de todos ellos aprendí cómo moverme. ¿Le gustan las películas de época, los dramas o la acción? -Busco buenas historias. Si son o no de época me da lo mismo. -Quiere tomarse un tiempo de descanso ¿Qué está pensando hacer? -Cuando tengo días libres me gusta hacer viajes por carretera en moto. ¿Le gusta verse en pantalla? -Sí. Es raro pero interesante. Con el tiempo te acostumbras. Me gusta verme porque me analizo y advierto cuándo me he equivocado. Normalmente veo mis películas tres veces. A años luz PROMETHEUS Dirección: Ridley Scott. Intérpretes: Michael Fassbender, Charlize Theron, Noomi Rapace. D OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE e un modo quizá inconsciente, el propio Ridley Scott confiesa ya en el título la gran diferencia entre sus dos películas: Prometheus es la nave, el escenario, y Alien era el bicho, el terror, el caos dentro de ese escenario (nave) que llevaba el nombre de Nostromo. Nadie, ni siquiera Kubrick, ha explorado en lo claustrofóbico del espacio infinito y en los límites del horror y del miedo como Ridley Scott, y Prometheus parecía querer llevar otra vez al espectador a ese espa- cio donde el cartel de sin salida es el único camino. No es así: Prometheus es tal vez una precuela de Alien pero tiene otro clima, otro compromiso, otra función... Podría decirse que es una preversión más adulta, más reflexiva, con menos tensión y más pretensión... y un punto menos de eficacia. La nave Prometheus llega hasta los confines donde se halla el origen de nuestra especie, ese ser superior que nos alumbró y lo hace tras una primera parte pletórica de ambientación y de expectativa filosófica, donde los elementos humanos y tecnológicos mantienen al espectador más ensimismado que cualquier bicho... Es cuando el increíble personaje de Michael Fassbender pilota la película: todo está por ver, por saber, por comprender y antes se deja uno arrancar una muela que de la butaca. Pero Prometheus no quiere ser sólo eso, fascinación y curiosidad, y pasa a la acción. Cambia el ritmo, el clima, intenta aclararse aunque se enturbia, y Fassbender le cede el timón a Noomi Rapace, en una piel parecida a la de Sigourney Weaver y su conradiano personaje; y en esa búsqueda de la monumentalidad gótica, terror sideral y espacios fuera de campo en medio del infinito, la historia se deja algún peldaño por subir para alcanzar a la que le precedió, o sucedió en el tiempo. Es pura comparación: Prometheus es una película magnífica que no llega a la cumbre, como Alien aunque lo molesto no es lo que le falta (ese peldaño) sino lo que le sobra (personajes planos, algún giro viejo de guión, desequilibrio entre lo trascendente y lo intrascendente) Lo paradójico de Prometheus es que no aguanta la abusiva comparación con Alien pero no tiene sentido sin ella.