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ABC DOMINGO, 18 DE MARZO DE 2012 abcdesevilla. es LOS DOMINGOS DE ABC 73 de esperanza Felicidad Por ALBERTO RUIZ- GALLARDÓN Ministro de Justicia E n tiempos de tribulación, el pueblo sueña con la felicidad. El Antiguo Régimen garantiza un lugar bajo el sol a cada súbdito, pero ya no se trata de eso. La utopía ilustrada rebasa el viejo paternalismo y apuesta por la libertad como vehículo hacia otra clase de dicha. Felicidad es el santo y seña de los tiempos. La Declaración de Independencia americana consagra el derecho a la búsqueda de la felicidad La Declaración de los Derechos del Hombre vincula las reclamaciones de los ciudadanos a la felicidad de todos España no es una excepción. Así que la Junta Central, entre fuga y fuga, cuando el combate da un respiro, anuncia que se convocarán Cortes, y se establecerán las leyes que el tiempo y la experencia dicten para el público bien y la felicidad Ahora bien, no hay problema filosófico mayor que saber qué es felicidad. García Cárcel relaciona el llamamiento de la Junta con el problema social, los salarios, las tensiones de una España semifeudal. ¿Y si la felicidad fuera algo más que una manifestación de optimismo antropológico? ¿Y si en realidad se tratara, como dice el artículo 13 de la Constitución gaditana, del bienestar de los individuos Aún no se le llama de ese modo, pero el constituyente ya intuye que sin cohesión social los logros políticos quedan en el vacío. Porque el liberalismo no nace únicamente como búsqueda del interés personal, de la misma manera que Adam Smith no carece de una idea de los lazos sociales. Libertad, igualdad, propiedad inspiran aquel debate constitucional. Pero también bienestar individual y armonía social. La libertad se vuelve un medio, además de un fin. El círculo se cierra. Quintana lo tiene claro: Sin la libertad política y civil, ningún Estado puede gozar de felicidad justa y duradera En otras palabras: no hace falta buscar en Weimar lo que ya se sabía en Cádiz. El germen del Estado social (artículo 1 de la Constitución de 1978) brota hace doscientos años, a orillas del Atlántico.