
ABC
MARTES 14- -10- -2008
CULTURAyESPECTÁCULOS
TR, Vojtech Ripka, decía a la televisión que con gran probabilidad fue Kundera También el disidente Jan Urban consideraba ayer las pruebas de una enorme seriedad, se personó voluntariamente a testificar, es claramente un pasaje muy oscuro de su vida pero al tiempo aclara que habría que aceptar que en el comunismo no hubo apenas blanco o negro, muchos cometieron errores de juventud para sobrevivir
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Kundera delató a un desertor, que pasó 14 años en la cárcel
El escritor lo niega, pero se publican en Praga las pruebas de que actuó por celos
RAMIRO VILLAPADIERNA PRAGA. El acta 624 1950 de la Comandancia Superior (OV NB) en el distrito de Praga 6, es concluyente: En este día de 14 de marzo de 1950, a las 16: 00 Milan Kundera, nacido el 1.4.1929 en Brno, domiciliado en Praga 7, en la residencia estudiantil de la plaza del Rey Jorge, núm. 6... ha informado a nuestro departamento de que una estudiante amiga suya iba a encontrarse con Dvoracek, un desertor que huyó ilegalmente a Alemania Para el historiador Adam Hradilek, del Instituto de Estudios del Totalitarismo (USTR) no hay apenas duda: La policía recoge en proceso verbal las palabras de Kundera de que Dvoracek ha dejado su maleta en la habitación de ella la amiga de Kundera Iva Militká, y ha dicho que volverá en la tarde a recogerla A su vuelta lo esperaba ya la policía de la temida StB y una sentencia a muerte, primero; luego una a 22 años, y por fin 14 servidos en una mina de uranio, destino para presos políticos. El autor de Ignorancia que con 21 años estudiaba en la vecina Academia de Cine, dice no saber ya nada de aquéllo, no me la esperaba para nada, no
sabía nada de ello y no tuvo lugar Pero Hradilek ha hecho público ayer un protocolo bastante concluyente sobre el escritor checo más vendido: Hace 58 años habría denunciado a la entonces inmisericorde policía política al joven desertor y agente Miroslav Dvoracek. La historia del joven piloto Dvoracek es que había huído de Checoslovaquia tras el golpe comunista de 1948 y, en un campo de refugiados en Alemania, fue reclutado al servicio de la inteligencia checoslovaca exterior, entonces organizada por los estadounidenses. Regresó en misión a Praga, a fin de ganarse a un conocido industrial, y cometió el error aparente de visitar a su amiga Iva Militká en la residencia de estudiantes de Kundera. El jefe de cultura del semanario T den dice a Efe que posiblemente se tratase de una cuestión sentimental caso no ajeno a la biografía y la obra de Kundera, la delación para conseguir a una mujer sería recurrente en su obra. Hradilek llegó al acta buscando información sobre Militká que era pariente suya. Dvoracek ha vivido pensando que fue ella la que lo denunció El también investigador del US-
Estalinismo
En los años del estalinismo acérrimo y el proceso a Artur London denuncias como ésta costaban la vida, pero el motivo podría haber sido más de faldas y celos que político, según expertos consultados por el semanario Respekt que abre su portada con una caricatura malvada del escritor y el titular La delación de Milan Kundera El propio Kundera había sido expulsado del partido Comunista en 1950, aunque no parece claro si antes o después, y volvería a ser admitido en 1956, tras la muerte de Stalin, El escritor de La lentitud y La insoportable levedad del ser exiliado a Francia en los 70 tras las purgas de la Normalización, nunca se puso en contacto en todos estos años con el denunciado para ofrecerle una excusa decía ayer a Radio Praga la esposa de Dvoracek desde Suecia, donde se exiliaron tras la pena, en 1963, coincidiendo
Milan Kundera en una imagen de los años setenta
AFP
Aunque la denuncia parece sacada de la cinta La vida de los otros Kundera nunca quiso hablar de esa época y luego él se vería represaliado tras 1968
con Los amores risibles de Kundera. Críticos y escritores en Praga recuerdan el silencio y hostilidad siempre de Kundera, de 79 años, a hablar sobre aquella época, no es asunto de nadie incluido su enfrentamiento con Václav Havel en 1967. De otro lado Kundera se vio represaliado tras 1968 y sus libros acabaron en una lista negra antes de exiliarse.
Juan Ángel Juristo
Crítico
DEL PASADO
LAS SOMBRAS
E
n De un castillo al otro, de Louis Ferdinand Céline, quizá el escritor francés de más músculo de todo el siglo pasado, el alucinado narrador se pregunta qué hubiera sido de Louis Aragon y de su Elsa Triolet si Hitler hubiera ganado la guerra. Entra entonces en escena el lector honesto y se queda de piedra ante la respuesta: Lo-
uis Aragon hubiera seguido siendo un destacado mandarín cultural, mientras que Elsa Triolet se habría transformado en complaciente valkiria. La maldad del planteamiento no resta un ápice de verdad. Hay una tendencia en la intelectualidad arropada en mandarinato, casi convertida en ley, según la cual ésta semeja la capa de aceite en el vaso de agua: siempre flota. Bien que todo tiene un límite y cuando éste se traspasa, véase el caso de Brasillach o de Drieu La Rochelle, al intelectual se le trata como a un ciudadano normal, digno de precariedad existencial y jurídica. Viene esto a cuento del escándalo de las revelaciones de delación de Milán Kundera cuando era jovencito. La causa fue el amor, pero en estos tiempos de cinismo, es
decir, de escándalo hipócrita, la cosa se airea por lo que convenga. Sucede lo mismo quizá con el caso más sonado de los últimos años, el de Günther Grass, pero Philippe Sollers, con sobrada razón, se preguntaba no hace mucho que oscuros motivos impulsaron al adolescente Grass a entrar en una organización criminal y afirmaba que a él nunca se le hubiera ocurrido apuntarse, a la misma edad del escritor alemán, a los paracas que torturaban argelinos. Creo que Sollers da en el clavo en toda esta madeja llena de intereses espurios. Bien es cierto que hay algo insano en descubrir filiaciones sospechosas en el pasado de cualquier figura pública, lo de Heidegger es paradigmático, pero no está nada mal recordar de una vez por
todas que Jünger reventó con un grupito de tropas de asalto nazis, se dijo que fue la única vez que las SA fueron de smoking, una conferencia de Thomas Mann donde éste defendió los valores democráticos, pero también lo es que nadie puede ser investido como santón si su mano izquierda se muestra tendente a ignorar lo que hace la derecha. Nadie puede descubrir entuertos falaces en un Hermann Hesse por la sencilla razón de que demostró a lo largo de toda su vida una integridad a toda prueba, pero lo más curioso de todo este asunto es que es justamente este tipo de hombre el que jamás acusa a otro de su oscura sombra del pasado. El que Paul Eluard desatendiera casos de encarcelamiento de poetas en países del Este,
habla de una ceguera inaudita, pero poco más; el que Jean Cocteau asistiese a la inauguración de las esculturas de Arno Brecker con toda la cúpula nazi en el París ocupado nos ofrece la imagen típica de lo que es capaz un mandarín en tiempos revueltos, un mandarín obsesionado por apropiarse de su dosis diaria de opio... y así podríamos seguir hasta completar la pequeña historia personal, infame y miserable, pero también heroica y digna, de los intelectuales del siglo pasado. Todo proviene en origen del caso Dreyfus y del manifiesto de Emile Zola. Lo de Kundera no me sorprende, como lo de otra persona que viva en un régimen totalitario, en España tampoco nos libramos de ello. Pero la excusa amorosa... ¡Parece una novela suya!