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DOMICILIO SOCIAL
PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 26 DE NOVIEMBRE 1 9 94
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FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA
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L personaje c e n tral del relato El lobo, la selva y el hombre nuevo de S e nel Paz, del que Gutiérrez Alea realizó la película Fresa y chocolate no es ninguno de los dos antagonistas (Diego y David) que se enfrentan en la arena, la selva esa parte frenéticamente cotidiana de la isla entera de Cuba que Fidel Castro ha partido en dos ¿el lobo y el hombre nuevo? implacablemente. El personaje central del cuento, que flota por todos los rincones, ronronea sensualmente en las esquinas como un gato gordo, eterno y sabio; husmea en la memoria de la isla, en su más intrincada manigua cultural; legaliza, codifica y ordena todos los poderes ocultos de la cubanía es, sin duda, José Lezama Lima, el descomunal autor de Paradiso hacedor y dador de Orígenes? y dueño de una personalidad mítica, asmática y legendaria que el olvido consciente y execrable del castrismo no ha podido erradicar de La Habana Vieja y de toda Cuba.
LEZAMA Y EL HOMBRE NUEVO
Cubana, Lezama fue en cierta medida recuperado para el fastuoso aparato propagandístico de esa misma Revolución por Julio Cortázar. Aunque la historia no está definitivamente sellada, hay quienes opinan que no fue Cortázar sino el propio Castro o temporal o mores! quien descubrió el olvido y rescató del exilio interior al genio de Orígenes que más o menos en ese tiempo era martirizado irónicamente- c o m o Virgilio P i n e r a- por algunos de los miembros más conspicuos y exaltados de la Generación del 50 jóvenes revolucionarios de entonces que hoy, como es natural, ya no son los mismos. Hace poco visité la casa de José Lezama Lima, en Trocadero, 162, bajo, en plena Habana Vieja. Todo el barrio se cae a pedazos, las fachadas de aquel modernismo barroco y colonial de las que habla Lezama én su Paradiso han ido muñéndose al paso irreductible del periodo especial todo está vuelto del revés en esa parte de La Habana que fue feudo y universo literario de José Cemi, Lezama Lima, el Gran Maestre de la cubanía que constituye además uno de los más grandes tesoros literarios de la Isla entera la misma que Castro ha dividido y sigue dividiendo en dos implacablemente. En esa casa pequeña, oscura y oscurecida ahora mucho más, vivió su vida Lezama Lima. Antes de visitarla, me la imaginaba pequeña, desde luego, pero llena de cuadros y memoria; de retratos de época que perpetuaban en el ámbito, lírico del poeta sus propios orígenes, sus huellas Indelebles, su asmática respiración de fumador indésmayable a punto siempre de desmayarse. Me imaginé su biblioteca descomunal: la inmensidad entonces de sus paredes, entre grises y azul celeste, cubiertas por libros de una riqueza única, excepcional. Vi en la distancia los originales de sus poemas, su letra de trazo largo escribiéndome
hasta Canarias en los alrededores de 1970, c u a n d o le p e d i m o s d e s d e las islas q u e nos enviara un original de sus textos poéticos para publicarlos. VI al poeta arrastrarse lentamente, asustado, arrinconado, asfixiado en su creadora inteligencia a lo largo de los últimos años de su vida. Releo algunas de sus cartas a Eloísa, su hermana: no se atreve (o no quiere) salir de la isla, de La Habana Vieja, de Trocadero, ni siquiera por una breve temporada. No puede respirar sin la isla, aunque cada vez se le hace más difícl respirar en la Isla.
El lobo feroz como la vida, abre las puertas del conocimiento al hombre nuevo Se entiende que del conocimiento de la Isla entera de Cuba, porque el hombre nuevo ignora la eternidad de la cubanía con un desparpajo que va más allá del analfabetismo: sabe leer, y está orgulloso de eso, pero no sabe qué lee ni qué leer. El secreto del lobo está, sin duda, en el conocimiento de laJela entera y sus orígenes mestizos. Por eso, en la catequesis necesaria da, entre otros, para que el hombre nuevo comprenda lo que vive, tres autores y tres títulos descomunales en el ámbito literario y antropológico de Cuba y de todo el Caribe: El Monte de Lydia Cabrera (olvidada por el castrismo oficial hasta las puertas de su muerte, en Miami, 1992) Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (libro de cabecera con el que suelo salirme de las dudas en cualquier momento de tristeza intelectual) y Paradiso de José Lezama Lima. Sin duda, el cuento de Sehel Paz es un eco sarcástico y un retrato cruel y lleno de memoria que traduce una situación determinada en la Isla entera la voluntad política de Castro por borrar la memoria de los de antes por ningunear los nombres de algunos babalaos sagrados de la cubanía, es no sólo una historia de imposible absolución, sino un error sin límites de la manía saturnal del castrismo por acabar con la libertad, con todo aquello que vuela con alas de libertad propia, con todo cuanto se enfrente al mito inútil del hombre nuevo el imposible y analfabeto voluntarista que soñó en su utopía lírica y revolucionaria Ernesto Che Guevara. El elemento central del cuento de S e nel P a z es, Indudablemente, José Lezama Lima. Las referencias que se dan constantemente en el relato que dio origen a Fresa y chocolate son una reivindicación y un homenaje al poeta barroco, al hombre cubano, al ilustrado y erudito personaje que fue y eternamente seguirá siendo José Lezama Lima. Olvidado en las primeras euforias por la Revolución
Cuando hace unos meses visité realmente la casa de Lezama, una indignada decepción se clavó en mi memoria para siempre. Dicen que sus libros (sólo quedan dos o tres estantes en la casa, y no hay más de cuatrocientos libros) están guardados en la Biblioteca Nacional. Faltan muchas fotografías, muchos objetos, muchísimos cuadros que la mitología lezamiana no olvida. Los muebles, destartalados, luchan por recuperar elaustero decoro y la antigua sensualidad que eran patrimonio de su dueño. Luego todo lo invadió la incuria, la insensibilidad del hombre nuevo el olvido, el expolio de aquélla y otras muchas memorias parecidas a la de Lezama, sin las cuales jamás podrá volverse a entender en su cabal medida cuánto significa la Isla entera y mucho menos habrá de entenderla el pomposo hombre nuevo salvo que se deje conquistar por el lobo que Senel Paz retrata en su relato y un espléndido Perugorria interpreta en Fresa y chocolate ¿Está todavía embargado Lezama Lima? ¿Acaso sigue bloqueado como la Isla entera por distinto por poeta incomprensible por sarcástico y conservador o simplemente porque no entra en los planes propagandísticos d e l Líder Máximo que lee tranquilamente en Siboney ¿Por quién doblan las campanas? Lamentablemente para Castro y para su hombre nuevo Lezama Lima flota sobre la Isla entera etéreo, intocable, indiscutible en s u cubanía excelentísima. Como flota al viento del futuro en la eternidad de su mito, de su personalidad y de su obra. No importa el expolio ni el silencio, ni que su casa haya sido volteada vergonzosamente. Allí, en la austera oscuridad de Trocadero, 162, bajo, late la respiración asmática del Viejo genial. Oí su lento y angustioso quejido, en un momento de silencio, hace unos meses, allí, durante mi visita. Respiraba riéndose a carcajadas, por encima del tiempo, con el sarcasmo al aire de su libertad, frente a la inanidad teatral del hombre nuevo Allí, en Trocadero, está Lezama, a pesar de todos. Faltan muchas cosas. Pero huele a su aliento secreto, está el festín desnudo y sensual de su poesía, la sarcástica respiración de su memoria por encima de todos y de todo, de los olvidos, las dictaduras y sus silencios.
ABC CUMPLE CON SUS PALABRAS
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J. J ARMAS MARCELO