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Escenas políticas Cuaderno de notas EL SECRETO DEL BESUGO R O G R E S A N D O progresando, progresando que progresarás en la transparencia de la información, estos tíos han terminado por e s t a b l e c e r e l secreto del boquerón, del c a l a m a r del a ñ o j o d e l a lombarda y del rábano. Lo más emocionante es el secreto del rábano. Si pasan rábanos, pues, hala, a comprar rábanos, y de lo que cuestan los rábanos se entera usted c u a n d o s e tos paga al señor verdulero o a la señora verdulera. P e r o s i u s t e d quiere saber lo que incide el precio de los rábanos en ese camelo del IPC (Incremento de los P r e c i o s al C o n s u m o) s e queda su merced in albis, porque eso es secreto oficial, o secreto estadístico o secreto de Estado. Aquí, por estos zocos, cada cual vende el boquerón a lo que puede y compra el rábano a lo que corra, que para eso estamos en un sistema de mercado libre. ¿Usted me sigue? Pues vayamos adelante. Se va usted al mercado libre y cuando se decide a comprar boquerones, o rábanos, se encuentra con que le han subido los precios. La parienta vuelve a casa con un berrinchín. ¡Jesús, y cómo está subiendo la vida! Bueno, pues no. Luego, llega el Gobierno y dice que la vida no sube, o que sube menos de lo que usted cree. Habrán subido ios rábanos, pero el coste de la vida no sólo se compone de rábanos. No sólo de rábanos vive el batueco. Hay productos que suben, otros que bajan y otros que se quedan como están. ¿Me siguen? En este punto de la historia, ustedes se preguntarán y preguntarán al Gobierno: ¿Y cuáles productos son los que suben, y los que bajan, y los que ni suben ni bajan, y en qué proporción los compramos? ¡Ah! -responde, prudentemente, el Gobierno- eso es secreto. Top secret. Eso lo saben los hechiceros de la tribu, o sea, los estadísticos, y no es ciencia que pueda ser confiada al resto de los ciudadanos. Total: que el precio de los rábanos y el precio de las coles de Bruselas está al alcance del conocimiento de cualquier batueco. Pero no intente conocer cuántos rábanos nos comemos por cada col de Bruselas, y cuántas coles de E P Bruselas por manojo de acelgas, y cuántos manojos de acelgas por cada potito para el nieto, porque eso es ya secreto de Estado. Y a sabíamos que los señores ministros son bienes de Estado, pues así nos lo enseñó don Enrique Barón. Bueno, pues ahora debemos enterarnos de que s o n t a m b i é n bienes de Estado, protegidos por el secreto oficial, los rábanos, las coles de Bruselas y los boquerones. Además, las coles de Bruselas con mayor motivo, porque se trata de materia internacional. Si los batuecos llegáramos a conocer las coles de Bruselas que meten dentro de su cesto de la compra, se estremecería la poltrona de Sir Paco y temblaría de rabia el palacio de Santa Cruz, y no sólo el Ministerio de Economía. El IPC, queridos celtíberos, es algo demasiado complejo y demasiado intrincado como para dejarlo a una información superficial de la parienta. Existen fórmulas mágicas para comparar precios de diversos productos, medir el consumo de todos ellos, poner en relación el recibo del gas con el frescor salvaje del Caribe, los ajetes con el puro sabor americano, el alquiler con el papel higiénico o con el siéntase más segura y más limpia, y los higos secos con el ordenador p e r s o n a l Y e s a s fórmulas deben ser preservadas al conocimiento común. Esas fórmulas deben ser guardadas en el seno de expertos socialistas, estadísticos con carné, asesores ejecutivos y otros monjes y eremitas de confesión felipista. Estos tíos guardan in pectore lo que suben los boquerones y las acelgas como si fuese el tercer secreto de Fátima o las razones de expulsión de los jesuítas, que C a r l o s III tuvo g u a r d a d a s hasta su muerte en su real pecho. Si el Gobierno dice que la vida sube cinco, es que sube cinco, y punto. Lo demás es querer buscar tres pies al gato, mientras el gato, b l a n c o o negro, lo mismo da, está cazando ratones. Y quizá también llevándose el besugo para la Navidad que viene. A lo mejor, llegaremos a enterarnos de las negociaciones con USA. Pero el besugo es un secreto personal de don Carlos Solchaga. Jaime CAMPMANY L grave revés sufrido por la UGT en materia electoral es innegable. Y nadie ha salido en su defensa. Todos, incluidos los ugetistas, pueden estar en condiciones de plantearse la probabilidad de un final de Redondo. Primero fue el Parlamento, al que dijo adiós; luego, la Ejecutiva del partido; el último paso puede ser la propia UGT. Por una vez José Rodríguez de la Borbolla se acercó al acierto. El P S O E como partido, se alegra, aunque no lo diga. Muchos de sus militantes pendientes de promoción estaban esperando el batacazo. Ahora sonríen, aunque manifiesten su sentido pésame con la boca pequeña. El fracaso de UGT en Enseñanza y Sanidad es histórico. Por supuesto, favorece a Felipe González y Alfonso Guerra. Sería preciso preguntarse quiénes han votado contra la UGT y cuáles han sido sus razones. Contra la UGT ha votado la izquierda, que se ha apuntado a Comisiones Obreras después de los amagos de Redondo contra Felipe González y las indecisiones de última hora, DESCALABROS con cierto paternalismo sindical incluido. Contra la UGT han votado también los funcionarios incompatibles, c o n m o d e s t o s sueldos de menos de cien mil pesetas, mientras observan a los altos cargos políticos con coche oficial, tarjeta visa oro, comidas pagadas, viajes al extranjero, nepotismo y un sueldo que equivale al que los otros tienen, sólo que multiplicado por diez. Contra la UGT han votado también en el fondo quienes se han abstenido, asqueados por las promesas incumplidas y por el nepotismpo s u c e s i v o de Moscoso, Francisco Ramos, Rodríguez Oliver y el propio A l munia. Fue la época del triunfo del dedo de los nombramientos arbitrarios, de la falta de concurso, del clientelismo, del amiguismo, de la incompetencia y de tantos vicios como aquejan a la Administración e s p a ñ o l a irreversiblemente deteriorada. Cierto que el franquismo había dejado muy mal a esta ZIGZAG Uliana Semenova E baloncesto femenino no cuenta en España con una gran afición: la falta de promoción suficiente, que bien podría hacerse a remolque del éxito de los baloncestistas masculinos, y la baja calidad internacional de nuestras jugadoras, son los principales culpables. Sin embargo, un club español ha conseguido traer a nuestra nación a un mito de este deporte: Uliana Semenova, soviética, de 2,13 metros, que tiene en su haber uno de los L más importantes palmares. Pese a su edad- treinta y cinco años y su actual baja forma- se está recuperando de una reciente lesión- Semenova demostró el sábado que sigue siendo hacedora de espectáculos. El lleno total del pabellón en el que celebró el encuentro entre el Tintoreto, donde milita la soviética, y el Canoe, demuestra que éste ha sido un primer e importante paso para hacer del baloncesto femenino una nueva afición deportiva. EPOCH -MARIO CONDE, UN VENCEDOR EN EL DANESTO: No me cabe en la cabeza que el Gobierno sea beligerante Entrevista de Pilar Urbano. -LA UNIVERSIDAD, SIN MAESTROS: El delito de cumplir 65 años. 0 $0 HABLA JOSÉ MARÍA GARCÍA: No deja títere con cabeza. ESTA SEMANA: