
ÍG UADA t C A R A t
DESDE L A PJtóraeiÁ DE SEVILLA A L OCÉANO PACIFICO
S nombre muy popular. Entre las eri un sitio muy pintoresco, pues todo su abruptas escabrosidades de las es- tero iyi va regado por las aguas del- río tribaciones de la Sierra Morena t ¿Sotillo y de los arroyos Guaditoca, EsteMontes Marianos, a unos ochenta y ti s ban- Yáñez y él Moro, que llevan sus kilómetros de Sevilla, capital de la pro- aguas al río Bembézar y éste desemboca vincia; se levanta una torre de recepción en el Guadalquivir: por el Norte coa repetición dé la Televisión Española, y Azuaga y Oeste con Fuente del Arco, liy este lugar, o al menos su nombre, ha mita con la provincia de Badajoz, y al entrado de Heno en todos los hogares Este con Alanís y al Sur con Cazalla de de la Andalucía Baja y de Extremadura. la Sierra, la sitúa en la provincia de SeGuadalcanal se encuentra emplazada villa, perteneciendo actualmente al parti-
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do judicial y arciprestazgo de Cazalla de la Sierra. Se cree qué. éste pueblo es- de fundación muy antigua, cuyos primitivos fun dadores, de raza ibera, ya explotaban Jas minas argentíferas y plúmbeas que hay en su término. En la antigüedad se le conoció con los nombres de Teressi y de Canani pero luego los árabes cambiaron su nombre por el de Guadalcanal o rio de creación, porque las aguas del río Sotillo van dando vida a todas estas tierrfes. Las Ordenes dé Caballería prestaron gran servicio a la Reconquista de España, y tanto los reyes como la Iglesia les concedieron ciertos privilegios y exenciones como premio a sus esfuerzos y estímulo para acometer nuevas empresas. Por concordia del 22 de abril del año 1254, celebrada en Toledo por él arzobispo de Santiago de Compostela, don Juan Arias, y el Gran Maestre de Santiago, Pelay Pérez Correa, expendía el primero su jurisdicción diocesana a lugares que estaban distantes de Galicia y que eran propios de la referida Orden. Guadalcanal, que. por concesión real pasó a la Orden de Santiago, íue encomienda sujeta al principio a la Vicaría de Tentudía, para luego ser Vicaria propia, con juez ordinario, dentro del priorato y provincia de San Marcos de León, con sede judicial en Llerena, cerca de Badajoz. La Orden de Santiago tuvo cierta predilección por Guadalcanal, construyéndole tres parroquias: Santa María de la Asunción, San Sebastián y Santa Ana, servidas por catorce, seis y cinco sacerdotes, respectivamente, amén de sus tres párrocos, que, como eran nombrados por la Orden, solían venir de otras regiones de España, y no pocas veces sus caracteres fueron causa dé discusiones y largos pleitos. Tres conventos de religiosas, un convento de frailes franciscanos y varias capillas y ermitas, algunas de ellas a larga distancia de la población, demuestran muy a las claras el espíritu de religiosidad que allí se ha respirado siempre. Y de Guadalcanal, como de tantos otros lugares de Andalucía y Extremadura, salieron sus hijos a descubrir, poblar y evangelizar las tierras del Nuevo Mundo. Los sucesos de América no se conocían en España con la rapidez que requería una pronta y eficaz solución. La incomprensión de unos y las disensiones de otros ensangrientan las tierras dé las Indias Occidentales, muriendo a manos de sus rivales, en 24 de de julio dé 1538, Diego Almagro, y en 24 de junio de 1541, Francisco Pizarro. Él Rey de España, para remediar estos gravísimos problemas, envió a Cristóbal Vaca de Castro como comisionado real, con amplias atribuciones, quien, además de emplear cuanTemple parroquial donde fue bautizado Padre Ortaga.