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DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O TRIGÉSIMO T E R C E R O 15 C T S N Ú M E R O FUNDADO DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O TR 1 GÉSIMO TERCERO, 15 C T s NÚMERO TENA E L i. D E J U N I O D E igog P O R D T O R C U A T O L U G A D E E s p a ñ a antigua, cor. cuyos principios esenciales coincide hoy el sentido de la cultura en los pueblos m á s adelantados, resultará una España fundamentalmente moderna. N o se puede hacer una España moderna más que a base de la Espatu antigua y no se puede hacer una España antigua sin que al nacerla nos modernicemos de arriba abajo. E l porvenir no se improvisa, no se saca de la nada ni se le pide prestado a los vecinos. Corrientemente se suele oponer el concepto de porvenir al concepto de pasado, pero el pasado es la única fuente de donde Huye el porvenir. E l presente no existe. Y o empiezo a pronunciar la palabra presente y, a me- EL ¿Q u é España es la que vamos a hacer lespués de la guerra? ¿Una, E s p a ñ a muy (moderna o una España muy antigua? ¿Una España muy siglo x x o una España muy ¿siglo XVI? E l problema resultaría irreductible si no Hiera la casualidad de que esas dos Españas, jéan antagónicas en apariencia, son perfectamente afines en el fondo y se ressimen en ana sola y única España muy nueva a la vez flue muy vieja, muy tradicionalista y muy Innovadora, muy de nuestros padres y muy ¡para nuestros hijos. Toda revolución es un Renacimiento, como decía Chesterton, y yo ¡no sé con qué levadura, m á s que con l a de l a España de ayer, podría llegar a cocer BU pan la E s p a ñ a de mañana. La E s p a ñ a de piañana tendrá forzosamente que inspirarse m la España antigua, y a l inspirarse en l a PROBLEMA DEL GUADIANA dida que la pronuncio, mi presente va ímn- diéndose en el pasado. Sólo existe el pasado y el porvenir, y no como términos contradictorios, sino como distintos momentos de una misma corriente que, en nuestro caso, C 3 la corriente histórica de España. j Q u e qué España vamos a hacer después de la guerra? Imagintmonos al Guadiana, después de su vagabundeo subterráneo, preguntándose lo que debe ser en lo futuro: si u io muy nuevo o un río muy viejo. O no sa t a la superficie o el Guadiana tendrá que ser siempre el Guadiana, un río novísimo, evidentemente, ya que podría decirse que ha vuelto a nacer, pero el mismo río de antei r ¡BILBAO. -EL H O G A R D E L H E R I D O E N GUECHO que, aparentemente muerto cuarenta k i lómetros atrás, resurge ahora aquí coa todo ¿í T- v d a l y con todo su empuje. N o hay roble- nía alguno para el Guadiana. A l continuarse a sí mismo tiene por fuerza que seguir adelante, porque nunca se ha visto a un río que remonte su propia corriente, y, al seguir adelante, dicho se está que se continúa a sí mismo. E l problema de España no consiste m á s que en reanudar su corriente histórica, desviada desde hace cosa de dos siglos por, unos antros no menos subterráneos y tenebrosos que los del Guadiana. Tenemos que reanudar nuestra corriente histórica y esto será hacerlo todo. Será hacer una