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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Mohamed El Ouriachi, en el centro, en el entierro de su esposa Dalila, días antes de perder también a su hijo 2.000 euros, el visado para ir a visitar a su hija Dalila al hospital Gregorio Marañón de Madrid. Aquel visado de doble entrada, añaden, no consta que haya sido mal empleado ni adquirido por una vecina, como ha llegado a decir Hafida. Aziza, por su parte, se queja del maltrato del que fue víctima Dalila en casa de su suegra en Madrid, donde vivía junto a Mohamed, el joven viudo. La trataban como si fuera una criada y la dejaban al cargo de la casa y de los niños pequeños mientras (Hafida) se iba a trabajar Reconoce que cuando su hija se casó hace algo más de un año apenas sabía nada de esa familia La mujer no hace referencia al incidente que llevó, entre 2001 y 2002, a la cárcel de Tetuán a los padres de Mohamed. Hafida Dadach y Mohamed Ali El Ouriachi, por entonces su marido, pasaron un año en prisión tras ser detenidos con 40 kilos de hachís. En los archivos consulares es- La diplomacia española se ha visto obligada a intervenir en un conflicto lleno de aristas Las familias han contratado a dos bufetes de abogados madrileños diferentes pañoles consta además que Hafida, aprovechando su documentación española, pidió amparo a los servicios sociales porque sus tres hijos, Mohamed, Hatim y Ramda, todos menores de edad en aquella época, se habían quedado solos en Madrid. Yo no sabía nada de lo de la cárcel ni de lo de la droga nos responde Aziza con cierto pudor. Hafida era la titular del vehículo en el que se halló la droga, pero señala como responsable a su ex marido. Nunca ha pisado una comisaría en España afirman de ella en su entorno. Aseguran que ya saldó cuentas con la Justicia y ahora está casada con Hassan, otro marroquí, con el que ha tenido en Madrid otros dos hijos, Nadir, de 3 años, e Imad, de 5. Son ellos de los que supuestamente se hacía cargo Dalila cuando su suegra se iba a trabajar. En cuando al padre de Mohamed y ex marido de Hafida, la propia familia explica que no puede regresar a España porque sigue siendo buscado por tráfico de drogas. La situación de Aziza, menos desahogada porque trabaja en precario en un centro de salud, preocupa más a los funcionarios españoles que han estudiado el caso. La madre de la joven fallecida había perdido ya en un accidente laboral hace cinco años a su marido, Driss Mimouni, que trabajaba sin papeles en Tarragona para la empresa de un compatriota. El abogado Laso D Lom tratará también de reabrir el caso de Driss, aunque entiende que será complicado Ahora, tras perder a su hija y su nieto, Aziza no desiste del sueño español, pero tampoco parece volverla loca. No desea ir a residir a España constata una fuente oficial española, pero agradecería mucho poder contar con un visado para poder viajar a la península, donde diferentes asociaciones como Al Amal la están ayudando. Su hija menor, Salma, de 14 años, es la única que queda con ella en la residencia familiar de la localidad de Fnideq, a unos veinte kilómetros de Ceuta. Su deseo es que la niña termine el bachillerato marroquí y después pueda dar el salto a uno de los centros públicos del Gobierno español en la vecina Tetuán. En el consulado español de esa ciudad tratan de mejorar la situación laboral de Aziza y han abierto la puerta para que Salma estudie español con una beca en el Instituto Cervantes y, una vez adquiera el nivel necesario, ser inscrita en el Instituto de Enseñanza Secundaria Nuestra Señora del Pilar de la antigua capital del protectorado.