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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE VÍCTIMAS POR PARTIDA DOBLE EN CANARIAS Estamos abandonados Todo salió mal. Y todo sigue mal. Rafael y Ángeles, jubilados, tienen más apoyo del bufete americano que lleva el caso que de las instancias españolas POR BERNARDO SAGASTUME LAS PALMAS FOTO: ALEJANDRO QUEVEDO iven en Vecindario, a pocos minutos del Aeropuerto de Gran Canaria. Muy cerca de ese lugar donde deberían haber aterrizado el 20 de agosto del año pasado. Si todo hubiese salido bien. Pero todo salió mal, no sólo aquel día, al tratar de despegar en Madrid el avión que les hubiese devuelto a la isla, sino que todo salió mal, en especial, durante los doce meses posteriores al accidente del vuelo JK 5022 de Spanair. Saber que son dos de los dieciocho supervivientes podría parecer hoy un motivo de alegría, tras ser parte de una tragedia en la que murieron 154 personas, pero Rafael Moreno, de 69 años, y Ángeles Carpintero, de 68, transmiten el sentimiento contrario. La impotencia y la indignación por todo lo que han soportado en el último año de su vida se advierte apenas comenzar el relato de estas doce estaciones de un calvario que supera en sufrimiento al del propio accidente. El accidente en sí, gracias a Dios, lo tenemos superado. Pero no puede usted imaginarse lo que es llevar diez meses de visitas diarias al Hospital Insular. Cuando no es el traumatólogo, es el especialista maxilofacial, y si no, el oftalmólogo o el otorrinolaringólogo; y, por las tardes, a rehabilitación dice él. Así han estado desde noviembre, cuando recibieron el alta. V tada en Barajas- -fue de las últimas, cerca de las nueve de la noche- la prioridad era salvarle la vida, luego la pierna, y, cuando llegaron a ocuparse de la vista, ya los músculos de los ojos estaban atrofiados. Hasta tal punto, que hoy sufre de diplopía, por lo que los médicos intentarán a partir del mes que viene poner los dos ojos en el mismo plano para evitar la visión doble. Una operación que afrontará con muchas reservas Los 700 euros de pensión de él son el único ingreso con que cuenta este matrimonio de jubilados afincado en la isla desde hace 35 años. A todas las consecuencias derivadas del accidente le suman el hecho de tener que pagar a una asistenta que les ayuda en la casa. Una casa que por ser dúplex ha quedado reducida a la mitad, por no poder utilizar la planta alta a causa de su minusvalía. Nos dijeron que no nos iba a faltar nada recuerda ella con amargura. En el momento del accidente, todos se llenaron la boca de promesas. Pero aquí estamos, sin haber recibido absolutamente nada. Nada. Spanair ni siquiera nos ha pagado la indemnización por pérdida de equipaje apunta él. La mañana del día en que se produjo el encuentro con ABC, Moreno había vuelto a hablar por teléfono con los responsables de Spanair. Me dijeron que el asunto lo iban a pasar a la cúpula directiva, la misma cúpula directiva que estuvo en mi habitación del hospital y se llenó la boca prometiendo que tendríamos lo que fuera necesario Apenas rescatan la figura de Jorge Laud (del Servicio Canario de la Salud) y de los médicos de los hospitales, en Madrid y en Las Palmas: Son los únicos que han dado el do de pecho De los demás, no han recibido siquiera una llamada telefónica para interesarse por cómo siguen o qué necesitan. Aparte de las necesidades materiales insatisfechas, sienten un completo abandono la indignación de que nadie se preocupe de preguntar si La falacia de la cúpula directiva Rafael Moreno y Ángeles Carpintero arrastran en soledad las terribles secuelas del accidente necesitan algo. Esas satisfacciones materiales y morales ¡nos las deben! subraya con firmeza Rafael Moreno. Todos dijeron que no iba a haber ningún problema, pero esa deuda sigue pendiente. A ver si se despierta alguna conciencia por ahí, si es que las tienen, porque parecen dormidas. Sólo han recibido dinero del bufete de abogados estadounidense que les asesora legalmente: No entraré a valorar por qué lo han hecho, pero tuvieron la sensibilidad suficiente para darnos esta ayuda que en España todos nos han negado Ella, sin perder la calma, piensa en voz alta: No estamos mendigando, porque nosotros no hemos motivado esto. Yo no he salido una noche de juerga, me he tomado cuatro copas y me he caído por ahí. El día 20 de agosto, a las dos de la tarde yo era una persona sana, contenta y feliz. Ahora no tengo vida, ni voy a tener la misma vida que he perdido Pese a todas las dificultades que atraviesan, prometen seguir luchando con uñas y dientes porque necesitan que se sepa que es ahora cuando necesitan apoyo, no dentro de cinco años Y apelan, una vez más, a quienes tienen responsabilidades en el asunto: No sé cómo son capaces de dormir por las noches tan tranquilos con 154 muertos sobre sus conciencias Sin vista, sin oído Pide permiso para fumar. Es una de las secuelas que tengo que agradecer después de todo esto suelta con evidente ironía, la de un ex fumador que dejó de serlo. Su mujer lleva un ojo cubierto y se coloca en el único extremo de la mesa que le permite oír apenas la conversación, porque ha perdido un oído. No siente vergüenza de enseñar la pierna izquierda, donde un injerto da muestras evidentes de haber fracasado como solución a su fractura abierta de tibia y peroné. A la calle no me animo a salir con esto al aire, porque sé que verlo puede herir la sensibilidad de la gente dice en voz baja. Una vez resca- Dijeron que no iba a haber ningún problema, pero esa deuda sigue pendiente. A ver si se despierta alguna conciencia por ahí, si es que tienen, porque parecen dormidas