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16 8 09 EN PORTADA JK 5022 Un año sin respuestas sobre el vuelo maldito POR CRUZ MORCILLO l vuelo JK 5022 despegó a las 14.23 horas del 20 de agosto de 2008 de la pista 36 L del aeropuerto de Barajas. Había buena visibilidad, viento apropiado y una temperatura de 28 grados. Un minuto después se activó el sistema avisador de pérdida y en cabina sonó tres veces la bocina y la temible voz sintética stall, stall, stall que anuncia que el avión entra en pérdida, que se cae. Sólo lo oyeron el piloto y el copiloto, mientras las otras 170 personas que viajaban en el MD- 82 de Spanair con destino a Las Palmas sentían un vaivén, un traqueteo, un balanceo El aparato sólo levantó el morro, recorrió apenas dos kilómetros, se elevó unos 12 metros, empezó a balancearse de lado a lado, impactó con la cola y la punta del ala derecha rotulando la pista, se salió y se precipitó por un terraplén de unos seis metros hasta incendiarse y despanzurrarse en el cauce del arroyo de la Vega. Los restos quedaron esparcidos en un kilómetro a la redonda, semihundidos en el agua y el barro. Murieron 154 personas y 18 sufrieron gravísimas heridas. A las 14.30 horas se había instalado ya un terrorífico silencio roto sólo por las voces apagadas de los supervivientes, un escenario de muerte y destrucción imposible de olvidar. El avión intentó despegar con los flaps y los slats (los elementos que dan sustentación al aparato) replegados, es decir sin posibilidad de que el aparato levantara el vuelo, pero ninguna alarma alertó del fallo a los pilotos. El sistema de advertencia de configuración inadecuada para el despegue (TOWS) no se activó. No avisó de E que uno o varios elementos indispensables para el vuelo (flaps, slats, compensador del estabilizador horizontal y frenos) no estaban en la posición correcta. Y todavía hoy, a punto de cumplirse un año de la catástrofe, no se ha podido determinar por qué se produjo ese fallo. Son las dos grandes incógnitas, pero no las únicas, que intenta despejar la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac) Antes del día 20 tiene previsto publicar otro informe provisional del accidente. Incumplirá con esa provisionalidad la recomendación de la Agencia de Naciones Unidas para la aviación civil que pide un dictamen definitivo en el plazo de doce meses. El primer informe técnico se elaboró en octubre de 2008, tras varias semanas de dilación y polémica entre el Ministerio de Fomento y los integrantes de esa comisión; no se espera que el que está a punto de salir a la luz aporte grandes novedades sobre los interrogantes abiertos. Aún son muchos los puntos oscuros. El vuelo maldito JK 5022 tenía que haber despegado a la una de la tarde. A las 13.26, ya en la cabecera de pista, la tripulación pidió permiso para volver a la plataforma porque se había detectado un excesivo calentamiento de la sonda de temperatura (104 C) El piloto pidió asistencia a los técnicos de mantenimiento de Spanair; el mecánico tras consultar el manual de la compañía desactivó el interruptor del circuito eléctrico que conecta esa calefacción y despachó el avión. Ese relé (R 2- 5) es el que alimenta tanto la sonda de temperatura como la alarma de configuración inadecuada para el Los restos del fuselaje del avión y los equipajes quedaron esparcidos y semihundidos en el arroyo de la Vega Despegue abortado Beatriz Reyes, una de las supervivientes, acompañada por personal del hospital el pasado 28 de agosto AFP