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HORIZONTES 20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE Pistas Dónde dormir. The Royal Livingstone Hotel ha recibido el World Travel Award al mejor hotel de Zambia. Telf. 00260 (21) 321122 4552 E- mail: natsales za. suninternational. com www. suninternational. com Zambezi Sun Muy cerca de las Cataratas Victoria. Telf. 00260 (21) 321122 4552 E- mail: natsales za. suninternational. com Dónde Comer. The Royal Livingstone Hotel es una exploración culinaria en la que experimentar nuevos sabores y texturas. Zambezi Sun tiene una amplia oferta de comida informal y ligera y organiza ritos gastronómicos como EL Boma con gastronomía africana, danzas y voces. Actividades. Desde el hotel: vuelos en helicóptero sobre las cataratas, ala delta, puenting, navegación, recorrido en The Royal Livingstone Express tren, safaris... Cómo llegar. Iberia (www. iberia. com) en colaboración con British Airways (www. ba. com) tiene vuelos diarios desde Madrid a Livingstone. Ambiente colonial en el Royal Livingstone Hotel des y aventura, cuando Stanley dio con él, el único hombre blanco de Ujiji, dicen que pronunció la famosa frase: Doctor Livingstone, ¿supongo? The Royal Livingstone Express se llama el tren de vapor que en unos vagones de ensueño recorre el Valle del Zambeze y cruza las cataratas Victoria, atravesando el viaducto del Ferrocarril, construido por iniciativa de Cecil Rhodes cuando soñó unir El Cairo y Ciudad del Cabo. En su recorrido de un día se disfruta de la fauna y flora africana y de una suculenta cena de 6 platos con el rugir del agua y el sonido nocturno de los animales al fondo. La locomotora fue restaurada por el artista David Sheperd y la cadena hotelera Sun International junto a la compañía de transportes Bushtracks África añadió a los incentivos de su hotel de cinco estrellas el recorrido a bordo del nostálgico tren. Quizás la emulación más conseguida de los tiempos de Livingstone se viva al cruzar el umbral del The Royal Livingstone Hotel que evoca en sus estancias hasta el más mínimo detalle de los años coloniales: tapicerías de tonos selváticos, muebles de caoba, viejos ventiladores de aspas, la añeja biblioteca, el té de las cinco y el bar con su selecta selección de whiskys. Hasta el corretear de los monos por los jardines a la hora del ocaso parece evocar escenarios de viejas aventuras coloniales en escenarios de lujo. N 200 km REP. DEM. DEL CONGO TANZANIA Kasama MALAUI ANGOLA Cataratas Victoria Chipata ZAMBIA Lukulu Lusaka M O Z A M BIQUE ZIMBABUE Vista cenital del salto de agua Otra heroína de la época victoriana es la Reina de África que aguarda a sus pasajeros a la orilla del río, al igual que lo hizo en 1947 cuando el Rey George de Inglaterra y su esposa Elizabeth abordaron la embarcación para adentrarse en las aguas del cuarto río más largo de África. Hoy, el interior del barco poco ha cambiado desde los tiempos en los que se dedicaba al transporte y el comercio. Revestida en madera, su cubierta tiene unos cómodos sillones al aire libre desde donde se contempla el transcurrir del río, se escucha el trino de los cormoranes y se observa al ibis sagrado agudizando el ingenio para atrapar un sapo o un caracol. El águila pez africana, pájaro nacional de Zambia, hace acto de presencia y revolotea con elegancia entonando su canto característico kyow- kow- kow mientras el barco navega tranquilamente por unas aguas tan serenas que es difícil pensar que en pocos metros, la corriente las revolverá y el río Zambeze sufrirá una completa metamorfosis. De vuelta al hotel, las luces cálidas de los quinqués y la melodía de un piano son un bálsamo que invita a sentarse en el salón frente al retrato de Livingstone y reflexionar sobre esa vida llena de avatares y conquistas. Un auténtico aventurero que luchó por abolir la esclavitud y por hacer más transitable el continente africano: comercio y derechos humanos para él no estaban reñidos. La cría de la jirafa Shungu nacida en el hotel el día de Reyes de 2009, se asoma por la terraza. La jirafilla es la compañía perfecta para esos minutos de ensoñación en los que el retrato de David Livingstone preside la estancia y torna tangibles los recuerdos de sus expediciones y de su carácter único, que se adivina en los gestos que el artista le ha robado con su pincel y que muestran su media sonrisa, sus ojos burlones y sus, pese a todo, atuendos coloniales. Pues colonial fue Livingstone, aunque en nada parecido a los depredadores que tan a menudo se cernieron sobre África. Retrato del doctor Livingstone, todavía hoy recordado y evocado con simpatía