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9 8 09 HORIZONTES Las cataratas Victoria, un espectacular salto de agua de más de un kilómetro de ancho y cien metros de caída Cataratas Victoria Recuerdo de Livingstone David Livingstone tropezó en una de sus expediciones africanas con la caída de agua más grande del mundo: Mosi- Oa- Tunya, El humo que ruge que el explorador rebautizó como Cataratas Victoria TEXTO Y FOTOS: MANENA MUNAR l aire de la mañana huele a limpio y entre el azul del cielo se abre paso la cortina neblinosa que surge de las cataratas en su precipitación por el río Zambeze, como una lluvia ascendente anunciando la cercanía de Mosi- Oa- Tunya. El descubrimiento de esta imponente cascada fue para el doctor Livingstone uno de los momentos estelares de su vida. En su epopeya exploratoria que, tras ocho años ejerciendo de misionero en África, le lleva a adentrarse en el desierto de Kalahari en 1849 con el fin religioso y comercial de abrir rutas en el continente, imagina que una manera óptima de llevar a cabo la empresa sería causa de sus saltos y cataratas. La escultura del gran filántropo vigila la entrada del Parque Natural Mosi- oa- Tunya Por las sonrisas y benevolentes comentarios que aún hoy suscita el explorador, se adivina que éste dejó un fructífero legado a su paso por esta tierra que le vio morir el 1 de Mayo de 1873, donde cuentan con orgullo que, aunque el cuerpo fue embarcado hacia su Escocia natal, su corazón pertenece a África y está enterrado en Chitambo bajo el árbol del maopane. Al sur de Zambia y junto a las cataratas Victoria, Livingstone es una ciudad rica en recuerdos del explorador. Huellas de su vida y de su época se reflejan en sus edificios coloniales. Destaca entre éstos el denominado Stanley, en recuerdo de Henry Morton Stanley, corresponsal del New York Herald a quien el periódico le encomendó la misión de encontrar a Livingstone, desaparecido tras el fracaso de su última expedición en la que murieron su hermano Charles y su esposa Mary. Tras años de calamida- E navegando el Río Zambeze que nace en Zambia y recorre 2.600 km hasta su desembocadura en el Índico. Así se encuentra con el estremecedor salto de agua de más de un kilómetro de ancho y 100 metros de caída ante el que exclama: Los ángeles tienen que detener su vuelo para ver un espectáculo como éste Y así también se desvaneció su ilusión primera de navegar el Zambeze, que desde los rápidos de Kabrabasa se hace innavegable a En el Royal Livingstone Express se puede contemplar la flora y fauna africana y disfrutar de una suculenta cena de seis platos con el rugir del agua al fondo