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FIRMAS 14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE LO PENSARÉ MAÑANA Almodovar, como Dios POR E. RODRÍQUEZ MARCHANTE H ay domingos en los que escribir debería de estar prohibido, y éste es uno de ellos. Un folio en blanco es siempre un folio en blanco, sí, pero el 9 de agosto ese mismo folio es el desierto del Mojave y su blancura es un solazo bajo el que planean media docena de buitres. Ya estaba uno a punto de sucumbir ante su folio en blanco cuando Pedro Almodóvar le hizo a Benedicto XVI esa amable sugerencia de que debía de pasearse fuera del Vaticano. Tal vez esta simpleza le diera a Almodóvar para una película, o al Papa para una Encíclica, pero a mí basta con que me dé para atravesar el folio. Al parecer, y a propósito del estreno de su película Abrazos rotos en Alemania, Pedro Almodóvar ha hecho unas declaraciones al semanario Die Zeit en las cuales se lamenta de que el Papa defienda la familia tradicional frente a la familia, digamos, almodovariana probablemente el Papa también sea más partidario de los bautismos católicos que de los bautismos laicos oficiados por Zerolo, por poner un oficiante, y de los matrimonios al estilo sacramental que al estilo adlib ibicenco, pero estas preferencias no parecen, en principio, mere- cedoras de reproche, pues entran dentro de la lógica y pensar que pudiera ser de otra manera sí sería motivo de reproche al faro y señal de los católicos. Como logico es también que Almodóvar prefiera de oficiante a Zerolo que al Papa. La cuestión es que sabemos, a grandes rasgos, lo que opina Almodóvar del Papa, pero no tenemos noticia ninguna de lo que Benedicto XVI opina de Almodóvar. Bueno sería, en este sentido, que el Papa se pronunciara. Un suponer: el Papa hace unas declaraciones en las que considera Abrazos rotos una porquería de película, y se alinea de principio a fin con la crítica que de ella hizo Carlos Boyero... Y le aconseja al cineasta lo siguiente: a ver si sale usteed de ciertas callejuelas y pasea por alguna avenida, o incluso por el interior del Vaticano Dice Almodóvar en esa misma entrevista al semanario alemán que el cineasta tiene un enorme poder, es una especie de Dios y que su privilegio es poder decir así pienso y así veo la vida... O sea, que los cineastas como Almodóvar son como Dios, unos privilegiados que tienen el derecho de mostrarle a los demás su visión del mundo... Los Papas, en cambio, tienen que ser más humildes, y en el caso de que se les ocurra un pensamiento, callárselo, no sea que venga el omnipotente Almodóvar y los mande a paseo. En fin, que ante estas declaraciones del pensador manchego Pedro Almodóvar, Benedicto XVI tiene mucho material de reflexión. Personalmente, y ante el hecho trivial de que Almodóvar se ha dejado fotografiar con una barbita muy cuca, lo que creo es que se va a poner a andar sobre las aguas de un momento a otro, con lo que no estaría de más que alguien le mandara con urgencia al psiquiatra de guardia este agosto. TIRA Y AFLOJA Por César Oroz NO SIEMPRE ES DOMINGO Ficciones educativas POR XAVIER PERICAY a verdad es que el producto no es original, sino una adaptación del ofrecido hace años por la cadena británica Channel 4 y algo más tarde por la francesa M 6. Y no sólo eso: tampoco es muy auténtico. Quiero decir que, puestos a recrear el ambiente de un internado español de 1963, resulta difícil imaginar que chicos y chicas puedan convivir en un mismo centro, que no haya símbolo alguno del régimen político vigente entonces en el país y que no aparezca por ningún lado una referencia cual- L quiera a la religión católica. Pero, en fin, dejando a un lado esos aspectos- -a los que cabría añadir la supresión, algo más comprensible, de todo castigo físico- no hay duda que Curso del 633, el nuevo docureality de Antena 3, promete. Si bien se mira, y a pesar de que en la propuesta es imposible no advertir un guiño al internado de la serie que con tanto éxito está emitiendo ya la cadena, la idea de encerrar en un recinto educativo a una veintena de adolescentes de 18 o más años capaces de pasar por estudiantes de 6 de bachiller y de someterlos a una enseñanza regida por principios como el orden o la disciplina, hasta el punto de que el propio colegio ha sido bautizado- -confiemos en que algo severamente- -como San Severo esa idea, digo, trasciende por fuerza las lindes del internado y de los sixties en que se enmarca la acción para remitir a un asunto actualísimo: el de la autoridad del profesor en el sistema público de enseñanza. O, si lo prefieren, el de la autoridad a secas, como fundamento de toda educación que se precie. Cierto: los principios a los que aludieron los responsables del concurso en la presentación a la prensa distan mucho de ilustrar lo que se entiende por autoridad en sentido lato. Se quedan cortos, vaya, por lo que los espectadores pueden llegar fácilmente a la conclusión de que, tal como suelen pregonar los pedagogos al uso, la autoridad, en definitiva, viene a ser lo mismo que el autoritarismo. Y, aun así, el orden, la disciplina- -y el consiguiente respeto que se deriva de su ejercicio- son instrumentos indispensables en cualquier proceso educativo. Por eso es de esperar que en el programa televisivo profesores y alumnos se traten de usted. Que todos vistan con corrección. Que no vuelen objetos identificados o sin identificar de una mesa a otra. Que nadie eructe ni suelte ventosidades. Que los alumnos contesten de forma adecuada cada vez que el profesor les pregunte algo. Y, sobre todo, que, en caso de infringirse una cualquiera de estas normas, el infractor sea debidamente reconvenido y sancionado. Aunque todos sepamos, en el fondo, que lo que vemos en la pantalla no deja de ser una triste ficción. www. xavierpericay