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9 8 09 FIRMAS El presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps JUAN J. MONZO PUNTO Y SEGUIDO ¿Por qué yo no? POR PILAR CERNUDA l anuncio se las trae, y ha provocado la lógica polémica en Estados Unidos. Pretendía ser una llamada de atención sobre el hecho de que las hijas del presidente Obama disfrutan de un régimen equilibrado de comidas mientras los alumnos de colegios públicos- ¿por qué yo no -deben conformarse con hamburguesa y yogures, poco más. De dieta equilibrada, nada. Atentos al inicio de curso en España: se cuentan por docenas de miles las solicitudes de nuevas becas de comedor. Explican los responsables de colegios públicos, concertados y privados que no saben qué hacer ante tanta demanda para alumnos que hasta ahora pa- E gaban religiosamente su manutención. A finales de curso pasado ya hubo padres que pidieron que se autorizase a sus hijos a llevar el tupper de casa, como sustitución del comedor. Y ahora piden becas. El problema es que la mayoría se destinan a los hijos de emigrantes, en condiciones aún más precarias que las familias españolas. En resumen: este septiembre el gobierno se va a encontrar con un problema social de una envergadura nunca conocida hasta ahora y que no extrañe a nadie si empiezan a surgir serios problemas de xenofobia. Y es que la crisis, aunque Zapatero no quiere enterarse, es de gravedad superlativa, y alcanza fundamentalmente a unas clases medias que, para su desgracia, no reciben suficiente atención del gobierno, que aparentemente solo piensa en los que oficialmente se mueven en el umbral de la pobreza. Eso es lo que de verdad preocupa a los españoles, la cuesta de septiembre, y no los casos de corrupción, que los hay y además se desarrollan en un escenario de juego sucio que no hay por donde cogerlo. Ya hemos denunciado en más de una ocasión la utilización de las filtraciones interesadas para desprestigiar al contrario. Ahora, además de esas filtraciones, vemos cómo el gobierno utiliza a la carta a la Fiscalía General del Estado. La vicepresidenta De la Vega, de lo mejor que hay en el gobierno, ha cometido un error monumental al anunciar el recurso de Conde Pumpido al archivo de la causa contra Camps y otros dirigentes valencianos; su explicación no hay por dónde cogerla. Ya es triste que además de pasar lo que está pasando, con millones de ciudadanos en el paro y sin esperanza de empleo, los titulares se los lleven casos de corrupción o supuestos casos de corrupción y que encima los gobernantes dediquen más tiempo a utilizar esos casos a conveniencia en lugar de tomar medidas para salir del hoyo. O al menos intentarlo, que esto es mucho más grave de lo que se nos decía y estamos mucho peor que los países de nuestro entorno, donde han afrontado la crisis con planteamientos aparentemente más efectivos. Y sin considerar a las clases medias como clases privilegiadas, que es lo que hace el señor Zapatero. Pero hablemos del caso Gürtel, que es lo que toca en política aunque a la mayoría de los ciudadanos le importa un bledo, lo que les preocupa es el paro y la falta de solvencia del gobierno para crear empleo estable, y no el que surge del famoso Plan E, que es pan para hoy pero hambre para mañana. En el Gürtel hay un personaje que mueve muchos hilos en la sombra: el padre de José Tomás. Que es juez. La lectura de las primeras declaraciones de José Tomás- -el sastre que no es sastre- -ante el juez Garzón es clarificadora: Camps pagó sus trajes, devolvió unos cuantos porque no le quedaban bien, Tomás le visitó en el Ritz para llevarle otros que tampoco le sentaban bien todo muy detallado, sin contradicciones entre la primera declaración y la segunda. Pero en la tercera cambia completamente la cosa y José Tomás le cuenta a Garzón que el presidente de la Generalitat y otros dirigentes valencianos no pagaban sus trajes. ¿Qué ocurrió entre las primeras declaraciones y la tercera? Pues una conversación entre el juez Tomás y su padre, y una conversación entre el juez Tomás y Garzón. Todo esto de Gürtel no hay por donde cogerlo. En unos casos, porque apesta a corrupción de gentes del PP En otros, porque apesta a po. litiqueo puro y duro. Y burdo.