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FIRMAS 10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA Tan árida como la meseta POR EDUARDO SAN MARTÍN vanzamos a tientas, entre brotes verdes y ortigas, hacia la salida de una crisis de la que expertos aún dicen desconocer su extensión y profundidad. Los datos, a menudo contradictorios, alimentan en unos casos las esperanzas de los gobiernos y, en los más, las incertidumbres del público. Un ejemplo de la ducha escocesa con la que los medios castigan la confianza de sus lectores son estos tres titulares publicados un mismo día en un influyente diario europeo. Uno: Los bancos alimentan las esperanzas de recuperación los beneficios de algunos de los más importantes bancos europeos han impulsado el alza en las bolsas y, con ellas, las expectativas de un final próximo de la crisis. Segundo: La economía global, en riesgo por la subida del precio del petróleo la economía mundial no podrá soportar nuevos encarecimientos, según el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, que recuerda que los precios se encuentran en su nivel más alto del último año. Y tercero: La propósito, se trata de una fórmula para la italianización de España Política de bragueta ser nominada? Puede, pero el río de la corrupción moral de la política italiana lleva en cualquier caso bastante agua. A producción industrial repunta las manufacturas se recuperan a nivel global, mientras que la contracción de la actividad disminuye su ritmo y la industria recupera la senda del crecimiento en Estados Unidos y Europa. ¿Con qué nos quedamos de todo ello? La gran prensa europea es, en todo caso, poco optimista respecto de España. Así editorializaba The Economist la semana pasada: Una década de crecimiento en España ha llegado a un doloroso final. En contraste con la mayor parte de Europa, que ha visto crecer algunos brotes verdes, la economía de España sigue pareciendo tan árida como la meseta No extraña que el semanario británico se haya convertido en los últimos meses en la bestia negra del gobierno después de años de mutuo encandilamiento. Sobre todo por otra frase del editorial mencionado, referida a la resistencia del Ejecutivo español las a las reformas: Zapatero parece contar con la inercia para sacar a su país de la depresión, lo que le permitiría obtener un tercer mandato en 2012. Será afortunado si lo consigue. Pero incluso si logra su menos mal que sabemos a lo que se refiere la biblia de la información económica internacional cuando habla de italianización en relación con España (economía cautiva de la presión de los sindicatos, deuda estratosférica y progresiva disminución de la competitividad) porque el periódico hermano de Pearsons se ocupaba de otra de las lacras por las que Italia ha pasado en una generación de ser la envidia del mundo al enfermo de Europa: las relaciones entre políticos, grandes empresarios y la prostitución de lujo. El siempre morigerado Financial Times se sumergía esta semana en la charca de la política italiana de bragueta y publicaba una sorprendente entrevista con Patrizia D Addario, la call girl que relató al público su aventura amorosa pagada con el primer ministro Silvio Berlusconi. La entrevistada se considera parte de un sistema en el que hombres de negocio pagan a mujeres para entretener a políticos. Toda Italia funciona de esa manera Preguntada si se refería políticos de un determinado partido, D Addario responde: Todos son lo mismo ¿Simple despecho por haber sido relegada de las listas europeas, para las que llegó a Y Los 32 zares de Obama as batallas parlamentarias sobre sus proyectos estrella hacen mella en la popularidad de Obama. Seis meses después de asumir la presidencia no es más popular que lo eran Nixon o Bush en ese momento. El presidente americano, como Zapatero en España, prometió convertir el Congreso en el centro de la vida política, y así ha ocurrido, para su infortunio, en las negociaciones sobre la reforma sanitaria y cambio climático, en las que la Casa Blanca ha perdido la iniciativa. En otros casos, también como en España, las promesas se esfuman. Un zar en el argot político americano es un alto cargo que no rinde cuentas al Congreso aunque se ocupa de asuntos políticos de envergadura. El más conocido, el zar antidroga Pues bien, el líder de la minoría republicana en la Cámara, Eric Cantor, ha denunciado que Obama ha nombrado ya nada menos que 32 de estos zares Más que en la Rusia Imperal Los hay para todo, dos sólo para Oriente Medio, ¿Y qué tal un zar para restablecer el control del parlamentario sobre el Gobierno? www. abc. es blogs san- martin L