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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Karpov observa a su rival, que permanece concentrado ante el tablero antes de uno de sus primeros duelos, hace un cuarto de siglo Reencuentro radiofónico de las dos K tras la salida de la cárcel del segundo, en 2007 canzara seis victorias. Después de sólo nueve partidas, el encuentro parecía decidido; el campeón dominaba por cuatro a cero a un desconcertado jovencito de 21 años. Pero el aspirante, de repente, empezó a jugar a tablas sin arriesgar ni con las piezas blancas. Transcurrieron infinidad de empates, hasta que en la partida 27 un descuido lo colocó al borde del abismo: 0- 5 contra el imperturbable Karpov, un jugador con el corazón de hielo y el culo de hierro. Pese a todo, el joven Garry porfió en su estrategia y tras cuatro tablas más ganó la partida 32. Con 5- 1 y el honor salvado, volvió a agarrarse al tablero dispuesto a que Anatoli se rompiera la crisma contra su muro. Después de otra serie insólita de catorce tablas consecutivas (el calendario, implacable, señalaba un nuevo año) era el campeón quien parecía acabado y pedía todos los descansos reglamentarios. El mundo entero bostezaba ante aquel maratón y hasta el escenario fue clausurado por necesidades organizativas. Los jugadores acabaron en una salita interior de la sede sindical. Cuando Garry se anotó las partidas 47 y la 48, sus partidarios daban el mundial por ganado, pese a que aún perdía 5- 3. Entonces ocurrió lo inimaginable. El 9 de febrero de 1985, el presidente casi vitalicio de la Federación Internacional, el filipino Florencio Campomanes, tomó la decisión más controvertida de la procelosa historia del ajedrez. Aduciendo motivos de salud de los contendientes, suspendió la competición y decretó un duelo ¡de desempate! Es difícil saber cuál de los jugadores estaba más indignado. No faltó quien vio hasta la larga mano del KGB, que habría evitado el derrumbamiento del héroe soviético. Puede parecer exagerado, pero el propio Kasparov explica la trascendencia del título en su país: Debido a la opinión general de que era necesario recuperar el título del americano Fischer, Karpov gozaba de un enorme apoyo en la AP ABC Unión Soviética. Estaba estrechamente vinculado a la estructura del poder. Nuestros estilos eran opuestos, como el fuego y el hielo, el reflejo de nuestra fama de colaborador contra rebelde En cualquier caso, en septiembre de 1985 comenzó el segundo duelo, con un aspirante mucho mejor preparado y un cambio sustancial en las reglas. Ganaría quien consiguiera más puntos en 24 partidas (en caso de empate, el campeón conservaría la corona) Kasparov ganó la primera, pero las alternativas se sucedían. En un emocionante final, Garry se impuso en la última partida y se proclamó decimotercer campeón mundial (13- 11) La revancha tuvo lugar un año después en Londres y Leningrado. El marcador fue aún más apretado y el ahora aspirante ganó incluso tres partidas consecutivas, pero Garry se rehizo en la antepenúltima partida y se aseguró una victoria mínima: 12,5- 11,5. La siguiente cita tendría lugar en Sevilla en 1987. Karpov golpeó primero y llegó igualado a la recta final. Cuesta creer la fiebre que se despertó en España por el ajedrez, en estos tiempos de Operación Triunfo y guerras del fútbol, pero después de una victoria agónica de Anatoli en la penúltima partida, la última fue retransmitida en directo por TVE. La emisión, conducida por Leontxo García, fue vista en algún momento por trece ¡13! millones de espectadores. Kasparov estuvo a la altura y ganó la partida más difícil de su vida. El público vibró con cada jugada, como si aquellos oscuros movimientos fueran raquetazos de Federer y Nadal. Jamás olvidaré los aplausos que durante 20 minutos sonaron en el teatro Lope de Vega escribiría años después el campeón. Karpov aún tendría otra ocasión, en 1990, en Nueva York y Lyon. No fue el paseo esperado por muchos y el campeón tuvo que sudar otra vez hasta la última partida para imponerse de nuevo por la mínima a su pegajoso rival. una de sus polémicas detenciones. Aunque Anatoli Evgenievich es un defensor de Putin y Kasparov su principal opositor (lo considera un dictador el gesto delata un respeto profundo mutuo. En su libro Cómo la vida imita al ajedrez Kasparov también reconoce que su íntimo enemigo posee el récord de torneos más impresionante Sobre su forma de jugar, explica que su dominio de un estilo de maniobra prudente dio como resultado la introducción del adjetivo karpoviano en el vocabulario del ajedrez. Define una estrategia de estrangulación del adversario metódica y silenciosa, como la de una pitón Kasparov, centrado en la política, y Karpov, embajador de Unicef y dedicado a la promoción del ajedrez, lejos de la primera línea de competición, reeditarán en Valencia su vieja rivalidad en doce partidas, cuatro semirrápidas y ocho rápidas. Según los últimos descubrimientos, parece que fue precisamente en la ciudad mediterránea Valencia, cuna del ajedrez moderno donde se terminaron de pulir las reglas del juego y la Reina cobró el valor que tiene ahora- -la dama es la pieza más poderosa- -inspirada en Isabel la Católica. Jugaremos y recordaremos nuestra juventud aseguró Kasparov a la agencia Interfax. El propio Kasparov destacó lo agradable que le resultaba que la Federación valenciana se hubiera acordado del aniversario, a diferencia de la rusa En efecto, en septiembre se cumple un cuarto de siglo desde que en la Sala de Columnas de la sede de los sindicatos soviéticos comenzara nuestra rivalidad y naciera el ajedrez moderno añadió el campeón. Aquel memorable duelo, que comenzó en Moscú en 1984, obligó a cambiar las normas del Mundial. Entonces no se contabilizaban las tablas y ganaba el primero que al- Mundial de Sevilla El escándalo La última partida del Mundial de Sevilla, en 1987, fue retransmitida en directo por TVE. La emisión fue vista en algún momento por trece ¡13! millones de espectadores