Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
9 8 09 ACTUALIDAD Pirómanos El antivigilante del monte El guarda forestal Juan Antonio Navarro lleva desde 2007 entre rejas por provocar una catástrofe ecológica en la isla de Gran Canaria. Un juez acaba de prorrogarle la prisión dos años más POR CRUZ MORCILLO uan Antonio mascullaba una amenaza velada entre sus conocidos del pueblo de Tejeda, en el centro de la isla de Gran Canaria. Un año tras otro la misma historia: tres meses contratado de vigilante del monte y luego al paro. Y eso que él conocía el pinar del Pajonal como la palma de su mano y sabía que era necesario mantenerlo y mimarlo no sólo en verano. El 27 de julio de 2007, al vigilante forestal le tocaba retén de tres de la tarde a once de la noche. A la una menos diez se dirigía en un coche equipado que le había proporcionado Gesplan, la empresa que le pagaba, a su lugar de trabajo: el puesto de vigilancia La Alsandara en el término de Tejeda. Antes de llegar paró en la parte izquierda de una pista forestal que discurre des- J de El Juncal hasta la presa de las Niñas. A 300 metros se levantaba la casa forestal, erigida en refugio para el programa de recuperación del pinzón azul, un bellísimo pajarillo en peligro de extinción que elige los pinares altos canarios para hacer su nido. Juan Antonio, Chito como se le conoce, bajó del coche y no se lo pensó. Ni siquiera echó una ojeada a la casa para ver si había alguien en ese momento. Agarró unas pinochas esparcidas al pie de la ladera del monte y les acercó una cerilla. Había rachas de viento de hasta 75 km h, una temperatura de 36 y nada de humedad (un 22 según los datos del Instituto Nacional de Meteorología. Minutos después llegó a su puesto y llamó al centro de coordinación para avisar de un incendio en el monte y advertir de FOTOS: REUTERS Y EPA Una imagen pavorosa de la catástrofe de 2007 originada en Gran Canaria por el vigilante Juan Antonio Navarro, que pretendía asegurarse su puesto de trabajo con el incendio. A la derecha, Navarro, conducido por la Policía tras su detención