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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE -No creo que se trate de una carrera entre distintas entidades. Servimos a un objetivo común, y tratamos de propiciar la mejor investigación posible e inspirar a otros. Lo que necesitamos son los recursos necesarios para llevar a cabo nuestra labor. -No, somos una agencia civil y no podemos optar a ese dinero. que distraiga parte de ese dineral para la NASA? las y tuve que sentarme junto a muchachos diez años más jóvenes que yo que eran mucho más inteligentes admite entre risas tuve que aprender nuevas técnicas, interactuar con los estudiantes... Fue toda una experiencia, y una buena cura de humildad. Pensaba que era mejor de lo que en realidad era. ¿Ninguna parte del presupuesto militar puede acabar en la NASA? ¿Por qué dijo que la experiencia de regresar a la Universidad de Purdue gracias a una beca de la NASA fue la más humillante de su vida? -Como adolescente siguió con pasión las misiones Mercury, Geminis y Apollo. En aquella época su sueño era ser piloto, pero su carrera la ha desarrollado en la ingeniería aeroespacial. ¿Hizo realidad sus deseos? -Dije eso porque después de haber hecho una ingeniería en 1981 y de haber comenzado a trabajar volver en 1992 fue una cura de humildad. Porque todas mis habilidades y conocimientos en matemáticas, todas mis habilidades académicas, parecía que se hubieran evaporado. Yo pensaba que era un buen ingeniero, y estaba orgulloso de mí mismo, y cuando volví a las au- La conquista del espacio no es una cuestión de un solo país yendo por su cuenta y riesgo, sino que requiere de la cooperación internacional. Somos interdependientes El espacio nos permite imaginar que quizá seremos capaces de colonizar otros planetas, pero lo primero que tenemos que hacer es tener en cuenta lo frágil que es el nuestro -Me hubiera gustado surcar el espacio exterior, pero creo que he podido hacer cosas maravillosas. Crecí en Ohio, en el medio de Estados Unidos, pero he podido viajar al extranjero, trabajar con los rusos en el programa MIR, y ahora en la estación espacial, lo que ha sido enormemente enriquecedor. No he podido salir al espacio exterior, pero he podido viajar por todo el mundo, he trabajado con gente de muchos países, y aprendido muchas cosas nuevas. Cuando contemplas esos pesadísimos cohetes que fuimos capaces de lanzar al espacio, con 16 naciones trabajando juntas, y ves cómo encajan todas las esas piezas que vienen de Japón, Italia, Rusia... es estupendo. -He volado en algún jet militar, solo. También he volado en un helicóptero ruso cuando fuimos a recoger a la tripulación cuando regersaba del espacio, y esa experiencia con los rusos fue muy hermosa. -La relación con Rusia es muy buena. Comenzó con el programa MIR, y me permitió vivir en Rusia durante seis meses mientras nuestros compatriotas estaban en la estación espacial. También he sido controlador de vuelo en Houston, y luego desempeñé la misma labor en Rusia. -Hemos alcanzado cotas muy altas en el espacio, pero también sufrido bajones abismales, como ocurrió con los casos del Challenger y del Columbia cuando a pesar de todos nuestros esfuerzos algo salió mal y perdimos a nuestras tripulaciones. Fue muy duro para mí porque me golpearon desde el punto de vista profesional y personal. Muchos eran amigos míos, y sus hijos iban a la misma escuela que los míos. Cuando estas tragedias ocurren tenemos que preguntarnos por qué dieron sus vidas y tenemos que volver a dedicar lo mejor de nuestros esfuerzos y de nuestro talento para volver a volar y de la manera más segura posible. ¿Pero cuando duerme no vuelve a soñar con volar? Cambio climático- ¿Cree que la presión del cambio climático hará tan dura la vida en la Tierra que la búsqueda de planetas que colonizar se convertirá en un imperativo? ¿Cómo fueron las relaciones con los rusos? -Nos apasiona la ciencia y compartimos el mismo objetivo. Tenemos la misma pasión por el espacio y la exploración espacial, y en cuanto ellos comprendieron cuáles eran mis motivaciones fui aceptado calurosamente en el centro de control. Mientras que nosotros éramos expertos en misiones de corta duración, ellos eran expertos en misiones de larga duración. También colaboramos con los indios, hemos establecido lazos con los chinos y tenemos una estrecha relación con la Agencia Europea del Espacio, y contamos con ellos para el retorno a la Luna. La conquista del espacio no es una cuestión de un solo país yendo por su cuenta y riesgo, sino que requiere de la cooperación internacional. ¿No fue muy difícil, al tratarse de dos tradiciones científicas tan diferentes? -Algo que te proporciona el espacio es que te ofrece una perspectiva única. Cuando contemplas las fotografías tomadas desde la estación espacial y te fijas en la Tierra, esa delgada línea azul, esos cien kilómetros que tiene de grosor la atmósfera terrestre, que nos permite vivir aquí, y al mismo tiempo reparas en la vastedad del universo, las estrellas y la oscuridad, piensas en lo insólito de este planeta que habitamos. Es un lugar verdaderamente único y tenemos que ser conscientes de la imperiosa necesidad de preservarlo. El espacio nos permite imaginar que tal vez algún día seremos capaces de colonizar otros planetas. Pero la primero que tenemos que hacer es tener en cuenta lo frágil que es nuestro entorno, el lugar en que vivimos, y cuán interconectados estamos. ¿Cómo fueron de dolorosos los desastres del Challenger en 1986 y el Columbia en 2003? -Sí, es mucho más fácil, y es una ventaja. Tenemos una base de entendimiento técnico que puede servir a nivel político. La cooperación técnica y científica es muy sólida, y sin duda la experiencia de la estación especial es verdaderamente insólita. No podemos operar sin ellos, y ellos no pueden hacerlo sin nosotros, y sin la ayuda de los europeos. Somos todos interdependientes. ¿A raíz de la experiencia con los rusos parece que es más fácil lograr un entendimiento en el plano científico que en el político? -Sí, así es. Tenemos la estación espacial en órbita cercana, y la estacíón se encuentra a unas horas de la Tierra, por lo que si te olvidas algo en casa puedes volver a buscarlo. Pero cuando vas a la Luna se trata de días de viaje, por lo que tienes que estar seguro de que llevas todo lo necesario, de que no te olvidas nada imprescindible. Y cuando haces un viaje a Marte tienes que pensar en meses, y por eso es preciso que todo esté previsto de antemano. Por eso se trata de una progresión natural: primero en la estación espacial, sobre cómo mantener unas instalaciones, cómo operar allí durante años, cómo ir a la Luna, cómo utilizar los recursos y materiales disponibles, y ganar experiencia para planear un viaje a un planeta como Marte. Cuando llega una nueva Administración a la Casa Blanca es lógico que revise los planes de la anterior y considere si son correctos y si es lo que conviene hacer ahora. Hay una comisión revisando esos planes de volver a la Luna e ir a Marte y ofrecerá una estimación en agosto. ¿Siguen sobre la mesa los planes para regresar a la Luna en 2020 y utilizarla como base para viajar a Marte?