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2 8 09 ACTUALIDAD Videomagos Dioses de nuestros juegos del futuro Los videojuegos ya han adquirido la categoría de industria cultural en España. Pero aquí aún sigue siendo una hazaña abrirse camino en este mundo que combina creatividad y sentido de empresa POR ANDREA SÁNCHEZ MATA FOTOS: CHEMA ANTÓN osé Manuel Íñiguez es director de Akaoni Studios y se formó en el Hall College of Technology en Nagoya, Japón. Me fui con 18 años a Japón porque quería hacer videojuegos y el mejor sitio era ese país. Allí estudié creación, programación y producción de videojuegos Pero sus comienzos no fueron sencillos: En Japón trabajé en un par de compañías y cuando me vi preparado me vine para España a crear mi propia empresa. Hice una primera intentona, pero me salió mal porque sabía hacer videojuegos pero no sabía hacer empresas. Así que empecé a trabajar para una productora española hasta que al final, el año pasado, me independicé con mi equipo La creatividad no basta. Hace falta también un fuerte sentido empresarial para alcanzar el triunfo en este mundo. Y mucho tesón y trabajo. En Madrid sobresale el estudio que fundó Roberto Álvarez, Over the Top Games, donde desarrolla juegos para plataformas de última generación como Wii o Nintendo DS. Su última creación es el popular videojuego NyxQuest Pero llevar a cabo este proyecto tampoco ha sido nada fácil. Roberto ha estado machacando códigos en el ordenador desde sus ocho añitos. Y como autodidacta total: Empecé a estudiar informática pero lo dejé para comenzar a trabajar aclara. Contra viento y marea, a estos jóvenes creadores les une una fuerte vocación por el mundo de los juegos del futuro: Mi afición empezó jugando. Veía las historias de otros y me planteé realizar las mías propias. Quería ver a otras personas pasándolo bien con mi juego cuenta Roberto. Jorge Biedma, director de Enjoy Up, donde ha desarrollado el juego Chronos Twin explica que le gusta transmitir mundos creativos e imaginativos Aunque, a la J hora de expresar su pasión por este mundo, nadie como Nacho García, director del estudio Abylight, quien pronostica que el futuro de los videojuegos pasa porque nos implanten algo (un dispositivo especial) dentro del cerebro y así, cuando seamos mayores y desvalidos podamos jugar desde la cama gonistas de la cita fue el estudio norteamericano 5 th Cell, creador de Scribblenauts sorpresa de la temporada y el juego más premiado del pasado E 3 (la mayor feria de videojuegos del mundo) pese a contar con un presupuesto mínimo comparado con las habituales superproducciones, muchas veces de dudosa calidad. Pero no hay que dejarse engañar ni por la juventud de estos creativos ni por las penurias que a menudo atraviesan. Esta es una industria generadora de un alto volumen de negocios. El año pasado el sector del videojuego facturó en España 1.432 millones de euros, una recaudación superior a la facturada en su conjunto por el cine (619 millones) las películas en DVD (245 millones) o la música (212 millones) España es el cuarto país en consumo de videojuegos de Europa y el sexto del mundo, pero sólo el 5 de los videojuegos que se venden en España son españoles. A pesar de ello existen estudios de calidad que han sabido persistir y realizar proyectos de éxito a base mante- El arte del videojuego ¿Es para tanto? Los videojuegos son una de las artes aseguró la ministra de Cultura, Ángeles González- Sinde, en la quinta edición del Gamelab, la feria dedicada al videojuego, que se celebró en Gijón el pasado mes. Una posición en la que insisten las más de doscientas personas que se acercaron a iDÉAME, un encuentro entre jóvenes creadores de videojuegos y aspirantes a hacerse un hueco en este mundillo. Uno de los grandes prota- nerse, tener moral y paciencia, porque son proyectos largos y tienes que saber ser constante. Es muy duro comenzar y terminar un juego explica Roberto, creativo de Over the Top Games. Los videojuegos en España ya tienen el mismo rango cultural que el cine, el mundo editorial o las artes plásticas. Lo que implica que el sector ya puede recibir ayudas estatales, al igual que el cine o el teatro. Una vieja reivindicación de los pequeños estudios españoles, que hasta ahora han tenido que abrirse camino con presupues-