Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE FALSOS CULPABLES La figura del falso culpable es un clásico en la amplia filmografía sobre procesos judiciales. Como ha subrayado un estudioso de quien tomo buena parte de estas referencias, el profesor Mario Ruiz, son básicamente dos los resortes que se manejan para trasladar al espectador la sensación de injusticia e impotencia ante la condena de un inocente: errores de la administración de justicia en sentido estricto, o corrupción de los poderes públicos. Pero lo más interesante es que la casi totalidad de filmes sobre esta temática están inspirados en historias reales y en muchos casos son adaptaciones de alguna obra literaria. La producción cinematográfica más conocida a este respecto es sin duda The Wrong Man Falso culpable Alfred Hitchcock, 1956) basada en unos hechos acontecidos en 1953 y recogidos en el libro La verdadera historia de Christopher Emmanuel Balestrero escrito por Maxwell Anderson. Manny Balestrero, interpretado por un magnífico Henry Fonda, era un músico que trabajaba en el New York s Stork Club. Many acude a una compañía de seguros para solicitar un préstamo sobre su póliza destinado a un tratamiento dental para su mujer. Los empleados de la oficina lo confunden con otro hombre que robó allí mismo hacía unas semanas y es detenido por la policía. A partir de ese momento, Manny sufre todo un calvario jurídico y personal, especialmente a raíz de la pérdida de la razón y el hundimiento personal de su esposa Rose- -encarnada por Vera Miles- -que es internada en una residencia por un trastorno mental. Al final de Falso Culpable una vez que es detenido por casualidad el verdadero autor de los delitos atribuidos a Balestrero y se comprueba el asombroso parecido físico entre ambos, son retirados los cargos formulados contra el primero. Es entonces cuando Henry Fonda le dice con alivio a Vera Miles: Ya no habrá más juicios. Saben que soy inocente porque han cogido al hombre que lo hizo. Podemos volver a empezar nuestra vida otra vez en otro sitio si quieres... Pero los estigmas que los errores jurídicos dejan sobre sus víctimas no desaparecen fácilmente. Otras películas sobre errores judiciales dignas de mención son EN EL SÉPTIMO ARTE The Young Philadelphians La ciudad frente a mí, 1959, Vincent Sherman) en la que Paul Newman (en el papel de Anthony) es un abogado sin escrúpulos que ha de defender a un amigo acusado injustamente. Podemos destacar también la espléndida The Winslow Boy El caso Winslow 1999, David Mamet) situada en la Inglaterra del año 1910, en la que el robo de cinco chelines se convierte en un problema nacional. Y, saliendo de ese contexto, la menos conocida In nome del Papa Re En nombre del Papa Rey 1977, obra de Luigi Magni) producción italiana, con asesinatos y conspiraciones de por medio en la Roma de 1868. En el cine español también encontramos relatos de tropelías jurídicas. Quizás el mejor exponente sea El crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1979) en la que se cuenta de nuevo un hecho real acaecido a comienzos del siglo XX en la localidad de Osa de la Vega, un pueblecito situado en la provincia de Cuenca. Un joven pastor, José Juan Grimaldos, alias El Cepa desapareció sin dejar rastro tras vender unas ovejas. Dos trabajadores de la hacienda en la que trabajaba, León Sánchez y Gregorio Valero, son culpados por su asesinato a pesar de que el cadáver no aparece y ellos lo niegan. La causa queda sobreseída por falta de pruebas, pero dos años después se reabre el caso. Tras ser sometidos a interrogatorios y torturas, confiesan su culpabilidad y son condenados a 18 años de prisión. En 1925 son puestos en libertad tras 12 años de cárcel, y un año después, gracias a que el desaparecido solicita una partida de bautismo para poder celebrar su matrimonio, aparece José María Grimaldos, que reside en otra localidad, Mira de la Sierra. Con el sujeto vivo y localizado y sin crimen, el Tribunal Supremo revisó la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Cuenca y declaró nulo el fallo estableciendo la inocencia de los condenados y las indemnizaciones pertinentes. La película, por cierto, de gran contenido político, añade un alegato contra el conservadurismo, la derecha más obtusa y algunas instituciones del Estado. Pero esa, como diría el clásico, es otra historia... Rafael Ricardi celebra la recobrada libertad con su nueva compañera sentimental, de quien espera un hijo bre la libertad absoluta y la inocencia de su defendido Para ella, el fallo queda inconcluso por no admitir la inocencia El reo ha pasado por seis cárceles: El Puerto 2, Jerez, El Dueso, Topas, en Salamanca... y se olvida de contar. No me acuerdo de nada. Lo más duro fueron los tres primeros años. Lo pasé muy mal. A los reclusos les da igual que uno diga que es inocente Pero hizo amigos: un suramericano llamado Rona, que ya salió del trullo, y un cántabro llamado José, al que todavía le quedan dos años dentro. El tiempo se hace muy largo, pero cuando eres inocente la condena es doble. Ahora estoy rehaciendo mi vida poco a poco. Tengo una nueva compañera y vamos a tener un hijo Separados ambos, y con vástagos, dice que al salir se encontró un mundo muy cambiado. Sobre todo El Puerto. No lo reconozco. Antes te podías hacer a la vida, ahora todo parece más difícil. No hay trabajo, y menos para alguien que ha pasado por la cárcel. Yo tenía una ayuda y me la quitaron. Ahora tengo el paro de la cárcel, poco más de 400 euros, que no da para vivir, y menos para sacar adelante a una familia Una En 2000, cuando el reo cumplía su cuarto año de reclusión, un informe de toxicología decía: Se puede descartar que en la gasa existan células pertenecientes a Rafael Ricardi Nadie me ha llamado. Nadie. Y eso que me han quitado trece años. Un buen trozo de vida Por no hablar del estigma de una violación que no cometió: Es un manchón ayuda que se extinguirá dentro de seis meses. Nadie le ha pedido disculpas. Nadie me ha llamado. Nadie. Y eso que me han quitado trece años. Es un buen trozo de vida Por no hablar del estigma de una violación que no cometió: Es un manchón que no se quita fácilmente, sin comerlo ni beberlo Espera una compensación, al menos una casa. No es que no quiera perdonar. Perdono, pero no olvido. Creo en la justicia, pero cuando está bien hecha, con pruebas verdaderas, no como me pasó a mí Habla sin rencor, con suave deje andaluz. Su rostro es un mapa de la devastación. JAVIER DE LUCAS Jurista y director del Colegio de España en París