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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA Obama, entre Waterloo y Austerlitz POR EDUARDO SAN MARTÍN uieren que sea el Waterloo de Obama. Los republicanos tratan de remontar el vuelo, rechazan las pretensiones transpartidarias del presidente y creen haber identificado puntos sensibles en los que pueden infligir mucho daño. A principio de los años noventa, la reforma sanitaria de los Clinton, pilotada por la entonces primera dama y hoy secretaria de Estado, se convirtió en su primera gran derrota parlamentaria. Ocho legislaturas después, los republicanos del Congreso quieren repetir la jugada. Obama aspira por el contrario a convertir en su Austerlitz la extensión de la cobertura sanitaria a los ciudadanos americanos, pero presenta un flanco vulnerable: los propios demócratas del Congreso, un número significativo de los cuales se resisten a vender a sus electores una ley que aumenta el gasto y la intervención del Estado. El Gobierno ha querido salvar esas objeciones aguando el proyecto en su primer paso por la Cámara. Pero queda el Senado, donde lo más du- Q ro está por llegar. A castigar ese flanco se ha lanzado con toda su caballería dialéctica el vehemente director de The Weekly Standard, Bill Kristol, unas de las voces más intransigentes del neo conservadurismo. Kristol insta a los republicanos a que rechacen cualquier compromiso y se carguen el proyecto. Con la reforma de Obama contra las cuerdas, sus oponentes pueden sentir la tentación de abandonar su criticismo e intentar aparecer como constructivos, o al menos responsables escribía esta semana en su blog. Habrá una tendencia a dejar que el plan se hunda por sí mismo y a sugerir que no es demasiado tarde para un compromiso bipartidista en las dos próximas semanas o meses. Mi consejo, por lo que valga: resistid la tentación. No es tiempo de contemplaciones. Cargároslo (go for the kill) Como un resorte, el controvertido Michael Steele, flamante primer afroamericano que preside el Comité Nacional Republicano, emprendía el camino abierto por Kristol y calificaba abiertamente de socialista la reforma de Obama, un adjetivo que a este lado del océa- no produce hilaridad, teniendo en cuenta que la reforma en discusión nunca llegaría a los niveles de cobertura del país europeo más conservador incluso si se aprobara en sus términos actuales. Pero ese proyecto, y no Irak, Afganistán o Guantánamo, será la primera gran prueba de fuego del todavía incólume presidente americano. año en cuajar en un movimiento insurreccional. Vuelta a las andadas A Los resucitados l reformismo iraní ofrece síntomas de recuperación, y de una cierta coordinación hasta ahora inédita, por primera vez desde la represión que siguió a las protestas contra las elecciones de principios de junio. El pasado fin de semana apareció por fin en carne mortal el nuevo imán oculto del moderantismo chíi, el ayatolá y ex presidente Ali Akbar Rafsanyani. Y algunos días después resucitaba el otro ex presidente reformista, Mohamed Jatamí. El primero aseguraba que el gobierno había perdido la confianza de muchos iraníes y el segundo pedía la convocatoria de un referéndum nacional para someter a prueba esa desconfianza. Resulta altamente improbable que ese plebiscito se convoque algún día, pero el hecho mismo de solicitarlo sugiere un nuevo impulso del movimiento reformista. Y vuelve a recordarse que las protestas contra el sha tardaron más de un E ntes de que se haya visto el final del túnel de la crisis internacional, provocada por las inversiones dudosas y el mercado de derivados, el gusto por el riesgo regresa a los mercados de crédito. El Markt iTraxx Europe, un índice que registra los intercambios de fallidos del continente y que rastrea las 125 firmas con mayor liquidez de ese mercado de derivados, experimentó el mes pasado una caída de 100 puntos básicos por primera vez desde septiembre de 2008, es decir, desde el colapso de Lehman Brothers. Un dato que coincide con las subidas de los índices bursátiles de las últimas semanas. Para algunos analistas, dos factores están contribuyendo: la certidumbre de que los gobiernos han hecho lo suficiente para evitar el colapso financiero que se temía y un cierto optimismo en torno a la posibilidad de que la recuperación se produzca antes de lo esperado. Otros señalan el riesgo de que esos mercados vuelvan a estar sobrevalorados, lo cual podría conducirnos a otra burbuja antes incluso de que se haya puesto orden en un mercado cuya falta de regulación puso al sistema financiero internacional al borde del precipicio.