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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE LO PENSARÉ MAÑANA El ejemplo de Silvio Berlusconi POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE o sé ustedes, pero yo veo a Silvio Berlusconi y me entran unas ganas inaplazables de dejar de trabajar. Y si, además de verlo, lo oigo, la cosa empeora, pues empiezo a hacer unos planes pintorescos y para alguien que realmente no soy yo. Sin otras pruebas que la intuición, creo que Silvio Berlusconi ha conseguido algo sorprendente: caer mal a todo el mundo, salvo a los italianos, que lo votan, lo cual es también un problema, aunque no sé bien para quién, si para los italianos o si para todos los demás. N Acaso sea España, además de Italia, el único país capaz de comprender y encontrarle la gracia a alguien como Berlusconi. Parecerá una contradicción, pero es en estos países de tanta tradición católica y con una impresionante aportación humana al santoral, donde alguien se acaba ganando por completo a la audiencia con la simple confesión de que no es un santo. No soy un santo ha dicho Silvio Berlusconi ante la avalancha de pruebas al respecto, y la audiencia ha aceptado su confesión entre guiños, sonrisas picaruelas y codazos casi de admiración. Al parecer, existen más de cinco mil fotogra- fías de las juergas de Berlusconi y sus amigos en su lujosísima Villa Certosa, en Cerdeña. ¡Cinco mil fotografías! Algunas de las mejores exposiciones y muestras que se han hecho en el Moma y en el Georges Pompidou tenían muchísimo menos material gráfico... En cuanto a las grabaciones hechas por la ya famosa Patrizia D Addario, profesional y doctora en las placenteras artes, todo el mundo ha oído de esos textos redondos, en un italiano frondoso y que aportan algunas pruebas más al hecho de que Berlusconi ha dicho la verdad: no es un santo. Así, sin traducir, los diálogos entre ambos suenan musicales y hermosos, aunque una vez traducidos harían sonrojarse a la más aguerrida del burdel. Pena, o más que pena, aflicción en todo este asunto, quien da más es el ex primer ministro checo Mirek Topolanek, aquel que aparecía en algunas de esas fotos con un ím- petu sexual del que hubiera podido presumir en la reunión de ex presidentes del último jueves de cada mes, pero que, el hombre, tuvo que desmentir a regañadientes: Obviamente, es un fotomontaje Y ya no es que denunciara el fotomontaje, lo peor es que tuvo que delatarse con el obviamente. En fin, siempre se ha tenido por aquí la sensación de que los italianos son más competitivos y que sin lo mejor llegan a lo más alto (fútbol, canción, cine, gastronomía... ¿acaso se puede comparar el parmesano con el manchego, la pizza con el bocata de jamón ibérico, Pasolini con Berlanga o Pirlo con Iniesta? pero... Pues, en política, lo mismo; nadie dirá que aquí faltan golfos, simpáticos, chistosos, donjuanes, diablillos o trincones, pero les falta convicción, creerse de verdad que están en lo más alto... No basta con serlo, hay que creérselo, como Berlusconi. TIRA Y AFLOJA Por César Oroz NO SIEMPRE ES DOMINGO Los esperpentos de la memoria POR XAVIER PERICAY unque las leyes dispongan, la realidad suele ser muy tozuda. Sobre todo cuando la existencia de estas leyes no obedece al principio de necesidad. Es el caso, por ejemplo, de la llamada ley de la memoria histórica Su aprobación no fue en modo alguno la consecuencia de una demanda social, sino el fruto de un compromiso del presidente del Gobierno, a medio camino entre la conveniencia política y el mandato familiar. Así las cosas, a nadie debe extrañar que su desarrollo vaya gene- A rando, aquí y allá, toda clase de esperpentos. Como el ocurrido hace poco en Palma de Mallorca. Resulta que el Ayuntamiento ha emprendido la remodelación de una plaza de la ciudad, y resulta que en esta plaza existía, desde hace siete décadas, un monumento dedicado a la memoria de 29 oficiales de caballería confinados en la isla meses antes de julio de 1936 y cuya participación en la sublevación militar se reveló a la postre decisiva. Pues bien, ese monumento- -un obelisco horrendo, sin interés ninguno- -tenía que ser retirado, porque así lo manda la nueva ley. Pero he aquí que el Consistorio, con la socialista Aina Calvo al frente, se resistía. ¿La razón? El autor del obelisco era el arquitecto municipal de entonces y de antes de entonces- -o sea, de los tiempos de la República- -y ese arquitecto había sido, al parecer, represaliado por los franquistas. Además, Enrique Juncosa, que así se llamaba el hombre, estaba emparentado con una gloria local y universal, Joan Miró. Total, que la alcaldesa, que no sabía cómo salir del aprieto, tuvo un arrebato buenista y propuso mantener el obelisco y reconvertirlo en un homenaje a todos los funcionarios represaliados. Y hasta se le pasó por la cabeza mandar esculpir encima unas palomas de la paz. Para su desgracia, un informe que ella misma había encargado resolvió que el destino de la obra no podía ser otro que un almacén munici- pal. Donde ya reposa, por cierto. Aunque, para esperpentos relacionados con la memoria, el que tiene como paisaje el barranco de Víznar. Tras la paralización, por parte de una magistrada de Granada, de la iniciativa del juez Garzón, ahora es la Junta de Andalucía la que pretende abrir la fosa, a instancias de los familiares de dos de los cuatro asesinados. De las otras dos víctimas, una no cuenta con descendientes que reclamen sus restos, mientras que los herederos de la cuarta, Federico García Lorca, siguen oponiéndose a la apertura de la fosa. De ahí que, de llevarse a cabo la exhumación, vaya a ser necesario, tras identificar los huesos de cada cual, volver a enterrar los de quienes jamás debieron ser desenterrados. Lo dicho: un esperpento. Y, encima, nacional. www. xavierpericay. com