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26 7 09 FIRMAS hay asuntos que, fuera de contexto, pueden parecer lo que no son. Aparte de que es evidente que el Partido Popular ha sufrido una guerra de filtraciones. Interesadas. Tanto, que en algunos casos no se ha dudado en manipular esas filtraciones. Por ejemplo, en la conversación entre Francisco Camps y Alvaro Pérez el día de Nochebuena, queda la duda de si finalmente la mujer de Camps se quedó con los regalos enviados por el llamado Bigotes Pues bien, la conversación terminó diciéndole ella a Pérez que al día siguiente se pasara por la farmacia para recogerlos. Ese dato no aparecía en el texto publicado, y en el periódico afirman que no estaba en el enviado por la fuente que lo filtró. Verde y con asas. Luis Bárcenas desveló la posible identidad de Luis el Cabrón Lo curioso del caso es que él no apuntó los dos nombres- -Luis Delso, Lucas Bagchus- -porque le constara que hubieran tenido contactos con Francisco Correa y con su organización: el primero de los nombres había aparecido en un confidencial, como se ha contado y él apuntó al juez. Pero el segundo no lo dio por cosecha propia: se lo adelantó un periodista que se mueve como nadie en el siempre proceloso mundo de la información política. Y que conoce bastante bien la trama Correa, no por filtraciones interesadas sino porque su interés ha sido investigar qué ocurría en la trama empresarial de Correa y su gente. En el gobierno, a la preocupación porque no acaba de cuajar el acuerdo para un gran Pacto Social- -y no vale echar la culpa a la CEOE, ya no se cree nadie que los empresarios son los malos de la película- -se suma la preocupación por la casi unanimidad en la crítica al viaje de Miguel Ángel Moratinos a Gibraltar. En el Peñón y en el Reino Unido deben estar dando botes de alegría, la presencia de un ministro de Asuntos Exteriores en Gibraltar es la prueba más palpable de que se reconoce que Gibraltar no es español. Moratinos sabrá lo que ha hecho, a lo mejor disponía de informaciones clave que aconsejaban esa visita, pero sin conocer exactamente qué se ha cocido en la reunión gibraltareña, la foto y las sonrisas de la foto producen un malestar difícil de describir. Y algún destacado miembro del PSOE reconocía que también sufría cierta amargura por la visita, para añadir que el presidente sabrá lo que hace Moratinos ha ido a Gibraltar y a él van dirigidos los mandobles, pero el responsable del cambio en política exterior está más arriba. Aunque Moratinos lo comparte, en caso contrario no lo habría aceptado. Suponemos. Desafortunado Moratinos Luis Bárcenas acudió a declarar en solitario, más solo que la una. Se nota que no están muy contentos con él en el PP ERNESTO AGUDO PUNTO Y SEGUIDO Soledad POR PILAR CERNUDA ue solo, más solo que la una. Se notaba a la legua que en el Partido Popular no están muy contentos con la actitud de Luis Bárcenas durante estas semanas. Una cosa es lo que dictaminen los jueces y otras son las responsabilidades políticas. Y en el segundo aspecto el tesorero del PP no ha sido precisamente leal con el partido. Podía haber salvado los muebles dimitiendo de sus responsabilidades temporalmente, hasta que los tribunales tomaran una decisión, pero el empecinamiento en la continuidad ha provocado un roto y un descosido a un PP que, a su pesar, se ha quedado con la imagen de que algunos de sus dirigentes se F dejan comprar por un plato de lentejas o por unas cerezas, por mencionar las famosas picotas de Esperanza Aguirre. Una cosa es aceptar lo inaceptable y otra muy distinta agradecer el detalle que alguien envía sin más intención que felicitar o demostrar afecto. La última víctima ha sido la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y a nadie se le escapa que esto empieza a oler a muy raro. Parece que hay intención de desacreditar a personas de las que se rumorea que pueden tener un futuro aún más interesante que el presente. Y todo podría haberse atajado, cortado de cuajo, si Bárcenas hubiera tenido otra actitud y se dejara de hurgar así en las interioridades del PP. Porque en las interioridades de todo partido siempre