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26 7 09 LA IMAGEN Manifestantes sandinistas exhiben una pancarta con los retratos de Zelaya, Correa, Castro, Ortega Chávez y Morales Los 6 mesías TEXTO: ALBERTO SOTILLO FOTO: MAYERLING GARCÍA (AFP) l mesías latinoamericano se caracteriza, entre otras particularidades, por su mal gusto, que no le impide practicar un sonrojante culto a la personalidad. He aquí a seis típicos mesías latinoamericanos homenajeados en una kilométrica pancarta exhibida en los fastos del Treinta Aniversario de la Revolución Sandinista, de tan mitómana memoria. Sobre una desgalichada, cansada concentración de celebrantes se alzan los rostros de los mesías, radiantes de felicidad, de sueños de poder y megalomanía. Seis retratos que parecen dibujados por un creador de comics bien pasado de sustancias psicotrópicas. A la izquierda, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, con aires de personaje de culebrón y la sonrisa expendedora de felicidad del terrateniente convertido al mesianismo. Transformado en guionista de su propia película de aventuras político- tropicales junto a un reparto para hacer temblar a la audiencia. A su lado, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el más exagerado en su sonrisa profidén. Es el acólito, el secundario repeinado, el relimpio de la banda, que resultó ser el bien pagado de los matones del barrio. Perfecto golpe de efecto del culebrón, En el centro, el comandante Fidel con 40 años menos de los que debería tener, el mito, el ídolo que encarna el sueño de poder de la banda: el sueño de aferrarse al mando sin necesidad de acertar ni una sola vez. El sueño de la eterna juventud buscada en una insaciable ansia de poder. Viene a continuación el otro comandante, el comandante en pequeño, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, a quien por más ímprobos esfuerzos que haga el cartelista no hay manera de arrancarle ese aire de chisgarabís, de fidelito en pequeño, de mesías de mariachi. A su lado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ya parece otra cosa. Es el único que no sonríe, en lo que se le nota el peso del destino manifiesto. Inspirador primero del culebrón bolivariano, no ha hecho nada práctico por sacar al continente de la miseria, pero ha tenido de lo más entretenido a todo el personal. Y por último el presidente boliviano, Evo Morales, el indio que no quiere ser cholo, el indio orgulloso que dice que no quiere ser blanco, pero que se apunta a los delirantes sueños de todos los blancos mesías que encuentra en su camino. E