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19 7 09 FIRMAS Hay quien propone a Blair para presidente de la UE, pero poca chance se le concede AFP LA SEMANA EN UN BLOC No cuento mi vida quel verano de 1969, hace cuarenta años, yo andaba a mitad de Filosofía y Letras, trabajaba en Palma de Mallorca con mi padre como cada año y hacía un curso intensivo de inglés por las tardes, por ser todavía de los de francés en el bachillerato. Creo que fumábamos negro con filtro, aún llevábamos tejanos, teníamos el prurito de la pepsi con Larios y dejábamos atrás Mayo de 1968 como una de las peores películas de Godard. Las calles de la ciudad expulsaron todo vestigio de vida mientras la odisea en el espacio daba sus pasos en blanco y negro. Al día siguiente, en un aparte del curso de inglés, la discusión fue agresiva: algunos negaban que lo visto fuese verdad. Eso casi me impresionó más que los pasos a cámara lenta en el entresuelo lunar. ¿Fue el primer acto efectivo de la aldea global, un aperitivo de la globalización más allá de la economía? ¿Negarlo era negar a Colón y a Darwin y a Newton y a Euclídes? ¿O era negar que el hombre, por imperfecto que sea, también puede lograr las cosas más grandes? Quizás fuese un recelo anti- americano porque nadie había dudado de la realidad del Spunitk ruso que algunas noches vimos pasar desde las terrazas del verano adolescente. Veranos de primeros amores, de pitillos rubios, de nikies a rayas azules, el tesoro inalcanzable de unas gafas rayban prólogo de ese indicio de vida adulta que fue compartir con todo el mundo los portentos del Apolo II. En realidad, aquello fue A el gran vuelo de una esperanza después de Hiroshima y Nagasaki. Y, luego, el olvido puede con casi todo. Todos financiados oras bajas del zapaterismo al tener que sostenerse con malabarismos de baja escuela como ese encaje con fórceps de la financiación autonómica. La tentación del agravio comparativo está a muy a mano. La impresión es de un exceso. Tantos años sin llegar al diseño de un termostato que regule los factores de compensación, los calibre y reequilibre constantemente esa financiación territorial. Desde este punto de vista, estamos ante la historia de un fracaso. Es decir: una victoria del déficit y del endeudamiento. H VALENTÍ PUIG Todos presidentes Y a con presidente el Parlamento Europeo- -el polaco Buzek, el fin de las dos Europas- de aprobarse el Tratado de Lisboa, asoman candidatos a la presidencia de la Unión Europea. Equilibrios y turnos entre naciones y euro- partidos, grandes y pequeñas, populares y socialdemócratas. Poca chance se le concede a Blair. François Fillon altera los turnos. Juncker, todo- terreno, también. Un sutil insider apunta, ¿por qué no una política báltica con prestigio? había celebrado ya su victoria contra una primera metástasis cancerígena, tras un aprendizaje del dolor que le enseñó- -decía- -a incrementar la diafanidad de sus afectos inmediatos, siempre en su exigente cota de pudor. Escritor bajo todas sus identidades, también escritor de periódicos por excelencia, hábil y brillante en todos los formatos, tenía esa profesionalidad que no le teme al encargo y la independencia intelectual que se permite rechazarlo. Al hilo de la Historia escribió sus mejores páginas, transformándola en ficción porque sabía que el conde Duque de Olivares o Velázquez- La cruz de Santiago -pueden ser a su vez personajes de novela. Su mejor obra narrativa se crecía en el mito al explorar los orígenes de la materia y del ágora. Estaba pensando en escribir unas memorias con un itinerario discursivo poco ortodoxo. Eso ya era en gran parte su libro espectacular sobre Juan Benet. En la conversación, Chamorro tuvo una notable maestría de las digresiones con sorpresa final, del símil generoso, con derroche de una curiosidad intelectual que no se despegaba de lo actual pero rebasando perfectamente la trivialidad para inaugurar una categoría del humor y de la reflexión. La inteligencia de Eduardo Chamorro podía hacer creer que ser inteligente y escribir como le da a uno la gana son efectos fáciles. Era uno de sus méritos, mientras desvelaba algún secreto de la era victoriana o de la corte de los Austrias. Que fuese capaz de mantener la misma capacidad estilística en un libro como Galería de borrachos o en sus ensayos sobre política contemporánea española- -el último, España siglo XXI -le distanciaba tanto de los escritores cierra- bares como su desdén por la vanidad y su ser fiel a la memoria de los amigos. Fue un heterodoxo de la libertad, diestro en misterios galaicos, sabedor de que el whisky con agua hay que beberlo en vaso de ocho centímetros y medio de altura, exactamente la medida del diámetro de su boca. Vean así las finísimas hilachas que denotan la mezcla más acertada de whisky con agua Más abstención uede ocurrir que el supuesto éxito del tripartito de Montilla con la financiación no mueva un solo voto, si no es que incrementa la ventaja de CiU y algunos van al PP en Tarragona, Lleida o el cinturón de Barcelona. Pero el ganador sería abstencionista. P Chamorro en Bizancio L a muerte le ha llegado a Eduardo Chamorro cuando www. valentipuig. com