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19 7 09 FIRMAS El Gobierno ha cedido demasiado en el modelo de financiación para que Montilla conserve su sillón en la Generalitat INES BAUCELLS PUNTO Y SEGUIDO ...Y el chocolate espeso POR PILAR CERNUDA L as cuentas no están nada claras, así que nadie del gobierno puede quejarse cuando se critica el supuesto modelo de financiación autonómica. Lo de supuesto es porque no hay modelo, sino una negociación con ERC que obliga a cuadrar o intentar cuadrar todo lo demás. Y el resultado es el que es: la vicepresidenta económica no puede hacer públicas las cantidades que se destinan a cada comunidad, y los presidentes autonómicos explican que sólo saben lo que corresponde a su territorio, pero ni noticia sobre lo que reciben los demás. Una vergüenza, una falta de respeto a los españoles, que al fin y al cabo son los paganos de este desaguisado. por no hablar de que este seudomodelo ha provocado un sentimiento anticatalanista completamente injusto, porque los culpables de que Cataluña salga tan favorecida no la tienen los ciudadanos de esa comunidad, sino sus políticos y, sobre todo, Zapatero, que ha cedido más de lo aceptable solo para que Montilla no perdiera su sillón de la Generalitat. Lo peor que le pudo suceder a Zapatero es la versión de Puigcercós: ERC plantó cara al Estado y ha ganado, lo que abre la vía para cumplir a medio plazo sus objetivos independentistas. Con eso está todo dicho. Rajoy, en el asunto autonómico ha demostrado que ejerce de presidente más de lo que parece. Algunos de los presidentes autonómicos del PP pretendían votar en contra el llamado modelo, pero Rajoy dijo que abstención y fue abstención. El que manda, manda. Elena Salgado en cambio recibió un no tajante a una de sus pretensiones: que Navarra votara a favor. La vicepresidenta económica llamó a Miguel Sanz- -Chaves no pinta nada en este entierro a pesar del cargo que ocupa- -para pedirle que votara a favor en el Consejo de Política Económica y Fiscal. Y Sanz, que casualmente se encontraba con Yolanda Barcina en ese momento, le dijo que no y que además la alcaldesa de Pamplona y presidenta de UPN compartía plenamente su punto de vista: Navarra tiene un régimen especial y no tenía por qué votar a favor de un modelo que no se aplica en esa comunidad. Salgado aspiraba a presentarse con más apoyos que los socialistas y canarios, aparte de que con toda seguridad aspiraba también a ahondar en la brecha que existe entre UPN y PP. Pero no le salió bien la jugada. Y a ver qué ocurre en el País Vasco, porque de momento han ganado los socialistas que no ven bien el pacto con el PP aunque están encantados con ver a López de lendakari- -Zapatero, Madina, Jáuregui, Rojo... -y no quieren enfrentarse aún más con los peneuvistas quitándoles la diputación alavesa. Pero no se ha escrito el último capítulo. López y Basagoiti habían acordado verbalmente que la moción de censura se presentaba a finales de mes, y no ha sido posible porque no existía unanimidad en las filas socialistas. Pero López, que presume de ser hombre de palabra, no da por cerrado el capítulo alavés. Hablando de personas de palabra, la de Zapatero ha quedado regular tirando a pésimamente mal al remover Roma con Santiago para que no saliera la propuesta de que compareciera en el Congreso para explicar cómo están las cosas económicas. La justificación de de que mejor en otoño porque habrá más datos en esa fecha, no se tiene en pie. Primero, porque los presidentes de gobierno tienen que cumplir sus promesas, sus compromisos. Segundo, porque ahora también existen circunstancias económicas que merecen ser analizadas. Además, la comparecencia actual no tiene por qué impedir que en septiembre, octubre o diciembre, Zapatero vuelva a rendir cuentas en el Parlamento. Cuentas. Que no nos engañen con ellas, que con las cosas de comer no se juega. Y cuando un gobierno se resiste a hacerlas públicas, es inevitable pensar que hay gato encerrado. Como es inevitable pensar que tiene miedo a la reacción de los que se ven con el agua al cuello, sin un euro que echarse a la cara, mientras salen escandalosamente favorecidas comunidades en las que la estabilidad del gobierno socialista obliga a aceptar todas las condiciones que ponen sus socios nacionalistas. Un chantaje con todas las letras.