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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE Humphrey ha traído hoy a EE. UU. de regreso de un viaje a la U. R. S. S. el mensaje de que el primer ministro Kosygin aspira a una estrecha cooperación espacial con EE. UU. Ahí tiene el mundo el máximo problema de la nueva era espacial. La próxima década estará condicionada sin duda alguna a la alternativa de cooperación o competencia, como lo han estado los años cincuenta y setenta en la tenebrosa carrera de los átomos para la guerra. En el curso de la misma, si bien se ha evitado un cataclismo megatónico universal- -gracias al equilibrio de terror- -se han agudizado catastróficamente dentro de las grandes potencias y en las del Tercer Mundo los conflictos de la superpoblación, el hambre, las razas, las generaciones, la atmósfera emponzoñada, el hacinamiento urbano. La ansiedad masiva, las guerras ideológicas, las hotilidades militares entre pequeñas naciones armadas por las grandes potencias. Los grandes Estados nucleares, el débil y confuso complejo de la ONU y las generaciones de hoy tienen ahí, ante esa fabulosa llegada de los primeros americanos a la Luna, enormes problemas a clarificar en un código de paz o en carreras exasperadas de poder y conquista. JOSÉ MARÍA MASSIP EN FRESNEDILLAS n uno de los monitores de la sala de Prensa de Fresnedillas se podía seguir el ritmo cardíaco de Armstrong. El primer hombre que ha pisado la Luna no podía dormir. Han sido ocho horas de sueño intranquilo y sobresalto. A las dos de la tarde el Centro de Control ha despertado a los astronautas, quienes después de comer se han puesto a ultimar los preparativos de la operación más dramática del viaje. El Águila (módulo lunar) se había posado ayer en la superficie de la Luna con nido y todo. Hoy tenía que levantar vuelo y dejar precisamente en la Luna el nido (entiéndase la plataforma base del módulo lunar) Era una operación nunca realizada en un ambiente lunar; el encendido había sido probado mil veces en Tierra; los técnicos habían puesto un duplicado de todas las piezas. Todas estas seguridades no espantaban el fantasma de un posible fallo. Fresnedillas había entrado en contacto una vez más con los astronautas Armstrong y Aldrin. (La vecina antena de Robledo de Chavela permanecía en contacto con Collins) La operación debía comenzar a las siete menos cinco minutos. La cuenta atrás se inició. Pero la voz de cero no se pudo oír; un tremendo rugido del motor ascendente del Águila inundaba los canales de comunicación. Pronto se dejó oír la voz de Armstrong, inflexible, aseguradora, comunicando una buena noticia: -Ascendemos suavemente. Todo marcha bien. ANTONIO ALFÉREZ Más información en: http: especiales. abc. es luna index. html E