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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Patricia Sánchez, que practica el boxeo como un hobby, golpea decidida el saco que sostiene Irene Gordo mientras observa los golpes de su compañera ejercicio completo, que no es sólo para hombres. Leonor es dueña de un negocio de esteticismo, estilismo y belleza. Ella es un claro ejemplo de esas mujeres que no dejan al lado su feminidad y que practican este deporte como hobby y como una manera de desestresarse, de canalizar tensión Yo me siento muy femenina. Una cosa no quita la otra. A mi familia le hace mucha gracia, les gusta, les choca pero luego se quedan así mirando y reconocen que se me ha quedado un cuerpo muy bonito y que soy muy atrevida Patricia es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y está preparando las oposiciones a policía. Lleva ya 5 años practicando, pero no se perfila como profesional. Sólo lo practico de manera amistosa, yo luego me voy de copas, ese es el problema Y es que, como nos dice Irene, no debemos engañarnos: La preparación es muy dura, es dedicar tu vida a ello, es mucho sacrificio, mucho entrenamiento y cuidar mucho la dieta. En nuestro tiempo libre tenemos que descansar y no hay, salvo en casos excepcionales, tiempo para fiesta. El ocio de una boxeadora debe ser muy sano El boxeo femenino en España ha pasado de estar en el submundo del boxeo masculino cuando las chicas combatían a modo de teloneras a estar de moda. La tensión se nota entre sus músculos. Las mujeres boxeadoras son ya una realidad, a pesar de los sufridos comienzos y del limitado apoyo económico. Parece además que los prejuicios de género están desapareciendo, y que las mujeres llegan incluso a entrenar con hombres: Los chicos al principio, cuando te ven, se cortan mucho de darte y son muy cuidadosos, pero después ven que puedes hacerles daño nos explica Patricia, que deja en claro que todas tenemos un lado femenino, pero también tenemos otro lado agresivo. Somos mujeres pero también tenemos fuerza. Ya no es sólo fuerza física es también fuerza de voluntad y mental A estas chicas no les asusta la sangre: A mí no me asusta la sangre porque estoy acostumbrada, son inevitables los moratones y la sangre en la nariz, pero con un poquito de hielo o un poquito de maquillaje tiramos para adelante, que para eso somos coquetas y sabemos disimular los moraditos explica Irene, que también es consciente de las ventajas que puede sacarle la mujer al boxeo. El boxeo entre las mujeres es más técnico y más cerebral porque las mujeres somos más frías y además tenemos mayor sentido del ritmo, conseguimos hacerlo más bonito en menos tiempo Estas chicas luchan contra los tópicos, aunque también son conscientes de que la sombra del morbo planea sobre ellas: Cuando los hombres van a ver a mujeres hay entendidos, pero también habrá el típico guarro que diga vamos a ver a estas tías pegándose nos cuenta Patricia. Mención especial a Jackie Tonawanda, apodada la mujer Alí y, según los entendidos la mejor boxeadora de todos los tiempos. Murió hace apenas un mes y era tan amante del boxeo que luchó para que las mujeres boxeadoras tuvieran sus derechos y se les dejara pelear en el cuadrilátero. Que su lucha no quede en vano y que pronto el boxeo femenino sea incluido como deporte olímpico. Son generosas en el esfuerzo Jerónimo García, Jero como todos le llaman, es boxeador profesional, entrenador de alguna de las chicas y dueño de la Escuela de Boxeo del madrileño y obrero barrio de Alto de Extremadura (www. laescuelaboxeo. com) Jero se deshace en halagos a las chicas: Son generosas en el esfuerzo, algunas son boxeadoras de élite y otras vienen a sudar, a pasárselo bien y a olvidarse un poco de la tensión del trabajo. El boxeo femenino está ahí, los combates femeninos tienen una calidad muy grande, incluso son de mejor calidad que los de los chicos. Las chicas son más listas, más manipuladoras, controlan más y buscan la cualidad técnica ¿Cómo es Jero? Para mí es mi vida, mi familia, todo. Él me ha enseñado todo lo que sé en el boxeo y en la vida, me ha enseñado a amar este deporte, a luchar pese a la adversidad, a madurar, a respetar, a querer y a ser feliz. Para mí el boxeo es felicidad y él es el que consigue que yo sea feliz explica Irene, emocionada. Cuando los hombres van a ver a mujeres, los hay entendidos, pero también habrá el típico guarro que diga vamos a ver a estas tías pegándose nos cuenta Patricia Todas tenemos un lado femenino, pero también tenemos otro agresivo. Somos mujeres, pero tenemos fuerza. Ya no es sólo fuerza física. Es también fuerza mental