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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Moratinos venía caliente de una cena en la que el primer ministro guineano se había despachado a gusto, quejándose de lo mal que les había tratado la madre patria El de Teodoro Obiang no es un sistema precisamente representativo: en las últimas elecciones, su partido obtuvo 99 de los cien escaños en disputa para el Parlamento favorecedor busto en terracota, regresaba a Guinea como guerrillero para proponer magnas obras escultóricas en plazas públicas de Bioko y de Bata. Un empresario de Eibar con intereses en Guinea Ecuatorial llamó por teléfono a Iñaki Anasagasti, el representante del Partido Nacionalista Vasco en acaso la más importante delegación enviada jamás a la ex colonia, con directivos de empresas como Repsol YPF, Unión Fenosa Gas, Cofares, Isolux Corsán, Elecnor, Navantia y Gas Natural, entre otras. El diputado nacionalista trasladó al ministro la indignación de los empresarios ante la irresponsable crónica (al decir del vasco con negocios en el trópico) enviada por la periodista de televisión en las primeras horas de la visita de tres días. La informadora no había entendido nada y con su ligereza, ponía en peligro los intereses españoles en una Guinea de la que están sacando tajada americanos, chinos y franceses En el curso de sus constantes viajes oficiales, a Moratinos le gusta dedicar al final del día un tiempo para desengrasar off the record tomarse un whisky y fumarse un puro con la canallesca. Para intercambiar impresiones que sirvan de background a los corresponsales diplomáticos, una contextualización que ayuda a entender lo que se cuece ante los focos y, sobre todo, entre bambalinas. Pero el ministro venía caliente de una cena oficial en la que el primer ministro ecuatoguineano, Ignacio Milam Tang, se había despachado a gusto contra España, quejándose amargamente de lo mal que les había tratado la madre patria. (Al día siguiente, Obiang pareció cogerle gusto a esa retórica, pero dándole una vuelta de tuerca: Si el distanciamiento al que nos abocan ha sido fruto de una penalización, un buen padre España debe saber perdonar a un hijo insolente y descarriado Guinea Moratinos venía colérico, preguntando en torno perentorio dónde estaba la periodista, como si hubiera saboteado la alta misión que le había encomentado el presidente Zapatero en África. Ante la perpleja reacción de los enviados especiales, que en ese momento terminaban de cenar, el ministro trató de justificarse diciendo que únicamente estaba reproduciendo la in- Indignación empresarial dignación de los empresarios españoles. Sin embargo, y a pesar de que reconoció que no había oído ni leído la crónica de marras, enseguida se hizo patente que su visión coincidía con la de los empresarios. No en vano se trataba, como subrayó, de un viaje de Estado para a continuación celebrar los indudables avances experimentados por Guinea Ecuatorial en los últimos años, sobre todo en comparación con los países del entorno. El ministro elogió que el propio régimen hubiera tenido el coraje de pedir que un relator de Derechos Humanos visitara el país, y añadió que el primer ministro ecuatoguineano tenía toda la razón en quejarse del desinterés, desapego y maltrato de España. Pero optó por no responder a la pregunta de si se podía comparar la prensa de un país democrático como España (donde los intereses del gobierno, los empresarios, los partidos y los periódicos no siempre coinciden) con el de una dictadura y si se podía tomar la expresión el pueblo guineano siente como el de todos los guineanos cuando el de Obiang no es un sistema precisamente representativo: en las últimas elecciones, su partido obtuvo 99 de los cien escaños en disputa. Gustavo de Arístegui, portavoz del grupo parlamentario popular en la Comisión de Asuntos Exteriores, le echó un capote a Moratinos algún día serás ministro le agradeció Moratinos palmeándole el dorso de la mano) argumentando con fogosa elocuencia a favor de una implicación mayor de España desde el punto de vista político, diplomático y económico, una presencia que- -sin dejar de lado los derechos humanos- -satisfaría los legítimos intereses españoles y acabaría propiciando una apertura del régimen. Un portavoz de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) coincidió con Moratinos en calificar de histórico un desembarco en el que participaron, entre otras, empresas de infraestructuras, energía, arquitectura, equipamiento sanitario y defensa. No deja de ser un contrasentido dice la CEOE, que, a diferencia de los países iberoamericanos, la presencia inversora española en este país, con el que nos unen estrechos lazos históricos y culturales, sean tan bajas; sobre todo, si la comparamos con las inversiones realizadas en los últimos años por países como Estados Unidos y Francia Guinea Ecuatorial es una anomalía. Tres veces más grande que Asturias, pero con la mitad de su población (no llega a las 600.000 almas) no tiene ni una sola librería, ningún periódico diario, tan sólo un diputado de la oposición en un (Pasa a la página siguiente) Intereses legítimos Vista del puerto de Malabo desde las inmediaciones de la presidencia AP