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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA ¿Y si nos hacemos los suecos? POR EDUARDO SAN MARTÍN L a presidencia española de la Unión Europea, el primer semestre del año que viene, suscita un interés más bien limitado, fuera y dentro de España. Salvo para el gobierno de Zapatero, que quiere convertirla en el desatascador de una legislatura que languidece poco más de un año después de haber comenzado. En cambio, la gestión de Suecia al frente de la Unión, que se inició el primero de este mes, ha provocado una expectación inusual en un momento en el que los líderes europeos deambulan con su linterna de Diógenes por entre las brumas de la crisis en busca de modelos de referencia. Y es que, como escribe el editorialista europeo de The Economist, Suecia es un lugar excepcional. En un tiempo paradigma socialdemócrata, la Suecia que gobierna desde hace tres años una coalición de centro derecha presidida por Fredrik Reinfeldt se ha convertido en un experimento muy sugerente. En síntesis, el nuevo gobierno sueco, en lugar de reducir la dimensión del sector público, engordado por las políticas socialdemócratas del último medio siglo, lo que ha hecho es introducir elementos de competencia propios de políticas liberales para mejorar su eficacia. Las viejas etiquetas desaparecen. Un ejecutivo de centro derecha gestiona un estado grande (48 por ciento del PIB) y lo hace con mayor desenvoltura que sus antecesores socialistas, que gobernaron el país durante 65 de los últimos 74 años. Un prejuicio muy extendido en Europa, pero sobre todo en España, atribuye a la tradición socialdemócrata la creación e impulso del modelo de bienestar social europeo. La realidad es que las primeras pensiones para trabajadores retirados las introdujo Bismarck en 1889. Esas prestaciones fueron ampliadas por la coalición de Weimar (socialdemócratas, populares y cristianos) y consolidadas y generalizadas por los gobiernos europeos de la postguerra gracias a la cooperación de socialistas, democristianos y liberales. En cualquier caso, lo que el ejemplo sueco revela es que un estado grande no ofrece mejores prestaciones sólo por serlo. El sector público del país empezó a expandirse sólo a partir de la mitad del siglo pasado. Pero el país ha dispuesto de una burocracia eficiente durante más de doscientos años. El estado sueco funciona no porque sea grande sino porque es sueco asegura el economista liberal Johan Norberg. Entre otras, la reforma de una enseñanza enferma (como en casi toda Europa) se ha convertido en un ejemplo de la combinación de un sector público fuerte con instrumentos de gestión competitivos, y el modelo resultante lo estudian incluso los asesores de Obama en Estados Unidos. En España, el informe Abril sobre la sanidad pública iba en esa dirección. El gobierno de Felipe González lo metió en un cajón hace casi veinte años y no será Zapatero quien lo saque de allí. Suecia para los suecos. a cara exterior de la revuelta uigur la pone, desde su exilio americano, una mujer menuda de 62 años, tocada con el bonete típico de su etnia sobre una cola de caballo de color gris, cuya imagen está siendo repetida hasta la saciedad por unas televisiones ávidas de conocer más cosas de un pueblo cuya represión en la provincia china de Xinjiang palidece la que sufren desde hace décadas los tibetanos. Pero detrás de ese rostro amable, más turco que mongol, como la L El rostro del pueblo uigur mayoría de sus compatriotas, se esconde un carácter de granito y una biografía admirable. Rebiya Kadeer nació en una familia humilde minera y sufrió hambre y persecución durante la Revolución Cultural de Mao. Convencida desde su infancia de que estaba predestinada a grandes aventuras, Rebiya comenzó a hacer negocios en el mercado negro de ropa y otros artículos, para ser repetidamente desvalijada por funcionarios corruptos. Hasta que la apertura económica de los ochenta la proyectó al negocio inmobiliario. En los noventa tenía compañías comerciales en toda Asia central y unos grandes almacenes en el centro de Urumqui. Exaltada en su momento por las autoridades chinas como ejemplo del éxito de su política étnica, su ascendiente se quebró cuando comenzó a hablar de los problemas de su pueblo en su condición de representante parlamentaria. Fue encarcelada en 1999 y en 2005 expulsada a Estados Unidos. Con ella viven cinco hijos, otros cinco se quedaron en China (dos de ellos en la cárcel) y uno más vive en Australia. Familia numerosa y negocios numerosos. Kadeer no perdía el tiempo. Una personalidad arrolladora y un ego que preocupa a algunos de sus compañeros de exilio. Hasta que pierda la consciencia, seguiré como líder le decía el jueves a un periodista americano. www. abc. es blogs san- martin