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12 7 09 LA IMAGEN Menester que se compongan TEXTO: ROSA BELMONTE FOTO: MARIO ANZUONI (REUTERS) a fascinación por la muerte de las celebridades no es más que una extensión de la fascinación por sus vidas (la sirven las mismas fuentes) Mucho más si esas vidas han sido raras, divertidas, tristes y con balcones a la calle (con niño colgando o no) A Michael Jackson alguien lo ha calificado en la tele de allí como el último icono americano de la industria del entretenimiento, lo que lo igualaría con su amiga Elisabeth Taylor como último de Filipinas. Y claro que en el cine todavía viven leyendas como Olivia de Havilland o Joan Fontaine, y en la música queda algún Beatle (y Bob Dylan e incluso Madonna) pero a la hora de la muerte son inevitables los excesos panegíricos (incluso aunque sean merecidos) Los fallecimientos esperados de ídolos (caídos o no) llevan consigo una suerte de papanatismo de masas. Los fallecimientos inesperados del famoso congregan una turba de plañideras armada con ositos de peluche. Turba que no había reparado por mucho tiempo en el vivo hasta que se ha muerto. También hay fans, claro (sólo había que ver las caras descompuestas y los gritos quinceañeros de tipos adultos cuando MJ presentó sus conciertos de Londres) pero me temo que muchos de los que ahora han agotado los discos de MJ es porque lo último que compararon del artista iba en una casete que rebobinaban a mano con un bolígrafo Bic. La imagen de la derecha pertenece a un póster de Michael Jackson puesto a disposición de los dolientes en el Staples Center de Los Ángeles, donde se celebró la ceremonia de despedida del Rey del Pop. Un póster de firmas con un aire de entre libro de condolencias con dibujo (underground y de lo más graffitero) y puerta de wáter de instituto. El personal lo mismo da al artista gracias por el hip- hop que pone su nombre sin mensaje alguno (como un tal Gilbert) Lo importante es dejar huella. ¿Quién no ha lllorado este mes por Humphrey Bogart, que murió a los 66 de un cáncer de estómago y medio millón de whiskys? escribió André Bazin. Una cosa es lamentar la muerte, pero esto... Las viudas de Sevilla, menester que se compongan, que cantaría Concha Piquer en las Sevillanas del Espartero L