Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE A la izquierda, dos dobles del escritor posan junto al nieto de éste, John Patrick Hemingway. Arriba, ambiente pamplonica junto al bar Hemingway. Abajo, habitación en la que durmió don Ernesto en el hotel La Perla, y autógrafo escrito sobre la contratapa del piano del hotel Burguete. En la otra página, busto del escritor que se alza junto a la entrada de la plaza de toros Junto al Irati, donde recuperarse de la resaca De la fiesta a la calma. Para recuperarse de las resacas de San Fermín, Hemingway tenía un arma secreta. En Burguete, junto al río Iratí, encontró el oasis que necesitaba. Allí podía olvidarse del ruido por unos días y practicar la pesca. Una afición a la que nunca renunció. La que algunos creen su mejor novela, El viejo y el mar, es la historia de un pescador que lucha contra un gran pez. El escritor solía alojarse en el Hotel Burguete, que sigue abierto junto a la carretera que va a Roncesvalles. Es muy probable que eligiera ese sitio porque la propietaria del Hotel La Perla de Pamplona tenía familia en Burguete y se lo recomendó. Allí se mantiene casi intacta la habitación que ocupaba: la cama, una cómoda, el armario y una pequeña mesa, con dos ventanas desde las que se divisa el valle. En el comedor de la planta baja se conserva un viejo piano que Hemingway aporreaba a veces. En la contratapa del piano aparece su nombre grabado a punta de navaja. Hemingway solía ir andando hasta su rincón preferido en la orilla del Irati para capturar truchas. La hija del dueño del restaurante- hotel Casa Toni, entonces una niña, le llevaba una cesta con cervezas y algo de comer. Se llama Mari Cruz y todavía vive en una residencia de ancianos y recuerda aquellos días. sombra fiel durante el verano de 1959. Ordóñez compendiaba para él las tres grandes cualidades de un torero: valor, destreza y gallardía ante la muerte. Contiguo al hotel Quintana sigue estando el bar Txoko. En su terraza, después de que le fuera concedido el Premio Nobel de Literatura, Hemingway se dejaba ver con frecuencia antes y después de las corridas de toros, rodeado de copas, botellas de vino, mujeres guapas y admiradores que le pedían (Pasa a la página siguiente)