Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE DE MI BITÁCORA No era esto, no era esto POR EDUARDO SAN MARTÍN on los dos grandes proyectos de Obama- -cambio climático y reforma sanitaria- -echando humo en el Congreso, una de las enseñas morales de su presidencia, la clausura de Guantánamo, no figura ya en su orden de prioridades. Sin embargo, alguna voz aislada recuerda de tiempo en tiempo que el problema no ha sido resuelto. En negociaciones con países amigos para que acojan a algunos de los detenidos y en estudios para encontrar un soporte jurídico a su traslado a Estados Unidos ha transcurrido casi la mitad del plazo que el presidente norteamericano se dio a sí mismo. Entretanto, siguen funcionando las comisiones militares creadas por Bush y muchos detenidos continúan en el mismo limbo judicial que hace seis meses. Y no en mejores condiciones que antes de que Obama asumiera la presidencia, de acuerdo con el testimonio que aporta una de esas voces incómodas, el teniente coronel Barry Wingard, defensor del kuwaití Fayiz Mohamed Ahmed al- Kandari, que se consume en el C infierno de Guantánamo desde hace siete años. Por desgracia, nada parece haber cambiado Y alude al hecho de que la administración Obama está considerando una orden ejecutiva que reafirme la autoridad presidencial para encarcelar a sospechosos de terrorismo indefinidamente (una de las soluciones que se estudian para los detenidos de Guantánamo que no pueden ser llevados ante un tribunal) y a que la situación en la prisión misma está empeorando Wingard es un jefe de la Fuerza Aérea que comenzó su carrera como simple soldado, y nada en su currículum le delata como un peligroso liberal. Desde hace diez meses defiende a Fayiz, que fue hecho prisionero por la Alianza del Norte en 2001, y probablemente vendido a las tropas norteamericanas meses después, que sufrió importantes sevicias en una prisión del ejército norteamericano en territorio afgano y que fue trasladado a Guantánamo en avión, como un fardo, en mayo de 2002. Cuenta el militar que desde que Obama dio la orden de cerrar Guantánamo, un grupo de guardias militares se ensaña con los prisioneros por pequeñas infracciones tales como responder o colgar toallas en el lugar inadecuado Según Wingard, los guardianes que muestran más respeto por los presos han sido advertidos de que cesen sus contactos con ellos y los más agresivos han prometido a quienes serán trasladados una despedida para recordar Y concluye su alegato: Cada vez que viajo a Guantánamo a visitar a Fayiz, su primera pregunta es: ¿Ha encontrado hoy justicia para mí? Sigue un silencio embarazoso. Por desgracia, Fayiz termino respondiéndole, hoy no tengo justicia para tí Rebajas en el Congreso uantánamo es una exigencia moral y los planes de rescate, estímulo y control financiero le venían impuestos a Obama por las circunstancias, aunque no hay que restarle méritos. Pero sus proyectos estrellas, los que iban a imprimir su sello personal a la presidencia rompiendo con el pasado son el cambio climático y una reforma sanitaria dirigida a los muchos millones de americanos que no tienen acceso a ningún tipo de asistencia. Los dos se encuentran en el Congreso, pero ya hay quien ha certificado que, también aquí, como en política exterior, el pragmatismo está prevaleciendo sobre los ideales originarios. G De poco valió que el premio Nobel Paul Krugman tildara de traidores al planeta a los congresistas dispuestos a votar contra el proyecto de cambio climático en la Cámara. Nada menos que 212 representantes votaron en contra, 44 de ellos demócratas (doblemente traidores, por lo visto) Y eso que los redactores del proyecto habían cedido a los grupos de interés, sobre todo agricultores, aguando un proyecto ya de por sí bastante prudente. El paso por el Senado, donde los intereses territoriales prevalecen aún más sobre los alineamientos partidistas, augura más rebajas. El mismo pensamiento evasivo, el apetito por el cambio pero sin cambios inspira el diseño de la reforma sanitaria, escribe el columnista Clive Crook, de Financial Times. El objetivo de una asistencia universal se pospone y el debate gira en torno al objetivo más modesto de qué aumento de asistencia se puede conseguir con mil millones de dólares en subvenciones durante los próximos diez años. Y elude lo que constituye el auténtico cáncer del sistema: el control del coste por paciente a largo plazo. Nuevos propósitos, idénticas resistencias. El país no cambia con un cambio de presidencia. Se dio cuenta Azaña demasiado tarde. Así que Obama inclina la cabeza ante la realidad. No es malo, pero no es lo que había prometido. www. abc. es blogs san- martin