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5 7 09 EN PORTADA Solana Fin de etapa POR JOSEFINA MARTÍNEZ DEL ÁLAMO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO s nuestro político más universal. No cabe duda. En su día compartió el escalafón con Rodrigo Rato. Pero hoy sólo nos queda él, encabezando todos los titulares del mundo. Y lo mismo lo ves saludando tan amistoso a Hillary Clinton, que templando gaitas con Ahmadineyad o Netanyahu; yendo de China a Irán y del Líbano a Corea... por allí donde el viento de esta enloquecida humanidad lo empuja cada día. ¿Cómo habrá conseguido dominar el JetLag? Creo que nadie vive más a salto de mata que Javier Solana. Y supongo que cada mañana, al levantarse, se dirá como en la película de Mel Stuart: Si hoy es martes, esto es Bélgica Por fin, a mitad de camino entre Estocolmo y Trieste, y con un pequeño alto en Toledo, lo tengo sentado frente a mí. E ¡Pues hombre! normalmente, sí. Sin embargo, acabo de presenciar una escena curiosa: Javier Solana ha llegado inquieto, algo nervioso. Ha vaciado la cartera de mano sobre la mesa, y ha empezado a rebuscar entre carpetas y documentos el cargador del móvil... y se ha vuelto hacia Cristina, su jefa de Prensa: He debido olvidarlo en algún viaje... Porque ayer, ¿dónde estábamos? ¿En Estocolmo? -Bueno, es verdad que llevo una vida compleja y muy activa. Agitada, no; porque yo soy una persona serena y no me agito. Pero nunca duermo más de dos días en la misma habitación, ni en el mismo lugar. Y no sé cuantas veces le he dado ya la vuelta al mundo... Supone un gran esfuerzo, pero todavía lo aguanto. -Cuando usted se despierta, señor Solana, ¿sabe dónde está? Javier Solana, durante la entrevista lo público... Me costaría señalar sólo a uno; y no quisiera dejar mal a otros. ¡Vaya por Dios! Hemos topado con la prudencia de los políticos en activo. Insisto. Duda... -Bueno, mire usted, yo he tenido una gran admiración por Felipe González... Y la tengo. Lo considero un gran amigo. Viví 14 años de ministro en sus gobiernos, y después la vida nos separó. Pero nunca se perdió ese afecto ni el contacto. Todavía hablo con él regularmente. Y cuando le pregunto en qué tipo de socialismo se encuadra, si en el de Felipe González o en él de Rodríguez Zapatero, despliega toda su sabiduría diplomática, y se adentra en una disertación sobre los problemas nuevos y viejos, su encarnación en los liderazgos y la matriz común de las ideas. O sea: que no sabe, no contesta. -Fuera de España una de las personas que más me impresionaron fue el Rey Hussein de Jordania. Era un hombre de una gran dignidad; de una gran elegancia intelectual y personal... lo vi muchas veces a solas. Incluso me invitó a su 60 cumpleaños. Al final, habla también de Mubarak, con quien juega al squash desde hace años, de su gran amistad con el primer ministro del Líbano, y con Simón Peres, de su buena sintonía con Delors, o con Clinton, al que sigue viendo a menudo... Y de la Europa actual, donde lógicamente, se lleva mejor con unos que con otros. Por ejemplo, ahora tengo una muy buena relación con Merkel Pero cuando le pregunto quién lo propuso como secretario general de la OTAN, se escapa. -Los Estados miembros, claro. -Pues yo no lo sé... Porque esas cosas nunca se saben. ¿Usted es consciente del papel que ocupa? Porque hace unos meses alguien comentaba: Yo coincidí con Javier en la Universidad, fíjate... ¿Quién le iba a decir entonces hasta dónde iba a llegar? ¡Hombre! no me paro a pensarlo. Parece un poco ridículo, pero yo tampoco soy consciente de dónde estoy. Y es verdad, no te das cuenta de que otros pueden verte en una posición relevante... En cambio, para mí, es sólo un puesto de trabajo que intento hacer lo mejor posible. -Sí... A veces echo un vistazo a la agenda y me sorprendo de la cantidad de gentes importantes- -importantes para las cosas que hay que hacer- -que he visto en siete días. -Un puesto de trabajo que le permite estar en el centro de las decisiones, conocer a quienes mueven los hilos, ¿no? -La idea partiría de alguien... -Pero usted se lo imaginará. -Eso es más difícil de concretar, y tampoco me interesa mucho hacer- ¿Quién le ha despertado más admiración? -Sin embargo, señor Solana, aunque usted ejerce férreamente la diplomacia, cuando en una ocasión reciente -Sí... yo imagino que Clinton... aunque son cosas que no se dicen.