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28 6 09 FIRMAS A Luis Bárcenas, tesorero del PP (izqda) y Alberto Sáiz, director del CNl, les menguan de día en día los apoyos ABC CHEMA BARROSO PUNTO Y SEGUIDO Ricos y pobres POR PILAR CERNUDA a situación puede cambiar en cualquier momento. Al escribir esta crónica, dos altos cargos tienen la espada de Damocles sobre su cabeza, el tesorero del PP Luis Bárcenas y el director del CNI Alberto Sáiz. Los dos claman por su inocencia, pero los dos han cometido el mismo delito: han defendido sus intereses por encima de los intereses de las instituciones que representan. No quieren marcharse. Bárcenas no merece el apoyo de Rajoy. Tendría que haber dimitido por el bien de su partido, y es lo que dicen en su entorno, casi sin excepción, aunque la mayoría de sus compañeros aún no se atreven a decir en público lo que dicen en priva- L do. En el caso de Sáiz todo indica que le queda un telediario, o eso se deduce de las palabras de Zapatero, cuando dijo que le apoyaría mientras se mantuviera en su cargo, de lo que cabe deducir que cuando no esté dejará de apoyarle. El problema ya no es si pescó o no pescó, si enchufó a parientes o no los enchufó: lo grave es que hay tensiones muy graves en el CNI, que le cuestionan importantes subordinados, que por eso se han filtrado determinados datos sobre sus viajes y compromisos, y que así no se puede trabajar en unos servicios de inteligencia, con la desconfianza encima de la mesa. Ni estarán seguros otros servicios de la información que pasen al CNI, ni podrá confiar Sáiz en la lealtad de su gente, ni su gente, toda su gente, confía ya en Sáiz. Así que lo mejor es que se marche a pesar de que acaba de ser confirmado por cinco años más y a pesar de que ha prestado importantísimos servicios en la lucha contra ETA, aunque los laureles no se los llevaba nunca el CNI sino los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado españoles y franceses. Ahora que espectáculo, espectáculo, el que se vive en el Congreso de los Diputados. Algún día se contará el regocijo- -y desesperación- -de los portavoces de la oposición ante la falta de criterio del gobierno para abordar los asuntos más importantes. Eduardo Madina debe de estar arrepentido ya de haberse metido donde se ha metido, y eso que es un buen tipo, pero la descoordinación del gobierno y los bandazos del presidente ya no solo dejan bajo las patas de los caballos a la mayoría de los ministros, obligados a lanzar propuestas y rectificarlas sin solución de continuidad, sino que afecta también a algunos de los diputados más prestigiosos. José Antonio Alonso sabe ya de esas hieles, pero Madina las acaba de probar. Pacta con IU una historia de subida de impuestos para supuestos ricos, lo anuncia el portavoz Herrera, y de inmediato salen los otros diciendo que si sale eso se olviden los socialistas de sacar adelante los Presupuestos y el techo presupuestario. Así que marcha atrás de inmediato. Cualquiera que escuche lo que cuentan Sánchez Llibre, Herrera, Erkoreka o Sáenz de Santamaría se queda con los ojos a cuadros. No hay criterio en el gobierno, y si eso es malo siempre, es todavía peor en tiempos de crisis como la que estamos sufriendo. Zapatero no solo echa tierra a su biografía política, sino que la echa también sobre la de algunos de sus ministros, que no merecen verse metidos en ese espectáculo demencial. Porque los hay buenos, aunque no lo parezca, pero no saldrán inmaculados del gobierno. ¿Dónde está aquello de que bajar impuestos es de izquierdas, dónde la contención del gasto público en lugar de subir impuestos a las clases medias? ¿Cree alguien de verdad que son ricos los que ganan 60.000 euros brutos al año? ¿Y qué son entonces los que ganan millones y montan tal entramado de sociedades que la renta incluso les sale negativa, como ocurre en varios casos? Dejémosnos de demagogias, please, con las cosas de comer no se juega. ¿Por qué no se eliminan de una vez los tres ministerios que de forma mayoritaria consideraron innecesarios los partidos de la oposición en el Congreso y pidieron al gobierno su desaparición para contener el desorbitado gasto público? Un poco de seriedad, por favor. Aunque no sea más que para sostener una clase media que crea empleo y aguanta malamente esta crisis que este gobierno no sabe cómo contener.