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ACTUALIDAD 14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE A la izquierda, Federico muestra el álbum de fotos del Tour de 1959. En las imágenes aparece con Anglade, campeón de Francia y segundo en aquella carrera. Sobre estas líneas, vuelta de honor en el Parque de los Príncipes de París por selecciones, lo que a los directores les suponía un trabajo extra: poner paz en sus respectivos gallineros y planificar las estrategias a seguir. La prensa francesa había bautizado a sus gallos como los cuatro grandes Bobet, Anquetil, Geminiani y Rivière. Curiosamente no hubo sitio en el equipo para Henry Anglade, que tuvo que buscar acomodo en una formación regional, Centro- Midi, y que se reveló como el máximo rival de Bahamontes. Del lado español también había bronca. El pulso entre el toledano y Jesús Loroño se decantó a favor del primero, y Loroño tuvo que quedarse en casa. A Fede no le cuesta nada rebobinar. Se ve en la etapa de Aurillac, donde se hundieron Bobet y Gaul. Gran devorador de energías, el Tour restaña su sed en el sudor de los ciclistas escribiría el famoso periodista Pierre Chany. El Tour tiene sus héroes y también sus mártires. Hemos encontrado algunos entre Albi y Aurillac Se ve en el Puy de Dome, donde sacó tres minutos a Anglade y casi cuatro a Anquetil. No me llevaba bien con Anquetil. Iba de sobrado. Aunque fuera de la carretera nuestra relación era cordial. Con Charly Gaul sí tuve una buena amistad Se ve atacando camino de Grenoble para hacerse con el maillot amarillo. La noche anterior, nuestro director, Dalmacio Langarica, me pidió calma. Ya. Ni de broma. Di el estacazo de salida. Si has untado la miel en el pan y tienes hambre... ¿esperas? Anglade me decía: Tú es que corres contra tu propia sombra Un periodista francés le puso el sobrenombre de el Águila de Toledo El hijo del peón caminero lo adoptó de buen grado y en sus tarjetas de visita y en sus dedicatorias aparece siempre el ave de presa. mera reacción fue sorprendente. Le dije a Berrendero que no quería ir. No tenía dinero, ni ropa, ni hablaba francés. Y tenía que consultarlo con mis padres, porque era un chaval. Pero él insistió... En aquel Tour Bahamontes acabó en el puesto vigésimo quinto a más de hora y media del vencedor, Louison Bobet, pero se hizo con el reinado de la montaña (que conquistaría cinco veces más) y, lo más importante, empezó a labrar su mito de corredor genial e inconformista, pero también individualista y un punto arrogante. Al orgullo le llaman arrogancia se defiende Federico, que un día cogió por la pechera a un periodista que me había criticado injustamente pero que se emociona cuando ve la foto de su madre y sus hermanas escuchando en un viejo transistor (que aún conserva) las hazañas de Fede en el Tour. En enero de 1959, Fausto Coppi ficha a Bahamontes para su equipo Tricofilina- Coppi. El contrato: 500.000 pesetas por un año, incluyendo el salario de dos fieles gregarios, San Emeterio y Herrero Be- Sin pelos en la lengua Sobre Contador y el Tour 2009: Es un chico extraordinario. Ojo, que tiene el enemigo en casa. A poco que se descuide el americano viejo (Armstrong) y el joven (Leipheimer) se la juegan Sobre Armstrong: No hay peor cosa que haber sido y no poder ser Sobre Virenque y sus 7 reinados de la montaña: Es una vergüenza cómo nos quitó el récord a Van Impe y a mí. Le dejaban escaparse siempre en una etapa con muchos puertos, hacía caja... y al día siguiente perdía media hora en la meta Sobre su carrera: Si yo hubiera tenido el equipo de Anquetil o sus medios habría ganado media docena de Tours Sobre el dopaje: Gente como Manolo Saiz le ha hecho mucho mal al ciclismo. Pero, ¿por qué es noticia que un corredor de segunda fila haga trampas y la victoria de uno que va limpio pasa desapercibida? Sobre la televisión: No comprendo cómo se puede estar hablando de la tal Belén Esteban mañana, tarde y noche rrendero. Coppi era un fuera de serie. Para mí, el mejor corredor de la historia. Podría haberlo sido Bartali, pero le cogió la segunda guerra mundial. Su caso es asombroso: hubo diez años de diferencia entre sus dos victorias en el Tour. Cuando obtuvo la segunda, en 1948, se llevó además 7 etapas y el premio de la montaña. Menudo era Bartali. Un florentino duro de pelar. Coincidí con él en un par de carreras. Le encantaban los puros y el coñac Carlos I. Pero Coppi era especial. Antes del Tour del 59 me dijo: Federico, ganar la montaña está bien, pero debes aspirar a la victoria absoluta Y no me quedó más remedio que hacerle caso Aquel Tour se corrió también