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28 6 09 ACTUALIDAD Saimatha, enfermera. Ferrer la apadrinó cuando enfermó de tuberculosis Kothabota se licenció en Pedagogía con una beca de la Fundación Vicente Ferrer Ferrer El hombre que llenó de frutales el desierto (Viene de la página anterior) La diversificación de cultivos permite asegurar ingresos regulares. Las verduras dan beneficios en dos meses. Sin embargo, el platanero necesita casi un año para dar frutos y el mango cinco años, aunque después vive durante décadas. En total casi tres millones de árboles frutales colorean el paisaje de Anantapur. Este año las lluvias se han retrasado. Aquí las sequías son comunes cada dos o tres años. Cuando no falta el agua, se sufre su exceso y en ocasiones lluvias torrenciales arrasan con todo. Valenaik recuerda las charlas con el cooperante sobre agricultura y educación. Parece que le convenció, aunque al principio su telugu no era muy bueno Sus cinco hijos estuvieron apadrinados por la FVF. El mayor, Rajagopal, ha acabado Medicina. Bharath, el tercero, está a punto de finalizar una ingeniería. Rajagopal y Bharath son sólo dos de los 500 jóvenes que han cursado estudios universitarios con becas de la FVF. Otros 500 están preparando el acceso. Antes, este catalán nacido en Barcelona en 1920 había luchado en la Guerra Civil, sin disparar un tiro en la batalla del Ebro, en las filas republicanas. Su aventura en la India comenzó en 1952, cuando llegó a Bombay para terminar su formación jesuita. En Manmad, al norte de la metrópolis, su destino quedaría marcado por la pobreza de la zona. Pronto comenzó a cavar pozos- -se le conocía como el cura de los pozos- después un hospital y un colegio... Tenía una gran voluntad por mejorar nuestras vidas, no paraba de trabajar, los primeros pozos los hacíamos casi con las manos nos cuenta Popur, quien trabajó con Ferrer en Manmad en aquella época. Los poderosos no tardaron en considerarle un peligro para sus intereses y en 1968- -tras la publicación de un reportaje titulado La Revolución silenciosa en el semanario de más tirada de la época- -llegó la orden de expulsión. La revolución hizo ruido, mucho ruido. Más de 30.000 personas recorrieron los 250 kilómetros que separan Manmad de Bombay para pedir que se quedará. Indira Gandhi, entonces primera ministra del país, intervino con una decisión salomónica: El padre Ferrer se marchará al extranjero para unas cortas vacaciones y será bien recibido en la India Un año más tarde llegaba a Anantapur, la única región que le admitió. El Campus de la FVF es un enorme complejo, que funciona con la precisión de un reloj suizo. En su entrada se encuentra la vivienda de Ferrer. Se instaló en ella a los tres días de llegar. Estaba a medio construir y un letrero en la pared decía: Espera un milagro Sin embargo no esperó. En 1969 abandonó la Compañía de Jesús y se casó con la periodista británica Anne Ferrer, la otra mitad de la FVF. Juntos crearon ese mismo año el Consorcio para el Desarrollo Rural. En 1996 nacía la Fundación Vicente Ferrer. Las cifras del milagro de Anantapur son espectaculares: 2,5 millones de personas de los cuatro que pueblan el distrito se benefician de la FVF en 2.000 pueblos, se han construido 30.000 viviendas, tres hospitales, un centro de lucha contra el sida y 14 clínicas rurales. Casi 170.000 niños estudian en más de 1.600 escuelas; 15.000 niños discapacitados tienen un futuro gracias a los 1.300 centros especializados con los que ahora cuentan. El agua ya no es tan escasa gracias a los miles de pozos y a los cerca de 2.300 embalses que garantizan dos y hasta tres cosechas al año. Desde España, 135.000 personas apadrinan a 150.000 niños. El padre Ferrer se ha ido, pero su espíritu continúa con nosotros. Nos enseñó a luchar señala Valenaik. Ranma, una traductora con 11 años de vinculación con la FVF, afirma que Vicente era un dios viviente para nosotros. Nos dio dignidad. Se ha ido, pero sus ideas perdurarán para siempre Muy en la tradición india las calles de Anantapur están llenas de imágenes del filántropo, compartiendo espacio con dioses y gurús indios. Los niños saludan con un hola en español. El hombre que se llevó el desierto nunca desaparecerá de Anantapur. Su espíritu irreductible permanece en cada persona a la que ayudó, en cada niño que aprendió a leer, en cada madre que alimentó a sus hijos. Nos enseñó a luchar El padre Ferrer se llevó el desierto cuenta Valenaik, quien gracias a sus 2.000 plataneros ha doblado sus ingresos. La primera hectárea la financió la FVF. La segunda, él mismo Saimatha nació desnutrida y con nueve meses contrajo tuberculosis, debido a una deficiente alimentación. Hoy es enfermera. Todo un logro para una intocable