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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE IN MEMORIAM Herbert York El hacedor de armas que se hizo pacifista Todo lo que llegó a saber de la bomba le llevó al convencimiento de la inutilidad de cualquier programa de defensa basado en el armamento atómico. Militaba en el pacifismo desde los años sesenta POR EDUARDO CHAMORRO ubo un tiempo, allá por la segunda mitad del siglo XX, en que las dos únicas potencias nucleares llegaron al acuerdo, más o menos tácito, de prolongar su capacidad nuclear en el tiempo y en el espacio hasta el punto en que no importaría tanto quien disparara primero con tal de que la potencia agredida contara con la suficiente capacidad de respuesta como para acabar con la potencia agresora durante el tiempo que durara la agonía de la potencia agredida. Llamaron a eso destrucción mutua asegurada Una simetría terrorífica que, junto con la coexistencia pacífica constituyó el argumento fundamental de la política USA- URSS durante décadas. Aunque no sin disidencias. Robert Oppenheimer, director del Proyecto Manhattan, dejó escrita en su diario una explicación del hechizo nuclear: Lo que ocurrió con la bomba fue que cuando ves algo técnicamente atractivo, sigues adelante y lo haces; sólo una vez logrado el éxito técnico te pones a pensar qué hacer con ello Y lo que habitualmente se hace con una bomba es lanzarla. Herbert Frank York, otro de los responsables, junto con Albert Einstein, del Proyecto Manhattan, fue mucho más lejos: Desde el final de la Segunda Guerra Mundial el poder militar de Estados Unidos ha crecido de forma constante, mientras nuestra seguridad ha decrecido rápida e inexorablemente. Es lo mismo que le pasa a la Unión Soviética Un planteamiento de lo erróneo de la confrontación nuclear que venía a ser el reconocimiento del fracaso personal en la trayectoria de un científico como Herbert F. York, presente en los planes para el desarrollo de la bomba atómica y de hidrógeno, jefe de la agencia de investigación tecnológica del Pentágono y miembro del Departamento de Defensa bajo la presidencia de Dwight Eisenhower. Había nacido el 24 de noviembre de 1921 en Rochester (Nueva York) en cuya universidad se graduó en Físicas en 1942, para incorporarse al equipo del laboratorio de radiaciones de la universidad de California en Berkeley, y trabajar con el profesor Ernest Lawrence, responsable del primer ciclotrón de protones. Y allí fue reclutado para el equipo del Proyecto Manhattan que investigaba la separación electromagnética del uranio 235. Aquella oficina de investigación tecnológica del Pentágono le ofreció la oportunidad de su vida al colocarle ante la más pormenorizada y amplia perspectiva del desarrollo de los sistemas de armamentos y de su pugna en la carrera establecida entre EE. UU. y la URSS. El resultado de esa confrontación no superaba, a su juicio, los criterios de seguridad ni los que permitieran una valoración positiva en cuanto al dominio de las posiciones de ventaja. Estados Unidos no podía ganar esa carrera ni garanti- H AP Ritual de iniciación al suicidio zar su seguridad. La Unión Soviética, tampoco. En conclusión, la carrera armamentística era un ritual de iniciación al suicidio. En coherencia con esas convicciones, Herbert F. York dio un giro de 180 grados a su actitud profesional, a sus opiniones y a sus declaraciones públicas, pero cuidándose de establecer las condiciones más puntuales e históricas de su trabajo, es decir, de su biografía. Así pues, subrayó que su participación en el equipo que desarrolló la bomba atómica no tuvo una particular El exagerado error de la destrucción mutua asegurada AFP Fue jefe de la Agencia de Investigación Tecnológica del Pentágono y participó en el equipo que desarrolló el programa militar atómico de EE. UU. Pero se convenció de que la carrera armamentística era un error. En la imagen, primera prueba de una bomba H norteamericana en las islas Marshall relevancia, si bien se sentía orgulloso de haber estado entre quienes no sólo llevaron a su término el proyecto. Además, ganamos la guerra El New York Times dio la noticia de su conversión en un activista contra la proliferación del armamento nuclear, dejando bien claros los puntos básicos de su cambio de actitud: York admite la comisión de una serie de errores en cuanto a las decisiones en las que intervino mientras tuvo algo que ver con el desarrollo de sistemas armamentísticos, y señala que la mayoría de esos errores derivaron del planteamiento de respuestas exageradas a amenazas que no existían, y del desarrollo de sistemas que no eran necesarios Convertido en asesor de la Agencia para el Control y el Desarme, creada en 1962 por el presidente Kennedy, trabajó como consejero de seis presidentes, demócratas y republicanos. Carter lo envió como delegado en Ginebra para las conversaciones sobre armamento estratégico con la URSS, y jefe de las negociaciones para la suspensión de las pruebas nucleares. Luego se dedicó a la enseñanza en la Universidad de California en San Diego y al Instituto que fundó en 1983 para la Cooperación en el estudio del Conflicto Global. No existe un sistema de armamento nuclear que sea eficaz. Es imposible alcanzar un estado de seguridad nacional Esa fue la postura que mantuvo el resto de su vida.