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21 6 09 ACTUALIDAD Un grupo de manifestantes a favor de la oposición quema un coche para protestar por la muerte de una persona en la marcha celebrada un día antes Intifada iraní Los jóvenes de la ola verde (Viene de la página anterior) bamos del lugar para volver en cuanto ellos se iban confiesa Ali, que desde hace una semana no ha abierto su estudio de diseño gráfico y se dedica en cuerpo y alma a las manifestaciones reformistas. ¿Armas? Nada de nada, sólo gasolina de los coches y motos y piedras. Las armas las usaban ellos como se pudo ver en la plaza Azadi afirma en referencia al tiroteo que acabó con la vida de al menos siete manifestantes. Fue la violenta respuesta de una masa de votantes reformistas mayoritariamente jóvenes que se sintieron engañados con el recuento oficial. El corte de las comunicaciones, la detención de los líderes reformistas, el cierre de sus páginas web fomentaron los rumores y ayudaron a sembrar el caos entre estos hijos de la revolución islámica, que rompieron el férreo control de las autoridades. Pero dos días después, tras la primera aparición pública de su líder, Mir- Husein Musavi, atendieron su llamamiento a la calma y desde entonces apenas se han registrado incidentes. Las protestas entraron en una segunda fase pacífica y silenciosa. Son las marchas con las que los líderes reformistas han logrado aplacar los ánimos de esta mayoría silenciosa- -al menos en Teherán- -que poco a poco se extiende a otras ciudades como Isfahán, Shiraz o Mashad. No teníamos teléfono, no sabíamos lo que ocurría en el resto de la ciudad. Pero había algunas personas que en moto recorrían los barrios y nos informaban de que Teherán entera estaba en lucha. Eso Fue tan espontáneo, tan a la iraní, que sorprendió a las propias autoridades. No podíamos comunicarnos para coordinar, fue todo improvisado nos asegura Ali nos daba coraje para seguir en las calles El ministerio de Interior no tardó en tomar cartas en el asunto. Las fuerzas especiales y los antidisturbios se emplearon con contundencia y detuvieron al menos a 200 personas. Con el paso de los días las autoridades informaron también del apresamiento de los presuntos cabecillas de la violencia callejera a los que les interceptaron armas, municiones y material para la fabricación de explosivos Los jóvenes consultados por ABC aseguran que carecían de órdenes, de estructura y de jefes que lideraran el movimiento. Precisamente eso es lo que faltaba, un poco de orden. Fue tan espontáneo, tan a la iraní, que sorprendió a las propias autoridades. No podíamos comunicarnos para coordinar, fue todo improvisado asegura Ali. Desde el cuartel general de Musavi, algunos de los responsables de la campaña seguían con preocupa-