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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE tiese tratar de ponerse a salvo... El hecho es que a la hora indicada, el suelo que soportaba el peso de las quinientas y pico de personas cedió por el centro del salón y el techo se vino abajo. Este fue el motivo por el que la tragedia no fue mayor. Afortunadamente, las mesas situadas en los extremos de la sala no se hundieron y quienes las ocupaban, aun presas del terror, pudieron escapar saltando por las ventanas desde unos cuatro metros de altura. Luego, los desesperados esfuerzos por rescatar a los demás... Es ésta una tarea en la que como un solo hombre han colaborado espontáneamente cientos de ellos. Tanto los bomberos llegados desde Madrid, Ávila y Segovia, como los particulares, los propietarios de los chalets de la urbanización, la Guardia Civil, la Cruz Roja, las Milicias Universitarias del campamento de Robledo, de La Granja, etc. Los comentarios en Segovia son muy fuertes. Las noticias han trascendido rápidamente a la opinión pública, y es inevitable la indignación. Hay que tener en cuenta que la famosa urbanización se encuentra sólo a dieciocho kilómetros de esta capital y que numerosísimas personas solían visitarla en los días festivos y en cuantas horas libres podían disfrutar. Entre éstas se encuentra don Ángel Gómez Vega, maestro de obras, con cuarenta años de profesión, a quien encontramos cuando rodeado de sus amigos y familiares comenta indignado el suceso: -Yo lo vi- -nos autoriza a transcribir sus palabras- -y lo anuncié hace quince días. Y delante de testigos... Era inevitable la catástrofe teniendo en cuenta la construc- ción de fábrica de mampostería y de ladrillo hueco doble. No se puede cargar la construcción de hierro en fábrica de ladrillo hueco doble. El ladrillo de esta clase tiene su carga limitada y no puede soportar las cargas de hierro por ser éstas más pesadas. Personas que nos merecen el máximo respeto nos aseguran que, cuando por sus obligaciones acudieron al lugar de la catástrofe, pudieron comprobar que la argamasa estaba fresca, y algún técnico asegura que, efectivamente, las vigas de hierro tenían muy débiles los puntos de soldadura entre sí... El restaurante hundido se inauguraba en aquella ocasión y era de novísima planta, tanto que, según se nos dice, a las dos de la madrugada del propio domingo se estuvo trabajando en dar los últimos toques a la parte en la que se iba a celebrar el acto, mientras que otras partes se tapaban con lonas por no haber sido terminadas. Mientras los familiares de las víctimas acudían al cementerio para reconocer los cadáveres, en el Juzgado de instrucción de Segovia, muy cerca de la Clínica del 18 de Julio, donde esperan la muerte un niño de nueve años y varias personas más, se tomaba declaración a varias personas cuya presencia había sido requerida por el juez de instrucción. A las cuatro y media de la madrugada, cinco de ellas salieron del edificio judicial, en un coche patrulla de la Policía Armada, trasladadas a la prisión provincial. Pudimos reconocer a Jesús Gil y Gil, director propietario de la urbanización Los Ángeles de San Rafael EL VACÍO Fue como una explosión- -dice don Manuel Mosácula, concejal del Ayuntamiento de Segovia, que ocupaba un puesto en la presidencia del acto- fue- -agrega- -como cuando usted aprieta el resorte de una cámara fotográfica Quiere decirnos el señor Mosácula que con la misma rapidez con que la cámara capta la escena que tiene ante su objetivo, así desapareció de su vista la abigarrada escena que contemplaba, formada por gentes optimistas que se disponían a participar en un almuerzo de hermandad. ¡Estar viendo a toda la gente sentada allí, delante de nosotros, y de pronto no ver a nadie... El espectador intuía que allí delante, al otro lado de la cortina polvorienta, no había quedado nadie. El salón se abrió por el centro, formó como un embudo y mesas y comensales cayeron a la planta baja envueltos en los escombros de la techumbre que se vino también abajo. Parece que el tiempo hubiera quedado detenido en aquel comedor. Es un comedor auxiliar, secundario; un comedor separado del otro, del que se vino abajo. Pero era el mismo. En ambos estaban repartidas las personas participantes en el mismo acto. Queda algo a trasmano, al otro lado de los dos arcos de medio punto y hacia la izquierda, según se mira de donde estaba la presidencia. Algunos comensales se situarían allí contrariados, capitidisminuidos porque no encontraron sitio en el gran salón donde estaba la presidencia. No sabían que al acomodarse allí estaban encontrando su suerte. ALFREDO SEMPRÚN MENÉNDEZ CHACÓN En las imágenes de la izquierda pueden verse los trabajos de desescombro y de rescate de las víctimas tras la catástrofe. La segunda foto muestra al futuro presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, a la sazón gobernador civil de Segovia, conversando con los mandos de la Guardia Civil. Sobre estas líneas, los féretros con los cuerpos de los fallecidos. Arriba, la portada que ABC dedicó al suceso el martes 17 de junio de 1969: Tragedia y solidaridad en San Rafael