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14 6 09 FIRMAS Probablemente a Pajín le faltaba un hervor antes de ocupar su actual cargo, pero fue Zapatero quien la colocó ahí JAIME GARCÍA PUNTO Y SEGUIDO Las horas bajas POR PILAR CERNUDA uele faltar grandeza en las horas bajas, y las elecciones últimas no han sido una excepción. Zapatero echó un cable a Leire Pajín en la reunión de la Ejecutiva, o eso dicen unos aunque no lo confirman todos los asistentes. Sin embargo se escuchan voces en el PSOE que echan la culpa a Pajín del resultado, o parte de la culpa, como responsable de la campaña electoral. Acusaciones que demuestran la escasa talla personal de quienes lanzan esa insidia, porque si el PSOE ha perdido las elecciones no es por la campaña, sino porque este gobierno es decepcionante. Ineficaz, incompetente, con un presidente que tendrá que ha- S cer muchos méritos para quitarse la imagen de engañador que para su desgracia ostenta desde hace tiempo. Probablemente a Pajín le faltaba un hervor antes de ocupar el alto cargo que le ofreció Zapatero, pero es Zapatero quien la colocó ahí, quien dio visto bueno a la campaña y quien alentó los mensajes que se transmitían. Ya está bien de hacer responsable a otros de las iniciativas que se deciden en Moncloa, como bien saben algunos de los ministros cesados a los que encima les comunicó el presidente que su ley había provocado pérdida de votos, cuando esa ley la había promovido y alentado él mismo. O como sabe una ministra que también atraviesa horas bajas, Carme Chacón, a la que se culpabilizó del fiasco Kosovo, como si ella tuviera capacidad de decidir en solitario la retirada de las tropas españolas sin comunicación previa a la OTAN. Es curioso el caso Chacón: hace nada estaba en lo alto de la lista de posibles sucesores de Zapatero, como lo estaba Leire Pajín. Hoy sin embargo empieza a sufrir el serio desgaste que supone ocupar el ministerio de Defensa en un gobierno absolutamente acomplejado en las cuestiones de Defensa, como está acomplejado también en cuestiones relacionadas con el futuro energético. Y es que Zapatero está anticuado, mal que le pese. Hace mucho tiempo ya que pasaron de moda las chapas de Peace y de No Nuke. En el capítulo nuke el nuclear, se está equivocando de medio a medio, como indican las voces más sólidas de su partido y como indica su admirado Obama, por no ir más allá. No hay futuro energético posible sin aceptar que lo nuclear debe compartir espacio con las renovables y la energía de origen fósil. En cuanto a Defensa, ponerse de los nervios por el asunto de los espías israelíes en el Líbano es de locos. Como si participar en misiones de espionaje y contraespionaje fuera cosa que avergüenza... Hace pocos años, en un viaje con el entonces ministro de Defensa- -socialista- -a una base española en un país en conflicto, por no decir en guerra, media docena de hombres aparentemente de ese país, compartían unas latas de mejillones cerca de donde el ministro, los jefes y la tropa tomaban un tentempié. Algunos de los periodistas se acercaron con curiosidad hacia ellos, pensando que eran intérpretes... y advirtieron que hablaban entre ellos un perfecto español. No hacía falta ser muy listo para deducir que se trataba de miembros de los servicios de inteligencia. Demostración de que las cosas se estaban haciendo en serio y bien. Que Zapatero y Chacón no quieran admitir que España participa en operaciones de contraespionaje en el Líbano es de locos. Tendrían que sentirse orgullosos, aunque Israel estuviera obligado a protestar. Pero así funcionan las cosas en la milicia y en la diplomacia, y hay que asumir lo primero y lo segundo en lugar del espectáculo que hemos vivido- sufrido. El 7- J ha demostrado que los españoles pasan bastante de las acusaciones de corrupción, pero que no se confíe demasiado Mariano Rajoy: todo tiene un límite y si las investigaciones apuntan cada vez con más tino a uno de sus colaboradores, ya no puede seguir echando balones fuera ni arremeter contra la Fiscalía del Estado. No vaya a ser que pierda el terreno ganado el pasado domingo. Cuando alguien pisa la raya de la legalidad es obligado prescindir de él.