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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Me preguntó claramente si quería dos horas de operación y vivir bien con una prótesis, o una intervención más larga, más dolorosa y más complicada e intentar conservar el pie Hubo veces en el hospital que me pregunté si valía la pena tanta tortura, pero hoy no lo dudo y volvería a elegir arriesgarme y conservar el pie que todos creían inviable to cuando me sienta bien anímicamente y con fuerzas añade. Pedro Honrubia y su mujer no dudan en acceder a contar su historia. Lo hacen por un buen motivo, para darle las gracias al doctor Cavadas. No podemos más que estarles agradecidos repiten una y otra vez. Con 44 años la vida de Pedro dio un giro radical cuando la prensadora de la fábrica textil en la que trabajaba le arrancó las dos manos. Fue consciente en todo momento de la gravedad de la situación y él mismo fue a buscar al encargado. Al principio no te duele, aunque afortunadamente el SAMU vino pronto y el encargado había pedido que compraran hielo para conservar las manos a pesar de que no había sido un corte limpio, sino que había habido mucho desgarro de antebrazo. Al igual que en otros casos, al llegar al hospital le dijeron que las manos estaban para tirar Hasta que alguien les habló de Cavadas y a contrarreloj contactaron con él. El cirujano les confirmó que la situación era dificil, que no había garantías pero que se podía intentar, al menos con la mano menos dañada. Fueron muchas horas de operación, durante las cuales el especialista unió una de las manos al tobillo, para mantener el riego sanguíneo mientras reimplantaba la otra mano Su mujer esperaba fuera sin saber lo que ocurría. Primero me dijeron que habían reimplantado una mano, luego de madrugada me llamaron y me dijeron que también lo habían intentado con la otra recuerda emocionada. No fue la única vez que Pedro ha pasado por el quirófano, llevo más de 20 operaciones y sigo yendo cada día a rehabilitación Sabe que su vida no será la misma, que no volverá a trabajar y todavía no puede hacer la pinza, por lo que no puede coger cosas pequeñas, pero no se desanima. Puedo hacer más cosas que si no tuviera brazos, y si hay algo que no puedo hacer pido ayuda a mi familia o a mis amigos, Sólo el tiempo dirá hasta dónde puedo mejorar asegura. Lo peor fue el primer año, pero poco a poco te adaptas y lo aceptas asegura Pedro, quien sabe que una parte importante de su recuperación es psicológica. El doctor Cavadas y su equipo lo intentaron, ahora me toca a mí concluye. Solo podemos estar agradecidos Javier junto a la foto de su Harley con la que fue arrollado por un coche que le amputó el pie MIKEL PONCE Diego Jiménez es el primer paciente español al que le ha trasplantado los dos brazos ABC