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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Pedro Cavadas TEXTO LUZ DERQUI FOTO MIKEL PONCE Los rostros de sus milagros Diego, Javier, Pedro... son los nombres de algunas de las personas cuyas vidas ha cambiado el cirujano. Acudieron a él como la última opción y él no dudó en arriesgar para darles una oportunidad ada cierto tiempo salta a las primeras paginas de los periódicos una nueva y llamativa operación llevada a cabo por el cirujano valenciano Pedro Cavadas, especialista en microcirugía reconstructiva, tan conocido por realizar los primeros trasplantes dobles de manos de España como por sus arriesgadas intervenciones con las que da soluciones, nunca antes ofrecidas, a casos desesperados. Cavadas reconocía en una entrevista concedida a ABC haber jugado en el límite en más de una ocasión, pero asegura que no duda en arriesgar cuando sabes que eres la última opción para un paciente, ya que en medicina, como en la vida, se trata de aceptar riesgos a cambio de la posibilidad de poder ganar No siempre consigue los resultados deseados, pero para muchos pacientes esa última opción ha supuesto una impensable mejoría en su calidad de vida. Si no te pones en su lugar y ves cómo es su día a día, debes dedicarte a otra cosa, pero si eres capaz de entenderlo, cambia tu forma de ver la medicina asegura Cavadas. Y eso es lo que hizo con Javier, Pedro o Diego. Pacientes que un día llamaron a su consulta tras un accidente que truncó sus vidas y a los que otros médicos no les ofrecían más opción que la resignación. Una descarga eléctrica de más de veinte mil voltios dejó sin brazos a Diego Jiménez en 2007. Este gitano, chatarrero de profesión, casado y con tres hijos, afirma que nunca dudó de que Cavadas era la persona que le devolvería la parte de su vida que se quedó pegada a los cables de alta tensión de una fábrica en la que el encargado le aseguró que no había electricidad. Nunca quiso utilizar prótesis, porque pensaba que son una tontería pero desde el mismo momento en que abandonó el hospital La Fe de Valencia, estaba decidido a recuperar sus manos con un trasplante. Su familia fue la que le hablo de Cavadas, que para entonces ya había hecho dos trasplantes dobles de manos, aunque su caso iba a ser el primero en el que la amputación era por encima del codo, lo que aumentaba la complicación del caso. Su determinación fue lo que decidió al cirujano a aceptarle como paciente e incluso a hacerse cargo del coste a través de su Fundación. Fueron dieciocho meses de espera para preparar la intervención, conseguir la autorización y contar con un donante. Un año y medio en el que lo más duro para Diego fue no poder abrazar a mis hijos o coger a mi mujer de la mano pero en ningún momento se vino abajo. Cuando no tienes otra opción, sólo te queda seguir para delante asegura. (Pasa a la página siguiente) C Pedro Cavadas en su clínica de Valencia