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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Nick Griffin, en el centro, abandona una rueda de Prensa entre abucheos. El líder del BNP es racista, niega el Holocausto e insulta al islam da sin embargo desconcierta debido a que lleva un ojo de cristal a resultas de un accidente y sus gestos son más bruscos de lo que él quisiera. Griffin ha tenido dos procesos judiciales. En 1998 fue condenado a nueve meses de prisión por incitación al odio racial por una publicación del BNP en la que la muerte de millones de judíos en los campos de concentración era calificada como Holohoax (el término inglés hoax significa engaño) y se criticaba al escritor negacionista David Irving por ser demasiado blando. En 2004 fue detenido por su afirmación de que el islam es una religión perversa y cruel pero el juicio, que tuvo que ser repetido en 2006, no condujo a nada, y Griffin celebró ese final con militantes extremistas bebiendo a las puertas de los juzgados las botellas de champán que había enviado Le Pen. Recientemente publicó en la web del partido unas declaraciones reveladoras: Como sabéis, nosotros no quebrantamos la ley. Nunca lo hemos hecho ni lo haremos en cuestiones económicas. Pero no os importe saltaros la extraña ley racial, o ser acusados de ello, digamos que inadvertidamente REUTERS Geert Wilders (Holanda) Quiere prohibir el Corán En cualquier otro país europeo Geert Wilders no habría pasado de ser un oscuro funcionario de la seguridad social trasvasado a la política. Medio conservador medio rebelde, nunca habría hecho carrera política en un país donde no se cultivara la tolerancia hacia el pensamiento ajeno que existe en Holanda. Pero hasta los propios holandeses empiezan a estar hartos del uso que hacen otros de este principio anclado por ellos en lo políticamente correcto, y ya llevan casi una década dando vueltas a eso del multiculturalismo y sus consecuencias en la ordenada y feliz vida de este reino. Después de los asesinatos de Pim Fortuyn y de Theo Griffin, militante de la extrema derecha desde la adolescencia, afirmó que el asesinato de millones de judíos fue un engaño y criticó al negacionista David Irving por blando De pastor de ovejas el rumano Gigi Becali ha pasado a convertirse en millonario con los más dudosos métodos. Político antisemita y homófobo, esgrime una violenta retórica Van Gogh, y el caso de la ex diputada ex holandesa Hirsi Ali, no hacía falta ser adivino para saber que Wilders habría obtenido un buen resultado. Gestos de propaganda como el minidocumental sobre el islam, cuya exhibición parecía que iba a encender los barrios musulmanes de toda Europa, le han preparado el terreno. El problema es que ahora ha reavivado otra vez las brasas del racismo y el resentimiento y probablemente no pasará de los discursos más o menos pomposos. Pide la prohibición del Corán- -que considera un libro fascista la construcción de mezquitas y la inmigración no occidentales (durante al menos cinco años) También aboga por el cierre del Parlamento Europeo. Cuentan que su padre era un alemán que huyó de los nazis, que le provocaron un trauma tan fuerte que nunca más fue capaz de regresar a Alemania. Las ideas políticas de su hijo habrían sido prohibidas en Alemania, sin ir más lejos. Krisztina Morvai (Hungría) Contra judíos y cristianos Rubia, partidaria de recurrir a milicianos civiles contra judíos y gitanos, esta brillante abogada, anti- gua integrante del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (en la ONU) y madre de tres niños, podría ser un banderín político ideal para cualquier otro partido. Pero Morvai guerrea con la formación Por una Mejor Hungría Jobbik con un discurso racista y ultranacionalista, y acaba de dar la ingrata sorpresa de atraer el 15 de los votos, y quedar a menos de 3 puntos de los socialdemócratas. Con su elaborada imagen y su xenofobia populista, que pretende impedir que las altas finanzas conviertan a Hungría en una colonia de pobres y esclavos en su propio país, Morvai es lo que el primer ministro Bajanai ha llamado un enorme problema Se habla de voto de protesta contra el plan de ajuste del gobierno, en medio de una dura crisis tras el despegue de los noventa. En casa, Morvai hace campaña en pro de la tierra húngara y sus mercados clamando por revocar cualquier supuesto favoritismo hacia extranjeros y multinacionales sobre la propiedad y firmas locales. Pide garantizar el orden con la reintroducción de una gendarmería rural anti- gitana y anti- migratoria; la llamada (Pasa a la página siguiente)