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14 6 09 EN PORTADA Humor en Irán Un chiste muy serio (Viene de la página anterior) forma tan dura. Las apariciones en televisión han marcado un hito, una revolución opina Bozorghmer. Para Heidari este interés era impensable hace tan solo una semana, cuando la gente más culta y preparada defendía la opción de la abstención porque no confiaban en ninguno de los cuatro candidatos seleccionados por el Consejo de Guardianes. Ahora eso ha cambiado y se han dado cuenta de que el único cambio posible es desde dentro y usando los mecanismos del sistema. No hay forma de cambiar la situación con una nueva revolución, las reformas deben venir desde el interior. Por eso se ha pasado del boicoteo a la participación, porque no queremos otros cuatro años como los que hemos vivido Críticos con el rotulador y, por supuesto, críticos con la palabra, especialmente con la figura de Mahmoud Ahmadineyad, una persona que durante su mandato nos ha hecho dar muchos pasos atrás en el campo de las libertades alcanzadas durante la etapa de Jatamí lamenta Heidari. Es un símbolo que enfada a los jóvenes. Su persona en- Espíritu de cambio Pulso electoral que provoca sudores carna muchos valores que desprecia la juventud actual, que le identifican con las patrullas de la Policía de la Moral en cada plaza de la ciudad destaca Bozorghmer, que, como el resto de compañeros, coincide en que la falta de atracción política hacia Ahmadineyad es directamente proporcional al potencial de su persona a la hora de inspirar una caricatura. Su nariz, ojos y arrugas, su chaqueta... dan muchísimo juego. Siempre bromeamos entre nosotros cuando alguien le retrata y decimos que sale más guapo en el dibujo que en la realidad confiesa Heidari. Estas bromas, sin embargo, no son bien encajadas desde el sector conservador, pues por más que Ahmadineyad no sea un clérigo, ha puesto siempre muchos impedimentos a las caricaturas del dirigente, un fundamentalista. después de todo. En sus cuatro años de Gobierno ha habido muchos asuntos interesantes para caricaturizar, pero el espacio ha estado realmente limitado porque los medios tenían muchos reparos critica Heidari. Como hiciera con Jatamí, fue el primero en atreverse con Mahmud Ahmadineyad, a quien dibujó vestido de boxeador y pegándole duro a un saco con el logotipo de la energía nuclear pocas semanas después de llegar a la presidencia, un dibujo que traspasó las fronteras de Irán y que volvió a colocar al artista en el ojo del huracán. Al igual que ocurre con el mundo del cine iraní, estos tres astros de la caricatura reciben premios en todos los festivales internacionales a los que se presentan, pero en su propio país sienten que no tienen el reconocimiento que su trabajo merece. No tratamos de in- HEIDARI Doble realidad: nuevas tecnologías y muros infranqueables HEIDARI Hassan Karimazadeh, en su estudio