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14 6 09 EN PORTADA e a la urna que el voto no llegu Hay quien intenta Humor en Irán Un chiste muy serio TEXTO Y FOTOS: MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL EN TEHERÁN jalá la campaña electoral durara tres años y 340 días, y los gobiernos fueran de veinte días Hadi Heidari no esperaba el gran interés que los comicios presidenciales han despertado en Irán. Este caricaturista y director de arte del diario reformista Etemad- e- Melli Confianza Nacional -propiedad del clérigo Mehdi Kerrubi, uno de los candidatos electorales más duros con Mahmoud Ahmadineyad, al que acusa abiertamente de haber llegado al poder en 2004 tras haber manipulado millones de votos- -aprovecha estos días en los que las autoridades han suavizado el control sobre los medios de comunicación para publicar algunos dibujos que en otras circunstancias habrían sido muy probablemente autocensurados por su propio diario: primer filtro antes de llegar al Ministerio de Cultura y Guía Islámica. El Gobierno trata de mostrar al mundo que aquí hay libertad y democracia, nada más. Ha levantando las restricciones durante un tiempo, pero siguen tomando nota de todo lo que ocurre, como hacen O siempre, y luego pasarán factura opina Heidari, que recuerda que más de seiscientos periodistas de todo el mundo están presentes en el país en estos días en los que el mundo observa a Irán más de cerca que nunca. Heidari y el resto de dibujantes y artistas del país han encontrado en internet un soporte imprescindible para mostrar su trabajo al mundo. La legislación iraní aun no regula con todo su celo el contenido de las páginas web. Directamente aplican un filtro si el contenido no les gusta, pero, a diferencia del papel, de momento no nos pueden encerrar por lo que colgamos asegura Hassan Karimzadeh, compañero de profesión de Heidari, con alguna magulladura ya a sus espaldas, pues cuando tenía 17 años pasó dos en la temida prisión de Evin por la publicación de una caricatura en la que las autoridades creyeron ver que uno de los protagonistas se parecía demasiado al imán Jomeini. Aunque él asegura que fue retocada por sus jefes para meterle en líos. Primero me condenaron a muerte, pero hubo mucha presión social por parte de los círculos reformistas y finalmente, después de dos años de impugnacioHEIDARI nes, me concedieron la amnistía. Me tendieron una trampa, fui la víctima de una jugada que pretendía presionar a Jatamí y para ello querían acusar a jóvenes como yo de no respetar al imán, querían hacer ver que con las libertades y reformas de Jatamí existía el peligro de que se traspasaran ciertas líneas rojas, lo que estuvo a punto de costarme la vida recuerda desde su estudio de diseño en la mítica calle Valiasr. Tras su paso por la cárcel, encontrar trabajo fue un suplicio para este profesional de 35 años que además de formar parte de la Asocia- Un barril de petróleo... y el plato vacío Bozorghmer Hosseimpur, un maestro en traspasar barreras