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7 6 09 LA ENTREVISTA Alfredo Di Stéfano Presidente de Honor del Real Madrid El fútbol es cultura: pensar con la cabeza y jugar con los pies POR ANTONIO ASTORGA FOTO: SIGEFREDO E El más grande jugador Alfredo Di Stéfano (nacido en Barracas, ciudad de Buenos Aires, el 4 de julio de 1926) Ganó 5 Copas de Europa con el Real Madrid (1956, 57, 58, 59 y 60) Ganó 8 Ligas (1954, 55, 57, 58, 61, 62, 63 y 64) Jugó diez años en el Real Madrid (1953 54 hasta 1963 64) y dos en el Español (64- 66) 29.561 minutos y 227 goles en Liga. 5 veces máximo goleador (1954, 56, 57, 58 y 59) Ganó 1 Copa Intercontinental (1960) 1 de España (62) 2 Latinas (1955 y 57) 2 Ligas argentinas (River 1945 y 47) 3 colombianas (Millonarios 1949, 51 y 53) 1 Copa de Colombia (53) 2 Balones de Oro (1957 y 59) 31 veces internacional con España (23 goles) y 6 con Argentina (7) -No hay madre como la de uno. Mi vieja mi madre, me hizo nacer. La pelota, la vieja, me hizo crecer. Las amo: Gracias, vieja Di Stéfano, como en la letra que Manuel Picón le escribió a Garrincha, lleva la vieja atada al pie, como una luna al flanco de un jinete. La ha jugado tan suave, tan corta, tan bella, que el balón ha sido palomo de comba en el vuelo. La ha tocado tan justa, tan leve, tan queda, que la limpió de barro y la colgó del cielo. Y se estremecía la gente. Y lo ovacionaba la gente. La llevaba unida al pie como un equilibrista a la muerte, la escondía, no se la veía, le infundía magia y vida, y luego la devolvía, y se escapaba, la engañaba, la dejaba, la quería, y la pelota le perseguía, le celaba, le hería; y se juntan, y danzan, y grita la gente; y se abrazan, y danzan, y ruedan por entre las redes. Y se estremecía la gente. Y le ovaciona la gente. Todo el campo cabía en sus zapatos. La cancha nacía de sus pies, y desde allí crecía y crecía... ¿Qué le debe a la vieja don Alfredo? l balón está hecho de cuero. El cuero procede de las vacas. Las vacas comen pasto. ¡No me caguen la vida y echen el cuero al pasto! Tres gambetas y una rabona porteña, lapidaria, del más grande. Don Alfredo picaba con compresor. Y serpenteaba, eléctrico, estremeciendo al estadio. Nos recibe con exquisita cortesía en el Coliseo blanco. Pasamos la vieja al maestro, a la Saeta. -Salí de Barcelona a las 10 de la noche, y llegué en tren a Madrid a las 10 de mañana. Dejé a mi familia en el hotel, fui a la revisión médica, firmé el contrato, y todo sobre la marcha. No sabía que había partido a las 3 de la tarde. El rival, el Nancy 2- 4 Marqué de cabeza. -Un año después, el Barcelona, que negocia con River Plate, y el Madrid, que lo hace con el Millonarios, se lo disputan. Di Stéfano se entrena en Can Barça, luego no le dejan. Una resolución determinó dos años para cada equipo, y los azulgrana renunciaron a sus derechos. El 23 de septiembre de 1953, un ángel rubio se posaría sobre el verde del Santiago Bernabéu. mos subsistiendo aquí porque es nuestra casa ahora. Y no hay motivo para regresar allí porque los hijos están acá, ¡pero bueno... -Estuve lesionado en la columna. ¡Normal! Una de las conquistas de la vida es llegar a jugar una Final de algo. Y en la Copa del Mundo de Chile en 1962 no pude jugar. ¡Gracias a mí no; al equipo! Nos tocó primero País de Gales. Ganamos en Cardiff con un gol mío. El siguiente rival fue Marruecos. Yo marqué en el 3- 2 de casa. Nos dieron palos por todas partes. Al regresar del primer partido parecía que veníamos de las Cruzadas. Luego tuve la desgracia de que se me empezó a inmovilizar la columna y me afectaba al músculo de la pierna. Y al final, con el bastón. -Eso nunca se sabrá. España tenía un gran equipo. Al faltar mis movimientos los hizo otro muchacho, y no es que actuara mal o peor, sino que las características eran diferentes, y se modificó el conjunto. Yo también pienso muchas veces que el técnico se apresuró conmigo. Quería que me entrenara, que me entrenara y que me entrenara, y yo lo que tenía que haber hecho era descansar 15 días, y por lo menos hubiera jugado tres o cuatro partidos. Y después, pensar de otra manera. Él esperaría que yo me recuperara para la segunda fase, pero España fue eliminada. La prueba evidente es que a los quince días ya estaba bien acá en España. Comencé a comer pollo, espaguetis y asado, y me puse bueno. Y no sé si fue el asunto de la espalda o el de la comida, pero Helenio Herrera estaba obsesionado con el peso, tenía una rigidez terrible. A mí me quería bajar de 76 a 72 kilos. De noche, naranja y manzana, y nos entrenábamos dos veces al día. Yo lo considero un gran entrenador. HH ha sido muy bueno. A algunos no les gustaba, pero a mí sí porque imprimía mucha velocidad al trabajo, rápido y nada monótono. La selección jugó y respondió muy bien, aunque la suerte no nos ayudó. No es que nos quejemos siempre de la suerte, pero en el partido contra Brasil nos anularon dos goles como una casa. Jugamos muy bien ¿Fue una desilusión? -Con sus goles de todos los colores España saboreó la miel mundialista. -Indudablemente. Si no fuera por el público no existiríamos. Nos divertiríamos en cualquier terreno, en la calle... pero el espectador es el que paga la entrada, y el que pone y saca jugadores. Si no responde el jugador, el público empieza a ver problemas con el entrenador, con el club... Lo fundamental es una buena hinchada que sepa ver fútbol, apreciarlo. Y el Madrid ha tenido buen ojo en esa época. -Siempre respetó al respetable -Si usted hubiera jugado ese Mundial España habría llegado más lejos. -Jugué en Millonarios el torneo de las Bodas de Oro del Real Madrid. Veníamos de Buenos Aires, donde ya había televisión y frigoríficos con nevera eléctrica, y acá barras de hielo todavía. El problema de la guerra arrasó España y se sentía en las provincias y en todos lados. Había muerto mucha gente, y eso fue una desgracia. -Como si hubiera nacido acá, donde llevo muchos más años que en Argentina. Yo no me puedo quejar, me recibieron muy bien y segui- -Usted deslumbró en el ballet azul de Millonarios (Bogotá) y en 1952 visita Madrid. ¿Con qué país se topó? -Y de ellos hacia mí. Yo colaboraba con el equipo. Era mi característica de juego. Había algunos que iban a finalizar, otros a romper, los de más allá a crear, y yo tenía la misión de conectar con el medio campo. Y después, estar más adelantado para el gol. Un tío con el 9 tiene que estar cerca del área. -Y un compañero solidario, colectivo, no individual, como ha sido usted. Di Stéfano hizo mejores a sus compañeros, por su generosidad en el campo: bajaba a arropar, auxiliar... subía, defendía, atacaba, marcaba... Ese espíritu de sacrificio es hoy rara avis. -Pero nunca jugó un Mundial. -En España se le ama de Norte a Sur. ¿Qué le debe Di Stéfano a España? Veíamos gente que terminaba y andaba mal. Le contamos al Real Madrid la idea de hacer la Asociación de Veteranos, y recaudamos dinero para los muchachos que no estaban económicamente bien. La palabra es ayuda