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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE conocer Gibraltar. Por la mañana han mantenido una reunión en Algeciras los casi quinientos obreros algecireños que acudían a Gibraltar a trabajar. Se ha celebrado en la Casa Sindical, y a ella ha asistido el vicesecretario nacional de Ordenación Social, quien ha reiterado la decisión del Gobierno de abonar a cada uno de ellos, el sueldo real que percibían en Gibraltar, no el que tenían declarado. En La Línea de la Concepción el día parecía festivo, ya que los cerca de cuatro mil trabajadores que desde esa localidad se trasladaban a Gibraltar a trabajar están pendientes de las órdenes de su Sindicato para asistir a reuniones como la antes mencionada. Entre los obreros no existe ningún disgusto, pues confían en que sus casos serán resueltos. El alcalde de La Línea de la Concepción, don Pedro Alfageme González, ha remitido un telegrama al jefe de la Casa Civil del Jefe del Estado, cuyo texto es el siguiente: Ruego le haga llegar a Su Excelencia Jefe Estado, en nombre pueblo linense, Corporación y mío propio, sentimientos de adhesión y entusiasmo por medidas que liberan esta ciudad servidumbre colonial, que serán punto de partida nueva etapa de trabajo y prosperidad bajo su acertada política y directrices Plan de Desarrollo, esperanzas ciertas de un prometedor futuro. Salúdole respetuosamente UTRECHT VIVE a sido tan clara la trayectoria británica de desprecio a los imperativos del anticolonialismo y a los acuerdos de la ONU, que su último gesto en relación con Gibraltar no puede producir estupor. Porque ya han pasado los tiempos de la Inglaterra como estupefaciente de que hablaba Ortega. Inglaterra se esfuerza en exagerar una actitud de incompresión en un problema en el que no le asiste ni la razón ni el derecho. Porque la historia de la presencia británica del Peñón ha constituido una larga teoría de arbitrariedades, infracciones legales, abusos de poder y ocupación progresiva de terreno que no le pertenecía. El Tratado de Utrecht establecía una serie de limitaciones que han sido sistemáticamente ignoradas por Gran Bretaña, pero que mantienen todo su vigor. Esas limitaciones eran: 1. jurídicas, ya que la cesión se realizó expresamente sin jurisdicción territorial alguna 2. territoriales, porque no comprendían en 1704 la franja de terreno de la que, en sucesivos actos unilaterales- -1854, 1908, 1938- -Inglaterra se ha ido apropiando; 3. de soberanía, porque Gibraltar no podría darse, cederse ni enajenarse sin conceder primero a España el derecho a recuperar su dominio, y 4. económicas, con la prohibición de toda comunicación y comercio entre la Plaza y su territorio vecino. Todas estas garantías, que condicionaban la posible extralimitación de sus estrictas atribuciones, han sido para Inglaterra letra muerta. Pero ahora algunas de ellas van a comenzar a ser, por lo que respecta a España, letra viva. H De izquierda a derecha, los últimos españoles que trabajaban en Gibraltar descienden del ferry que unía el Peñón con Algeciras. La Verja vista desde el puesto aduanero español. Sólo se abría para ambulancias y casos de emergencia. Dos vistas del interior de la Colonia en los años sesenta... con cierto sabor andaluz todavía en su carácter cosmopolita